Fútbol-Racing

«Ojalá el equipo y el nuevo entrenador logren lo que todos queremos: el ascenso»

Viadero, durante su rueda de prensa de despedida. / Daniel Pedriza

Ángel Viadero, ya exentrenador verdiblanco, se ha despedido pidiendo disculpas a la afición racinguista por no haber logrado subir a Segunda

ASER FALAGÁN | SUSANA ECHEVARRÍASantander

«Pido disculpas a todo el racinguismo por no conseguir el año pasado el ascenso que todos buscábamos y por no haber dado con la tecla este año». Con estas palabras se ha despedido Ángel Viadero como entrenador del Racing. Después de ser sustituido el domingo por la noche por parte del Consejo de Administración del club, Viadero tenía claro que este lunes era el día de las despedidas. Tenía que decir adiós a sus jugadores, a sus compañeros de trabajo en el club y, sobre todo, tenía que despedirse de los aficionados racinguista «dando la cara».

Viadero llegó muy pronto a La Albericia junto a su segundo, José María Lana (también abandona el club). Le dio tiempo a tomarse un café en las instalaciones Nando Yosu y, después, el 'míster' pasó por el vestuario para hablar con sus jugadores, se despidió de ellos y les deseó lo mejor. Instantes después de ese triste adiós, subió a la sala de prensa de La Albericia. Solo, sin ningún directivo del club arropándole en un momento tan duro (Viadero asegura que ha sido así por decisión suya), dio una rueda de prensa en la que se desnudó por dentro: pidió disculpas a todos los que tienen algo que ver con el Racing y se mostró agradecido con los que le han apoyado durante este año y medio de trabajo como técnico verdiblanco.

«Me duele profundamente esta destitución. Me he entregado en cuerpo y alma a este club», aseguraba contundente el santanderino, que durante el año y medio que ha llevado este equipo «he intentado ser un entrenador digno para este gran club».

Este lunes, Viadero, expuesto a los micrófonos y las cámaras de esa prensa que en unos casos le ha apoyado y en otros le ha condenado, era incapaz de disimular su tristeza. Para él -«racinguista desde que nací»- ésta ha sido, sin duda, «la salida más dura» de toda su carrera como entrenador de fútbol.

Su corazón verdiblanco volvió a salir a flote cuando habló de sus deseos a partir de ahora. «Ojalá que en el medio año que le queda por delante al Racing, tanto el equipo como el nuevo entrenador, logren lo que todos queremos, sacar a este club de Segunda B y ascender a Segunda, algo que, lamentablemente, no pudimos hacer ya la temporada pasada».

Cuando alguien le preguntó qué ha fallado para llegar a este situación, el técnico de Canalejas se limitó a decir que seguro que se habrá equivocado en muchas cosas, pero que será a partir de hora y con calma «cuando analice qué ha fallado».

Ya en la sexta jornada, Viadero vio peligrar su puesto. Consciente de la situación, trató de habilitar diversas alternativas, pero como reconoció este domingo tras el partido, en su comparecencia pública inmediatamente antes de su destitución, «el equipo no funcionaba». Varios avisos ocultos precedieron a su definitiva destitución con la derrota ante el Sporting B y el empate ante el modesto Leioa.

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