Fútbol-Racing

Objetivo: dejar la deuda en 5,4 millones

Ángel Viadero imparte instrucciones en las Instalaciones Nando Yosu. / Celedonio Martínez

El club pedirá a fin de mes a la Agencia Tributaria la documentación que acredite la cantidad exacta que le adeuda | El Racing solicitará a Hacienda un certificado de su pasivo en el que confía que figure esa cantidad

Aser Falagán
ASER FALAGÁNSantander

El Racing aspira a que a fin de mes su deuda con Hacienda haya quedado reducida a los 5,4 millones de euros. Aún una cantidad muy significativa que no permitirá levantar los embargos que pesan sobre sus cuentas, pero muy inferior a los más de doce millones a los que ascendió en su máximo histórico, registrado a mediados de 2015, el pasivo con las arcas públicas. Aunque el club está aún muy lejos de haber saneado sus cuentas, sí que ha invertido una tendencia de crecimiento de su deuda tributaria y aspira al fin a ponerse al día con Hacienda tras varios ejercicios en los que el pasivo había crecido o, en el mejor de los casos, se había mantenido estable.

Cuando la anterior directiva se hizo cargo del club tras el desalojo de Ángel 'Harry' Lavín, se encontró con una situación heredada. El impago de los impuestos correspondientes a diferentes operaciones, entre ellas el traspaso de Jairo Samperio y el reiterado incumplimiento del calendario de pagos con Hacienda cuando Francisco Pernía ejercía aún de primera mano el control del club provocaron que la deuda se incrementara de forma constante como consecuencia de los intereses de mora.

Una de las consecuencias más negativas que este escenario tuvo para el Racing fue el embargo de sus cuentas, que ha dificultado enormemente la gestión diaria de la sociedad. Además, con el equipo en Segunda División B no se han generado recursos suficientes para sufragar la deuda y Hacienda se ha negado a renegociar el calendario de pagos antes los reiterados incumplimientos de la 'Era Okupa'. Aunque las dos directivas posteriores no tuvieran ninguna responsabilidad en aquellos impagos, la respuesta de la Agencia Tributaria ha sido siempre la misma: Quien ha incumplido ha sido la sociedad Real Racing Club -la 'mercantil', que diría Harry-, cuyo CIF ya no tiene crédito ante el fisco.

La mayor parte del pago se efectuó en julio, cuando se redujo el pasivo con Hacienda por debajo de los seis millones de euros. Ahora el club quiere liberar más lastre y obtener de la AEAT una foto fija de su situación que le indique de una forma exacta en cuánto calcula la agencia el monto de su deuda. De hecho, en las oficinas de los Campos de Sport se confía en poder rebajarla hasta los 5,2 millones, aunque no es este el objetivo que Manolo Higuera y el Grupo Pitma se han marcado. Hace poco más de un año, en junio de 2016, los números rojos marcaban aproximadamente 9,8 millones.

Cuando disponga de esta certificación el Racing sabrá a ciencia cierta cuál es su situación con Hacienda. Aunque el club dispone de estimaciones, es la Agencia Tributaria la que calcula la deuda de los contribuyentes, que posteriormente pueden recurrir posteriormente la decisión por los cauces habituales. En consecuencia, el Racing solicitará la semana que viene ese informe para articular posteriormente junto a su accionista de referencia una estrategia de pago.

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Facturas

Para reducir su deuda el club ha facturado diferentes montantes que tenía retenido y ha dedicado la mayor parte de los recursos al pago tributario mientras el ya accionista de referencia se hacía cargo de buena parte de los gastos corrientes. En definitiva, el Grupo Pitma ha pagado un porcentaje de la deuda tributaria -de forma indirecta- en una operación para la que el club ha destinado también la mayor parte de sus recursos.

Los verdiblancos aspiran a saldar definitivamente su deuda este mismo 2017 o, en el peor de los casos, a final del ejercicio 2017-2018, pero dado que no se pueden pactar calendarios con Hacienda deberán hacerlo a medida que su tesorería y la cuenta de crédito que tiene previsto abrirle el Grupo Pitma se lo permitan.

La deuda tributaria fue también uno de los motivos que retrajeron al Gobierno de Cantabria de firmar un contrato de patrocinio con el Racing

«Nos hacemos cargo de la gestión y seguridad económica del Racing. Tenemos ahora un compromiso de hacernos responsables de la deuda», dijo Alfredo Pérez cuando el pasado 1 de julio la empresa que copreside junto a Pedro Ortiz se presentó ya como accionista mayoritario. El grupo no ha cumplido y sufragado ese montante, pero el pasivo se ha reducido en cerca de un 50% gracias a su intervención, inyectando capital de forma indirecta. Claro que los recursos propios que el Racing tenía intencionadamente bloqueados también ha contribuido a cambiar esta foto fija.

La deuda tributaria fue también uno de los motivos que retrajeron al Gobierno de Cantabria de firmar un contrato de patrocinio con el Racing, en una situación que se enquistó hasta convertirse en un círculo vicioso. El Ejecutivo no podía llegar a un acuerdo porque la sociedad debía dinero a la Administración y a su vez el club no podía pagar su pasivo sin aquel contrato.

Nuevo escenario

Después en Peña Herbosa se demostró la falta de voluntad política y el contrato no se firmó a pesar de que tanto el presidente, Miguel Ángel Revilla, como la vicepresidenta, Eva Díaz Tezanos, lo habían anunciado públicamente, como también lo hicieron los consejeros Ramón Ruiz y Francisco Martín. Incluso se aprobó un acuerdo en Consejo de Gobierno comprometiéndose al tal fin. Su objetivo: Ofrecer seguridad Grupo Pitma para que entrara en el accionariado y firmara a su vez otro contrato de compra de los soportes publicitarios. Cuando posteriormente el Ejecutivo incumplió su anuncio y aquel acuerdo, mal recibido por un sector de la ciudadanía, la deuda con Hacienda fue uno de los argumentos que utilizó como parapeto.

El caso es que, si finalmente el Racing pone el contador a cero con la Agencia Tributaria, el Gobierno estaría en condiciones de replantearse la posibilidad de colocar publicidad institucional en los diferentes soportes que ofrece el Racing, aunque ya sea demasiado tarde para el objetivo inicial y haya demostrado su nula voluntad política. Al menos, ya no tendría el bloqueo de negociar con una sociedad embargada. Eso sí, para hacerlo tendría que recuperar las relaciones con los responsables del club y de Pitma, muy deterioradas tras la marcha atrás.

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