Fútbol-Racing

Escapar de la Jaula

Julen Castañeda, Pau Miguélez, David Córcoles, Héber Pena y Álex García./Alberto Aja
Julen Castañeda, Pau Miguélez, David Córcoles, Héber Pena y Álex García. / Alberto Aja

El Racing abre 2018 en Gobela (este domingo, a las 17.00 horas), obligado a ganar para comenzar su remontada frente al Mirandés | Los verdiblancos se miden a un Arenas en crisis que pondrá a prueba su estado de forma y juego tras el parón de fin de año

Aser Falagán
ASER FALAGÁNSantander

A Gobela lo llaman la Jaula. No porque se encierre a nadie, sino por el llamativo cerramiento que circunda su perímetro, pero el medio es el mensaje y evocarlo así engrandece la figura del estadio en el que el Racing comienza 2018, sumido en una carrera de persecución con el Mirandés por remontar los seis puntos perdidos con los castellanos. Ese es el buen propósito verdiblanco de año nuevo. Una costumbre en la que el Racing cumple con ortodoxia: la de faltar a su promesa y trazarla de nuevo con el cambio de año. Y éste, como también ocurrió en los dos anteriores, tendrá que hacerlo a toda prisa, como los malos estudiantes preparan los exámenes de febrero tras el fin de año.

Lo que se ha convertido ya en una jaula, en una auténtica prisión de máxima seguridad para el Racing, es la propia Segunda División B. Cada vez que traza un plan de escape se le desmonta. Hace año y medio, cuando creía tener un resquicio, el Reus se le coló y escapó por el túnel que Munitis y Colsa trabajaron para atravesar antes que el Racing de Ferrol. Después el Cádiz se encargó de volarlo. Y hace poco más de seis meses fue el filial del Barcelona quien desbarató un larguísimo plan de fuga que el Racing había superado con éxito en sus dos primeras fases, las de Majadahonda y Villanueva.

Ahora tiene un nuevo plan. O el mismo de siempre. Intentar ganar todos los partidos para remontar la diferencia y, si no se puede, tratar de ascender en tres eliminatorias. Sin más. Nada menos. Una hoja de ruta en la que el margen de error es cada vez menor y que se vuelve a poner este domingo en práctica con los de siempre, a la espera de ese goleador o goleadores que deben darle al Racing, o al menos eso esperan en los Campos de Sport, esa efectividad en ataque que tanto echa de menos y que es una de las grandes culpables de su clasificación: un tercer puesto que da acceso a la fase de ascenso, pero sabe a muy poco en un entorno que bastante tiene con convivir persistentemente con la categoría de bronce.

El estreno del año no será así un 'blockbuster'. Apenas 300 cántabros acompañarán al Racing a Gobela en un desplazamiento de poco más de una hora, pero que en plena resaca festiva no ha enganchado demasiado. Tampoco los 20 euros de entrada (el Arenas ha establecido 'medio día de ayuda al club' -sic-) han ayudado demasiado. Son sólo seis menos de lo que cuesta ver este fin de semana al Werder Bremen y un precio que en las primeras rampas de la cuesta de enero, y con la amenaza de lluvia y tarde desapacible, no han animado a acompañar a los verdiblancos, que aun así tendrán un significativo apoyo en un estadio que ronda un aforo de unos 1.200 espectadores sentados.

Todo en un partido que abre la segunda vuelta y marca así la primera de las 19 estaciones que debe recorrer el Racing antes de poner en marcha su tercer plan de fuga, la lluvia, el césped sintético y la presión por una victoria que una vez más se plantea como poco menos que una obligación ante un rival teóricamente inferior. Al menos eso dice una clasificación que le coloca décimo cuarto, a 17 puntos de los cántabros.

Para enfrentarse al histórico Arenas, campeón de Copa de 1919, fundador como el Racing de la Liga y que se midió por primera vez a los montañeses en la máxima categoría el 24 de abril de 1929, en aquella temporada inaugural que arrancó en febrero, Ángel Viadero mantendrá el que, lesiones y sanciones al margen, se ha consolidado como su equipo más o menos habitual, su inmutable sistema y su sólida confianza en Juanjo Expósito, al menos en tanto se incorporan los refuerzos, todos ellos esperados en la delantera.

El equipo

Al otro lado, en la defensa, seguirán las reconversiones. Córcoles y Julen, de nuevo laterales titulares, estarán acompañados por Gonzalo y Granero, que con el regreso de Antonio Tomás dejará de actuar como mediocentro y volverá a hacerlo como central, dejando a Paco Regalón, que esta semana ya se ha entrenado con sus compañeros en el campo 3 de La Albericia (el mayor de los dos de hierba artificial) de nuevo en el banquillo.

El regresado Antonio Tomás acompañará a Sergio Ruiz en un doble pivote defensivo que debe cubrir las espaldas a los cuatro hombres de ataque: Óscar y Héber en las bandas y Juanjo y Aquino en la delantera. Una combinación que deja de nuevo a uno de los hombres de confianza de Viadero, Álex García, de nuevo en el banquillo, casi encasillado ya como recambio habitual para las bandas ante el gran rendimiento de sus rivales para el puesto. De hecho, Óscar Fernández es por ahora junto a Dani Aquino el único jugador con gol del equipo, lo que le ha convertido en poco menos que imprescindible.

En frente tendrán a un rival entrenado por un mítico del fútbol de los noventa: Jon Pérez 'Bolo', que atraviesa una mala racha con los areneros: nueve jornadas consecutivas sin ganar y empatado con el Vitoria y otro histórico en apuros: el Real Unión, que con los mismos 20 puntos ocupa el puesto de promoción de descenso. Pero Ángel Viadero no se fía: «Otros años Gobela era un campo más difícil, pero al Arenas no le verás nunca hincar la rodilla. Tiene cogida la medida a su campo y tiene muy claro cómo dañar a los rivales. Desde el campo propio trata que la pelota esté lo más cerca posible de tu portería. Y arriba tiene calidad. No sólo es juego directo», decía el viernes en su habitual rueda de prensa previa al partido.

Tampoco faltó el mantra de todos los partidos que el Racing juega sobre césped artificial, independientemente del entrenador, fecha y rival: «Gobela es un campo complejo. Más que por las dimensiones, por sus características», decía el de Canalejas. Como complicado se le ha hecho al Racing marcar y arañar puntos lejos de casa, sobre todo de tres en tres para abandonar de una vez la prisión de la Segunda División B y satisfacer de paso a un entorno que amenaza desengaño, consciente como es de que el exilio comienza a durar demasiado.

La afición racinguista no llenará el estadio vasco

No habrá marea vediblanca en Guecho. Gobela no rezumará aficionados racinguistas que arenguen al equipo para conseguir una victoria en la Jaula, sobrenombre que el estadio del Arenas se ha ganado a pulso. Apenas 300 seguidores del Racing estarán este domingo en Gobela para apoyar al equipo. Ni punto de comparación con la horda de aficionados que siguieron al equipo hastaLogroño para presenciar el encuetro frente al Logroñés, a pesar de que la distancia en kilómetros es menor esta vez.

La culpa de esta pobre convocatoria recae sobre varios factores. En esta ocasión, y a pesar de la cercanía, las peñas verdiblancas no han organizado, de manera oficial, ningún desplazamiento como suelen hacer en otros encuentros. Lo que se espera son viajes de particulares. Aunque sí se prevee que la peña Núkleo Asón se desplace hasta Vizcaya por cercanía y por su calidad de asiduos en todos los partidos que disputa elRacing. De la misma manera, es previsible que los aficionados de Laredo y otros municipios colindantes con País Vasco compren la entrada en el propio estadio, en lugar de hacerlo a través de las taquillas del club cántabro. El bolsillo sale perdiendo, pero se gana en comodidad. Con esta maniobra los aficionados racinguistas se ahorran el desplazamiento hasta Santander para luego deshacer el camino andado hasta Guecho.

El precio de las entradas tampoco ayuda. El Arenas estableció un coste de entre 5 y 10 euros para socios de la entidad vasca y un precio de 20 euros para el resto de asistentes, que a buen seguro ha calado como medida disuasoria entre la parroquia cántabra. Y la resaca de las fiestas navideñas es otro factor a tener en cuenta, sobre todo si la pereza apresa a los aficionados cántabros, y éstos quieren escapar de la jaula.

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