La gran prueba de fuego

Ángel Viadero, durante el entrenamiento del equipo en las Instalaciones Nandoy Yosu. / Roberto Ruiz

Viadero pondrá a prueba el verdadero potencial de su equipo frente a un adversario de categoría superior que todavía está en construcción

Aser Falagán
ASER FALAGÁNSantander

El nuevo Racing de Ángel Viadero se enfrenta a su primer simulacro con fuego real. Simulacro al fin y al cabo, porque lo de esta tarde frente al Sporting (18.30 horas) no deja de ser un amistoso en el que por si fuera poco a los asturianos les va muy poco, centrados como están en una cita posterior, la que les medirá a la Real, en la que podrán calibrar mucho mejor su estado físico, de juego y hasta de ánimo. Pero real porque los verdiblancos se miden a un recién descendido de Primera capaz de mostrar las costuras de un rival, el cántabro, aún en construcción y de menor categoría.

A la espera de conocer el estado definitivo de Juanjo y César Díaz -el equipo entrenará esta mañana antes de partir a Luanco-, la única baja segura es la de Javi Cobo, que se perderá el comienzo de Liga. Sí está en condiciones de viajar e incluso de jugar Antonio Tomás, aunque el de Cartes acaba de incorporarse al equipo tras firmar el lunes el contrato que le convirtió de nuevo en jugador racinguista.

Lo que sí está claro es que, a diferencia de lo ocurrido en otras citas como la de Escobedo, el Racing tendrá que echar mano de al menos un buen puñado de sus titulares. Será el modo de poner a prueba el verdadero potencial de los cántabros frente a un rival de entidad -de hecho de superior categoría a los verdiblancos- que servirá para calibrar las verdaderas posibilidades del Racing de agosto, que no es otro que el que comenzará la Liga en apenas semana y media.

La presentación

El partido de esta tarde debía haber servido, de acuerdo con los planes iniciales, para que el Racing se presentara ante sus aficionados. Una costumbre que se abandonó hace dos décadas tras la pitada que directiva y cuerpo técnico sufrieron en una puesta de largo y que los nuevos responsables del equipo aspiran a recuperar.

Sin embargo, el estado del césped de los Campos de Sport tras el concierto de Enrique Iglesias impide jugar allí, con lo que el club se vio obligado a cambiar el amistoso de sede. De hecho, una de las condiciones que impuso el club para permitir que se celebrara el evento fue que se restaurara después el maltrecho terreno de juego de los Campos de Sport. Sin embargo, pronto se comprobó que no se podría hacer a tiempo para que el estadio acogiera el amistoso, con lo que el club decidió trasladar con la máxima antelación posible la sede del duelo.

Así fue como se optó por jugar en Luanco, donde el estadio asturiano servirá de sede para el partido más interesante de toda la pretemporada cántabra. Un amistoso frente al Sporting en el que los asturianos reservarán a algunos titulares (el partido frente a la Real Sociedad les resulta más útil en su preparación) y al que llegan con sólo dos bajas entre los jugadores del primer equipo: las de Isma López, que continúa aquejado de una lumbalgia, y de Pablo Pérez, que arrastra una sobrecarga muscular. Luanco no dictará sentencia, pero puede motivar el fallo.

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