Fútbol | Segunda B

Un maleficio que romper

Álex García, descartado por Pouso, estrella el balón en el pie de Borja Lázaro en la sesión del miércoles./Javier Cotera
Álex García, descartado por Pouso, estrella el balón en el pie de Borja Lázaro en la sesión del miércoles. / Javier Cotera

El Racing visita con una racha de más de dos meses sin ganar fuera a un Lealtad herido grave | El equipo cántabro estará acompañado esta tarde, a las 17.30 horas, en Villaviciosa, por más de un millar de aficionados verdiblancos

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Alguien con cierto apego al Mirandés debió lanzarle un maleficio al Racing hace más de dos meses. Aquella de Anduva fue la última victoria del equipo cántabro a domicilio. Ha pasado tanto tiempo que también fue el triunfo final de Ángel Viadero, antes de ser destituido como entrenador verdiblanco. Su sucesor, Carlos Pouso, aún no sabe lo que es celebrar un triunfo lejos de los Campos de Sport. «Es importante romper la mala racha y estamos concienciados de que este es el día», dijo el técnico el viernes. Por hoy, en Villaviciosa, en el modesto campo de Les Caleyes, donde el Racing visita al Lealtad. Un equipo en una situación de extrema gravedad. Arma de doble filo. Un animal herido es el más peligroso.

Quizá Carlos Pouso haya hecho acopio de sus raíces gallegas para, mediante un 'conxuro' poner a las meigas de su parte de cara a una cita en la que el racinguismo parece no pensar en otra posibilidad que no sea la de una victoria. Es obligatoria. Perentoria. El tramo decisivo ya está aquí y el Racing no está en condiciones de desperdiciar, regalar o despreciar oportunidades.

El convencido discurso desde el vestuario es que todos sus componentes evidencian una paulatina mejoría en el equipo. Algo que, de momento, desde la grada es prácticamente imperceptible. Quizá para que todas esas cosas buenas que anuncian los protagonistas salgan a relucir es necesario un suceso desencadenante. Esa segunda victoria consecutiva y la ruptura del maleficio que acecha a más de 100 metros del estadio de El Sardinero. Ojalá, sería el momento más oportuno.

Las entradas de Héber y Pau Miguélez en las bandas parecen los principales cambios

'Amigos desde 2016', ha colocado como lema el Lealtad en las entradas para el partido de hoy. Lo que el fútbol y la Segunda División B han unido... Aunque la amistad entre cántabros y maliayos esta tarde vivirá su momento más bajo desde entonces. No porque haya habido roce alguno en la relación, sino porque los intereses de cada uno de ellos están más enfrentados que nunca. El Lealtad se juega la vida. A ocho puntos de la permanencia, el de hoy puede ser el último clavo ardiendo al que agarrarse. Eso, o que sea el gran amigo verdiblanco el que le dé definitivamente la puntilla. Fratricidio.

Carlos Pouso no podrá contar con tres hombres importantes para él: Borja Granero, César Díaz y Antonio Tomás. El primero, por lesión. Los siguientes, por sanción. Así que, a los habituales matices que el técnico instaura cada semana en su equipo -un planteamiento nunca es igual que otro-, tendrá que añadir el hecho de suplir a los ausentes. En principio, de lo que se ha podido rascar durante las sesiones de la semana, todo apunta a que en Les Caleyes optará por un 4-4-2. La defensa será la que se va convirtiendo en habitual, con Adán Gurdiel, Miguel Gándara, Gonzalo y Julen Castañeda, de izquierda a derecha.

En el doble pivote -o algo así-, el entrenador verdiblanco dejó entrever en rueda de prensa que Sergio Ruiz y Quique Rivero son fijos en su alineación para la tarde de hoy. Más aún ante la ausencia de Antonio Tomás en la sala de máquinas. La incógnita será ver cómo utiliza estas dos piezas del puzzle: en línea, escalonados, en rombo, en espiral o al libre albedrío. Sin el futbolista de Cartes, el preparador de Lejona ha decidido llamar para subirse al autobús hacia Villaviciosa a quien considera más parecido por características para ocupar el puesto de eje entre la defensa y la medular: el jugador del filial Jerin. Esto ha provocado que, con 18 hombres disponibles de la primera plantilla, Pouso se haya visto obligado a hacer un descarte. Y el elegido ha sido, por segunda semana consecutiva, Álex García, que ya vio desde la grada el choque de siete días antes frente al Caudal.

El Lealtad se encuentra a ocho puntos de la permanencia, al borde del descenso matemático

Por las bandas, la semana ha colocado en los primeros puestos de la parrilla de salida a Héber por la izquierda y a Pau Miguélez por la derecha. Un extremo a la vieja usanza, el gallego, y un prometedor inventor de jugadas de esas que levantan a la gente de sus asientos, el nojeño. Uno mira hacia fuera, hacia la línea de cal. El otro, hacia dentro. El otro futbolista con opciones de actuar de inicio es Óscar Fernández, aunque Carlos Pouso ya insistió el viernes que aún no le ve «como le conozco y como le quiero». Parece que el de Piélagos tendrá que esperar.

Y arriba, pues la delantera de la esperanza. Esa a la que el racinguismo se agarra en una temporada de pobre rendimiento generalizado. Borja Lázaro y Dani Aquino. La afición verdiblanca se aferra a que el madrileño y el murciano destapen el tarro de las esencias en este final de temporada y, con sus goles, logren romper todos los pronósticos creados alrededor del Racing. Porque, a día de hoy, pocos ven al equipo cántabro la próxima campaña en Segunda. A todos nos gustan las sorpresas.

Habrá dos condicionantes más que el Racing debería aprovechar en su favor. Por un lado, que el conjunto verdiblanco jugará como en casa. Y si juega como en casa no debería temer la mala racha a domicilio. Con más de un millar de aficionados cántabros rodeando el terreno de juego de Les Caleyes, las tropas montañesas serán infinitamente superiores a la legión local. El racinguismo quiere una fiesta completa, como en las dos temporadas anteriores. Y aunque no se alcanzará la espectacular cifra de 3.500 seguidores verdiblancos en Villaviciosa de hace dos campañas, la localidad maliaya será teñida por los colores racinguistas de nuevo.

Y por otro lado, el ya tocado Lealtad por su grave situación clasificatoria viene además con las piernas cargadas después de que el pasado miércoles disputase contra el Mirandés el partido que quedó aplazado hace dos semanas por la inundación del terreno de juego. El físico y la mente seguramente se vean mermados por una dolorosa derrota ante uno de los rivales directos del Racing.

Pero ya se sabe que el monstruo que le da miedo al Racing es él mismo cuando se mira en el espejo. Feo. Malas rachas, rivales, condiciones meteorológicas, terrenos de juego diferentes... Al final, las fuerzas deben concentrarse en derrotar al fantasma de sábana verdiblanca que lastra a un equipo confeccionado para volver al fútbol profesional. Y con un problema añadido. El equipo de Carlos Pouso durmió anoche fuera de los puestos de play off después de que el Athletic ganase al Amorebieta (0-3). Mal asunto.

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