Fútbol | Racing

Javier Pineda, profeta en su tierra por carambola

Javier Pineda da instrucciones desde la banda. :/Sergio Martínez
Javier Pineda da instrucciones desde la banda. : / Sergio Martínez

El exracinguista Javier Pineda dirigirá este domingo al Logroñés en los Campos de Sport tras las expulsiones de Rodríguez y Valdovinos

ELOY MADORRÁN Logroño

«El Racing me dio la oportunidad de jugar en Primera División y le estaré eternamente agradecido -dice Javier Pineda (Torrelavega, 1973)-. «Quiero que le vayan bien las cosas, pero por encima de todo quiero que le vayan bien al Logroñés». Cada jornada está rodeada de pequeños relatos que confeccionan la gran historia que supone un partido de fútbol. Una de ellas es la del torrelaveguense, aquel jugador que dio el salto de la Gimnástica al Racing del cambio de siglo, en el que vivió de todo.

A la grande, los verdiblancos se juegan la temporada contra el Logroñés, obligados a ganar para seguir aspirando a una fase de ascenso que se puede escapar. Pero a la chica el partido del domingo ante el Logroñés (Campos de Sport, 17.00 horas) tiene su pequeña historia. La de Javier Pineda, segundo entrenador del equipo blanquirrojo, que por una carambola dirigirá a los riojanos desde la banda de los Campos de Sport por las sanciones que acumulan Eduardo Valdovinos y Sergio Rodríguez, expulsados sucesivamente y sancionados con uno y dos partidos.

Así las cosas, el cántabro se ha quedado como único responsable de la plantilla blanquirroja facultado para sentarse en el banquillo. Una oportunidad inopinada que le pone en el punto de mira precisamente en la jornada en la que regresa a casa. A pesar de todo, Pineda no le da importancia a la circunstancia: «Por desgracia, por las expulsiones de Sergio y Eduardo tengo que estar yo como cara visible, pero es algo normal, como cualquier otro equipo. Lo veo como una situación no deseada, pero normal», explica.

La historia de Pineda en el Racing comenzó en 2000, cuando se incorporó al equipo en una difícil temporada. Tres entrenadores (Goikoetxea, Manzano y Benítez), nueve partidos de Liga para el torrelaveguense, y descenso de categoría.

Tampoco fue titular la temporada siguiente, en Segunda, la del ascenso con gol de Moratón, pero 2002 parecía ser su año. Con el Racing recién regresado a Primera, Manolo Preciado le adaptó al lateral derecho y de pronto se vio titular en la máxima categoría (jugó 24 partidos). Pero llegó Piterman. Y con él se fueron Preciado y el entonces director deportivo, Quique Setién. Y con él llegaron varios jugadores del Palamós de Segunda B. Entre ellos Coromina, que le quitó el puesto y desencadenó indirectamente el final de su carrera en el Racing y en Primera. Pero siguió jugando y se retiró en 2008 en el Logroñés. O en un Logroñés, por hablar con más precisión, porque el equipo en el que colgó las botas fue el Logroñés CF, y no la actual Unión Deportiva.

Aun así Pineda, amigo del trabajo alejado de los focos mediáticos, guarda buen recuerdo de su etapa en Santander: «Si no estuviera Sergio sancionado, para mí el regreso a Santander sería igual. De hecho, me gusta estar en un segundo plano».

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