A la guerra con la tropa herida

Javier Cotera

ElRacing recibe hoy al Mirandés con varios futbolistas renqueantes y necesitado de una victoria quele devuelva el ánimo tras la eliminación copera

Aser Falagán
ASER FALAGÁNSantander

El periodismo deportivo suele echar mano del lenguaje bélico.Es un recurso gastado, casi de manual, pero se adapta muy bien a la identificación tribal del fútbol; a aquella reflexión de Paul Auster, que dijo algo así como que «el fútbol es un invento de los europeos para poder odiarse sin la necesidad de matarse». Sí, la frase también está algo gastada, pero viene bien para la ocasión. Para un Racing que va por su tercer año tratando de resucitar y tiene esta tarde un prematuro examen.

El caso es que el lenguaje bélico le viene muy bien al Racing de esta tarde, que va a la batalla con la mitad de la tropa herida, casi como los últimos de Filipinas, pero con más heridos y menos dramatismo. Porque lo de los verdiblancos en este principio de temporada es casi una guerra, a juzgar por el parte de bajas. Ya sea la mala fortuna, el césped artificial, la planificación de la temporada o cualquier otra circunstancia, el caso es que a Viadero se le multiplican las bajas.

Antonio Tomás sigue con su particular pretemporada, aunque parece ya en condiciones de aportar mucho al equipo. Dani Aquino, CésarDíaz y Juanjo se perdieron el desastre de Leioa mientras se recuperaban de las heridas de la redención de Gernika. Regalón tampoco estuvo en Sarriena y le debía sustituir Borja Granero, pero al capitán se le hinchó la rodilla. La mala, la operada hace un año, y se quedó en el banquillo por si acaso. Para redondear la debacle, por si no lo fuera bastante caer en la Copa a la primera, Gonzalo recibió un golpe en la batalla que le conmocionó, le nubló la vista por unos momentos y le dejó de recuerdo un esguince cervical.

El Mirandés es uno de los grandes rivales del Racing para la fase de ascenso yel campeonato del grupo

Si el doctor Alfaro, Pablo Alfaro futbolísticamente, abriera una clínica, se forraría con el Racing. Tampoco le desagradaría demasiado al entrenador del Mirandés volver a vivir en Santander, donde marcó época. Pero hoy llega como adversario; como entrenador de uno de los equipos que aspiran a disputarle el liderazgo al Racing y, de por descontado, disputar la fase de ascenso.

En los Campos de Sport marcó una época con Merino como compañero y regresó también para contribuir a rescatar al Racing más díscolo que se recuerda; aquel que a principios de 2006 se le escapó de las manos a Manolo Preciado. En aquel equipo jugaban dos jovencitos, Antonio Tomás y Juanjo, que entonces comenzaban su carrera y ahora han regresado con galones para intentar devolver a su equipo a la élite. Pablo Alfaro era entonces un ilustre veterano, más de lo que lo son ellos ahora, y su solo nombre impresionaba, después de la fama que se había ganado formando pareja con Merino en el Racing y con Javi Navarro en elSevilla. Unos tipos muy duros.

Un clásico del racinguismo como PabloAlfaroestará esta tarde enel banquillo visitante

Por hacer más guiños al lenguaje bélico, conviene recordar que el Racing ya ha perdido una guerra, la de la Copa, que ha afectado a su autoconfianza, como lo han hecho las lesiones. El varapalo debe servir para extraer lecciones, o al menos eso espera un entrenador que al día siguiente aleccionó a sus futbolistas durante una hora en La Albericia. También el presidente ha reflexionado el público y comentado para quien quiera escucharle –y los futbolistas deberían– que errores como el del primer gol del Leioa son difíciles de explicar. Como la falta en superioridad en el segundo, que a la postre costó la eliminatoria.

Un enemigo curtido

El rival de hoy tiene muchas más batallas a las espaldas, o al menos batallas más difíciles, y además Viadero no tiene muy claro con qué tropa puede contar.O al menos no lo ha querido hacer público, porque el alto mando tampoco quiere que se sepa demasiado sobre el estado de sus soldados; que no conviene dar pistas al enemigo.

Álex García, apenas recién llegado y en la convocatoria

Si algo tiene ya claro Álex García (Bilbao, 1984) es que confianza del entrenador le sobra. Ya durante el verano inistió a la directiva en que era el futbolista ideal para reforzar la banda izquierda, aunque Pachín e Higuera barajaran también otras alternativas, y ahora ha vuelto a demostrar su fe en él. Cántabro aunque nacido en Bilbao y formado en ese mismo Racing en el que Ángel Viadero entrenó a todas las categorías inferiores, el martes pasado rescindió su contrato con elTenerife para comprometerse con elRacing, el miércoles por la noche llegó a Santander, el jueves se presentó y ayer entrenó en la convocatoria.

El de Beranga estará en el banquillo, con Héber como titular en la banda izquierda, pero su sola entrada en la lista de 18 ya habla de las intenciones del entrenador y deja claro que, a diferencia del año pasado, el gallego tendrá una dura competencia en su demarcación.

A diferencia de otros futbolistas que han regresado este verano alRacing, Álex García sí ha tenido equipo y, por lo tanto, estaba físicamente en condiciones de incorporarse de inmediato al trabajo con sus compañeros, como de hecho ha ocurrido. Para lo que ni ha tenido tiempo es para acoplarse a sus nuevos compañeros y al trabajo táctico de ÁngelViadero, que sin embargo ha decidido convocarle de inmediato en una muestra de su interés por integrarle cuanto antes a la plantilla.

Álex García fue el último fichaje de un Racing que, además de los canteranos que previsiblemente ascenderán al primer equipo, este año ha incorporado a siete futbolistas: Paco Regalón y Gonzalo de la Fuente en la defensa, los centrocampistas Antonio Tomás, Quique Rivero y el citado Álex García y dos delanteros: JuanjoExpósito yMatías Aquino, que seguirá en el primer equipo.

Con AntonioTomás aún trabajando para recuperar su mejor forma –aunque ayer entró ya en la convocatoria por primera vez desde su regerso alRacing– y Juanjo en progresión, Dani Aquino sigue siendo el buque insignia de la armada verdiblanca, como lo es desde que llegó a Santander. Y también tiene alguna vía de agua. De repararla depende que esté comandando la flota frente a los burgaleses en un duelo muy complicado. Tanto por la entidad del rival como en el momento en que llega: tras la eliminación de la Copa, con un juego que no es el mejor y con muchos lesionados.

Aquino ya ha entrenado esta semana con balón y lo más probables es que pueda jugar, mientras que el estado de Juanjo es secreto de estado y CésarDíaz se quedó ayer fuera de la convocatoria. Si no tiene suficientes efectivos, el entrenador deberá tirar de Matías Aquino, que en Leioa demostró carácter de sobra para ir a la guerra forzando la expulsión de dos rivales.

El equipo que esta tarde se enfrente al Mirandés depende así del estado de los futbolistas. En un comienzo de temporada en la que el entorno está expectante y algo disgustado por la eliminación copera, el partido de esta tarde cobra más trascendencia de lo que correspondería a un encuentro en la tercera jornada. No sólo por la importancia de sumar tres puntos frente al que se presupone un rival directo, sino por sensaciones, por reivindicarse y demostrar –si es que pueden jugar los titulares– el «equipazo» que Higuera y los suyos están convencidos de haber armado enSegunda División B.

Lo del once de gala, por tirar de otro tópico, está descartado ante la baja de CésarDíaz, que deja huérfano el interior derecho, y a la espera de que Juanjo sea o no titular, pero por lo menos el técnico no tendrá que jugar hoy a la improvisación para pergeñar un equipo de garantías

A la expectativa

En circunstancias normales, Regalón y Gonzalo deben ser los centrales titulares, siempre que estén en condiciones de jugar. Para cualquier contratiempo Viadero puede echar mano de Borja Granero –de nuevo si su rodilla está de acuerdo– o del comillano Juan Gutiérrez, a quien tuvo que hacer debutar en Leioa ante la plaga de lesiones y que al menos en esta primera fase de la temporada, hasta que se recupere otro canterano como Javi Gómez, parece progresar como posible recambio para los centrales.

El centro del campo depende también del parte de guerra. ConAntonioTomás aún enel aire, Granero y Quique Rivero son la teórica pareja titular, al menos según la jerarquía que el cuerpo técnico ha impuesto en el arranque de curso. Si el valenciano no puede jugar o lo hace de central, Sergio Ruiz sería el elegido, como ya ocurrió en la jornada igaugural de la Liga.

Por las bandas la ausencia de César Díaz abre un hueco a Óscar, mientas que Héber será titular por la izquierda en un día en el que por primera vez tendrá competencia y recambio natural: el recién incorporado Álex García. Serán los encargados de colgar balones a la pareja de delanteros, en la que salvo percance tiene un puesto asegurado DaniAquino, a falta de comprobar si le acompañará su hermano o Juanjo. No lo hará Pau Miguélez, que tras ejercer como improvisado ‘nueve’ en Leioa no ha entrado en esta convocatoria.

Con estas huestes se dirige Viadero a una batalla estratégica, porque si esta tarde no hay victoria, se avecinan tambores de guerra en el sector más impaciente del racinguismo. Que es el mismo que el de todo el fútbol.Un ecosistema ciclotímico que ÁngelViadero conoce a la perfeccción y en el que, como el de Canalejas sabe bien, en el que se pasa al instante del todo a la nada. De una derrota que puede tensar los ánimos a una victoria que devolvería al Racing a ese mundo feliz de caramelos y piruletas en que se convierte fugazmente el fútbol, en Santander y en la Cuina Popular, cuando el equipo gana. O al menos hasta la siguiente derrota.

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