El Grupo Pitma se hace con la mayoría del Racing y pagará su deuda tributaria

Alfredo Pérez,Manolo Higuera y el director general delRacing, Víctor Alonso, en la sala de prensa de los Campos de Sport. / Celedonio Martínez

Aumenta su participación ante las reticencias del Gobierno a contratar publicidad institucional | Higuera seguirá como presidente y el grupo cántabro compra la participación de Inmoarrabi, según anunció ayer el club

Aser Falagán - marcos menocal
ASER FALAGÁN - MARCOS MENOCALSantander

Pedro Ortiz y Alfredo Pérez son los nuevos patrones del Racing. El Grupo Pitma se convertirá en próximas fechas en el accionista mayoritario de la sociedad con algo más del 51% de las participaciones en una operación en la que comprarán el 20% que aún poseía Inmoarrabi y se harán cargo de la deuda tributaria, que a 31 de diciembre de 2016 ascendía a 9,17 millones de euros, aunque no ha explicado cómo. Evitarán así la disolución del club, un final al que parecía abocado ante la presión de la Agencia Tributaria después de que el lunes el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, anunciara subrepticiamente que el Ejecutivo rompía su compromiso de incluir publicidad institucional en el Racing, como insistió una y otra vez durante casi dos años.

Estas palabras pronunciadas por el jefe del Ejecutivo provocaron incluso, según el club, la reacción de la Agencia Tributaria en una situación que colocó alclub verdiblanco al borde de la liquidación.Y así, con la sociedad al borde de la quiebra, el grupo Pitma ha salido al rescate para incluir al Racing en su conglomerado empresarial.

Ayer anunció que comprará el 20% –aproximado– de Inmoarrabi para conseguir la ‘mayoría absoluta’ del capital social, pero algunas cosas no cambiarán. Manolo Higuera seguirá al frente del club –así lo exigían Ortiz y Pérez– con Víctor Diego como vicepresidente y el resto del equipo directivo, incluidos los tres consejeros con los que ya cuenta Pitma: los dos propietarios y el abogado Cristóbal Palacio.

La decisión se barruntó durante semanas, se tomó en unas horas entre el miércoles y el jueves y ayer se escenificó en la sala de prensa de los Campos de Sport. «Nos hacemos cargo de la gestión y seguridad económica del Racing. Tenemos ahora un compromiso de hacernos responsables de la deuda». Las palabras de Alfredo Pérez, copropietario y copresidente del grupo Pitma, anestesiaron a la sala de prensa de los Campos de Sport.

El grupo empresarial cántabro, que ya poseía el 30% del club, da un paso valiente y decidido y se hace con el control mayoritario del Racing tras llegar a un acuerdo con varios accionistas encabezados por los exfutbolistas y asumirá la deuda tributaria y ejercerá el control efectivo del Racing. De esta manera, el rumbo de la entidad cántabra da un giro sorprendente e inesperado e inicia un camino ambicioso. O al menos un camino que no le aboca a la disolución. Y es que más allá del debate sobre la conveniencia de firmar o no un contrato de patrocinio, el Gobierno había comprometido su palabra y asegurado al Racing que iba a invertir en el club, con lo que los verdiblancos no disponían hasta hace sólo unos días de una alternativa ante su confianza –frustrada– de que el Gobierno de PSOE y PRC cumpliría su compromiso.

No defraudó la expectación que había levantado la rueda de prensa de ayer en el estadio santanderino. Sin que los presentes hubieran asimilado aún la información que acababan de escuchar, Pérez justificó la audaz decisión del conglomerado cántabro al asegurar que de no haber sido así «el club hubiera entrado en causa de liquidación».

Pese a que la maniobra que Pérez, junto a su socio Pedro Ortiz, se decidió en la noche del pasado jueves «a última hora» –aún no se ha hecho ni siquiera efectiva en negro sobre blanco–, no se trata de algo espontáneo sino que «durante los últimos meses hemos visto lo que significa el Racing, la implicación que tiene la sociedad con él y creemos que es el mejor escaparate para anunciarse». De hecho, los nuevos dueños aspiran a que otras firman se unan progresivamente a su proyecto.

Lo que ocurrió ayer no deja de ser la tabla de salvación del centenario club. Ni más ni menos. A la par que atrevidos, los responsables de Pitma y desde ayer máximos accionistas del Racing, fueron más que discretos ya que no quisieron ensañarse con lo que realmente les ha motivado a dar el paso. «Es cierto que el contrato de patrocinio con el Ejecutivo había sido acordado en el Consejo de Gobierno, pero...». No entró en más detalles –de eso se encargó un después Higuera– aunque no dudo en reconocer que se sienten «traicionados» por un Ejecutivo que después de casi dos años sigue sin cumplir con su palabra ni con un acuerdo de Consejo de Gobierno de verano del año pasado.

El Gobierno incumple

El cambio de rumbo que ayer sufrió el Racing no se dio por capricho. Ni mucho menos. La toma de control de Pitma llega como consecuencia de la amenaza definitiva de Hacienda de embargar al Racing de tal manera que no le quedaría otra que echar la persiana.Y todo ello precisamente al día siguiente de que el presidente del Gobierno de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, asegurara que no encontraba «la manera legal de aprobar el convenio de patrocinio». Esas palabras propiciaron una llamada inmediata en la que se le puso fecha de caducidad al Racing instantánea. A partir de ahí, Higuera quiso explicar sin equívocos lo que ocurrió.

«Al Racing le ha tocado la lotería. El club ha estado al borde de la liquidación por la deuda de Hacienda y dos personas que lideran un grupo cántabro han dado un paso adelante. Yo sí sé, porque me dedico a ello, que no había ningún incumplimiento legal para aprobar el convenio. Lo que ha ocurrido es mejor que se lo pregunten al Gobierno». El presidente añadió que le resulta «impensable» la forma de proceder del Ejecutivo al «incumplir, al menos por el momento, con el compromiso que nos dio». Por su parte, Pérez descartó «tomar ninguna medida judicial» al sentirse agraviados por la situación y aventuró que «más adelante ellos mismos –refiriéndose a los miembros del Ejecutivo– se darán cuenta de lo que significa el Racing e incluso querrán anunciarse o utilizarlo como soporte». El copropietario de la firma cántabra aprovechó la ocasión para brindarle la oportunidad al Gobierno de «pensárselo y más adelante entrar en el club. Aquí le estaremos esperando con los brazos abiertos».

En otras palabras, Pitma toma las riendas y asume lo que hasta el momento nadie había hecho, los más de nueve millones de deuda que el club tiene con Hacienda, desbloquea la situación y emprende una andadura en la que será el nuevo capitán del barco. Como toda Sociedad Anónima «trataremos de zanjar esa deuda y de maniobrar según nuestras normas». La forma de pago con la Agencia Tributaria no fue desvelada y será la propia firma la que negociará cómo hacerlo si bien en un pago o si bien según un calendario.

Pitma, un holding con cerca de 3.000 empleados, dirigido por dos jefes

El Grupo Pitma toma el mando. Se pone así fin al periodo de atomización del club y aparece de nuevo la figura de una accionista mayoritario que tendrá el control absoluto. Controlará más del 50% del accionariado del Racing y pese a que mantendrá la misma estructura es obvio que su apuesta es tan decidida que le supondrá alrededor de diez millones de euros. La firma cántabra es un holding con una actividad muy diversificada que ha crecido exponencialmente durante el último lustro, fecha de creación de la mayor parte de las firmas de las que forma parte.

De acuerdo con el Registro Mercantil, hasta 27 sociedades cuelgan de Grupo Pitma (marca comercial de la mercantil Tower Valley), el holding en el que se agrupa el entramado torrelaveguense, que tiene su sede principal en Rinconeda y en el polígono industrial de Mies de Molladar, en Cartes, pero que también está instalado en Madrid y experimenta una constante política de expansión.

Todo esto según el Registro Mercantil, su propia web y la información publicada disponible, puesto su política de comunicación siempre ha sido discreta. Sin embargo ahora, con el paso que ha dado, la repercusión del fútbol y, además, un club como el Racing le permitirá –según sus propios propietarios– «crecer y darse a conocer». Ellos consideran al club «el mejor escaparate para anunciarse», reconocieron ayer en El Sardinero. El Grupo también patrocina a la Gimnástica y mantiene un equipo ciclista élite sub 23: el Aldro Team, dirigido por Manolo Saiz. Aunque una de sus firmas franquicias, ITM Global, nació en 1995, el crecimiento de todo el grupo conformado en torno a la primitiva unidad de negocio. Entre todas las sociedades integradas en el resto de marcas y firmas del grupo suman cerca de 3.000 trabajadores entre puestos directos e indirectos o franquiciado. Al frente figuran Alfredo Pérez (Torrelavega, 1969) y Pedro Ortiz (Santander, 1969), copropietarios al 50% del grupo, que desde el pasado mes de noviembre forman parte del Consejo de Administración del Racing.

En ese nuevo horizonte que comienza, los nuevos dueños tienen claro que seguirá con la misma tripulación. «No estaríamos aquí si no estuviese el presidente, el vicepresidente, los consejeros...», admitió Pérez. No ha querido especificar el porcentaje de acciones que pasará a controlar el Grupo Pitma, aunque es evidente que tras las negociaciones con Inmoarrabi manejará más del 50%, es decir, la mayoría.

Se termina así con el proyecto de una sociedad sin un accionista de referencia, pero como reconoció Higuera la paralización del contrato de patrocinio no dejaba más que dos vías. «La idea inicial de todos era continuar en la misma situación planteada inicialmente –la atomización–. Sin embargo, en este momento era o la liquidación o que con una valentía e ilusión desbordante el Grupo Pitma diera el paso. Quien ahora esté pensando que se salta el principio de la atomización tiene la perspectiva distorsionada».

La última de las preguntas en una rueda de prensa en la que los calificativos de atrevidos o valientes, por un lado, y de locos, por otro, en alusión a la actitud que Alfredo Pérez y Pedro Ortiz tuvo toda la intención: «¿Si la eliminatoria ante el Barcelona B hubiera acabado de otra forma, se hubiera encontrado esa posibilidad legal para aprobar el convenio?» Es evidente que ese escenario será complicado de revertir, pero en cualquier caso hay quién no se quiso morder la lengua. «Si se hubiera ascendido, probablemente, la solución sería otra».

Sin ningún margen de maniobra, el Racing ha tenido que renunciar a la atomización accionarial

Todo terminó con una invitación en toda regla repleta de mensaje, intención y elegancia. «Hay patrocinadores que han pagado más que lo que el Gobierno se había comprometido así que esperamos y confiamos en ellos y en todos los que vendrán». Fueron las últimas palabras de Alfredo Pérez, que con un rostro que a pesar de todo desprendía seguridad, se levantó de la silla y abandonó la mesa que durante más de dos horas compartió con Higuera y con Víctor Alonso, el director general del Racing. Pérez se trajo escritas las líneas maestras de su discurso en un papel porque –según él mismo admitió– no quería «equivocarse». Es probable que no le ocurra más, ya que dirigir un club como el Racing es lo mismo que asistir a un cursillo acelerado de dicción pública. De eso y de muchas más cosas.

Nueva referencia

Desde el escándalo que supuso la llegada de Ahsan AlíSyed y su sociedad instrumental, la WGA Sports Holding, el Racing no había tenido un accionista de referencia.Antes lo habían sido Dumviro Ventures (sociedad instrumental con la que aterrizaron en Santander Ramiro Cid y Francisco Olmedo, y que al poco tiempo pasó a manos de la familia Montalvo), elGobierno de Cantabria, el GrupoSadisa, un conglomerado de empresarios cántabros encabezado por el propio Santiago Díaz, Emilio Bolado y Manuel González y elAyuntamiento de Santander y el Ejecutivo autonómico al alimón. Estas dos instituciones fueron las primeras en controlar el Racing en su etapa moderna al hacerse con aproximadamente el 90% del capital social durante el proceso de transformación del club en Sociedad Anómima Deportiva en 1992. Una fecha que marcó un punto de inflexión para una entidad, la verdiblanca, que ahora ha estado al borde de echar el cierre.

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