La quinta de brunete

Los jugadores del único equipo alevín del Racing que ganó el prestigioso torneo recuerdan, más de veinte años después, «el mejor momento» de sus carreras

Los jugadores del equipo alevín del Racing que consiguió el prestigioso torneo en la actualidad / María Gil Lastra
VÍCTOR PUENTESantander

1996 fue el año del doblete del Atlético de Madrid. Ronaldo, el brasileño, daba la vuelta al mundo al regatearse a medio Compostela con la camiseta del Barcelona. Un juez de línea de Primera División alcanzaba la fama por provocar que el árbitro de aquel Zaragoza-Barcelona soltase aquello de «¡Vamos Rafa, no me jodas!». Mourinho, como segundo entrenador, compartía vestuario en Can Barca con Guardiola y Luis Enrique, entonces ambos futbolistas. Y en Santander, mientras el ya desaparecido empresario Ruiz Mateos intentaba comprar el Racing, el equipo alevín del club verdiblanco lograba el primer y único torneo de Brunete que reposa en las vitrinas del Sardinero.

Aquella generación verdiblanca, la del 84, comandada por un habilidoso con el balón que respondía al nombre de Jonatan Valle, ganó contra todo pronóstico aquel prestigioso campeonato de fútbol a siete que se disputaba en la localidad madrileña de Brunete, se retransmitía por Canal Plus y contaba con los comentarios del exfutbolista Lobo Carrasco. ¿Se acuerdan?

Aquella temporada se dieron a conocer en el torneo madrileño jugadores de la talla de Andrés Iniesta o Fernando Torres, pero los menudos del Racing eclipsaron todos los flashes al llevarse el trofeo y también el premio al mejor jugador. Se lo dieron a la joya de la cantera racinguista por aquel entonces: Jonatan Valle.

Hoy, más de veinte años después, El Diario Montañés ha intentado reunir a todos los componentes de la que fue bautizada como la Quinta de Brunete. Unos colgaron las botas hace años. Otros aún apuran sus últimos coletazos de fútbol en algún equipo de segundo nivel. Pero todos mantienen vivo el mismo recuerdo en sus cabezas. «Fue el mejor momento futbolístico de nuestras vidas».

Les citamos en las instalaciones Nando Yosu de La Albericia para organizar una especie de reencuentro en la que fue su casa durante tantos años. Pero es que esa casa también se ha hecho mayor. Tanto que ha tenido que pasar por la ITV. Ellos, ya hombres, no ven en ella, muy rejuvenecida, los campos de grijillo en los que se curtieron como los mejores futbolistas cántabros de su generación. Alucinan con la hierba artificial, con las saunas de los vestuarios. Y el gimnasio con vistas a los campos de entrenamiento. Un lujazo que da pie para retroceder en el tiempo veinte años y recordar la hazaña que ni ellos mismos creyeron que iban a conseguir.

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«Veinte años ya... Si mal no recuerdo yo jugaba en el Escobedo y me llamó el Racing para hacer unas pruebas. Había treinta o cuarenta niños cada día, pero al final nos eligieron a doce. Entrenamos sólo un mes juntos y al torneo». El recuerdo es de Borja Gómez (Santander, 1984), que entró en el equipo de una manera un tanto singular, junto a Ángel de la Peña (Santander, 1985). El primo de Iván de la Peña, que fue el más pequeño del grupo, lo recuerda como si fuera ayer. «En un partido que jugó el Racing en El Sardinero lo televisaron por Canal Plus y en el descanso organizaron una tanda de penaltis y los niños que marcaran serían seleccionados para ir al torneo Brunete. Borja y yo fuimos los únicos que anotamos». El Racing trabajaba contra el reloj para juntar un equipo con el que jugar su primer torneo Brunete. Sus categorías inferiores, por aquel entonces, sólo llegaban hasta infantiles y Canal Plus le había invitado, al igual que al resto de equipos de Primera División, a participar. «Nadie contaba contaba con nosotros. Fuimos allí por el compromiso que tenían los equipos de Primera de mandar un equipo alevín», explica Samuel San José (Santander, 1984) que cuando le llamaron tenía doce años y jugaba en el equipo de pista de su barrio, el Ramón Pelayo. Había empezado a jugar al fútbol a los nueve años y sólo tres años después se encontraba a 455 kilómetros de su casa intentando marcar a Fernando Torres. «Yo era vecino de Jonatan Valle. Nos criamos juntos y fue él quien me animó a hacer las pruebas. Las había hecho un año antes y me dijo que merecía la pena».

Borja Gómez, Ángel de la Peña, Jonatan Valle, Samuel San José, Alberto Ortiz, Carlos López, César Córdoba, Manuel Chiri, David Alonso, Álvaro Santamaría, Óscar Sáinz y Óscar Pérez. El Racing ya tenía a su expedición seleccionada pero, a diferencia del resto de equipos que habían preparado el torneo durante todo el año, sólo pudo juntar a los suyos durante un mes de entrenamientos. A ver lo que pasaba.

¿Qué fue de la quinta de Brunete?

1. César Córdoba. (Laredo, 1984)
Llegó al Racing procedente de la Peña Óscar. En juveniles fichó por el Laredo, luego dio el salto al filial del Valladolid . A los 23 años colgó los guantes por los estudios. Ahora, a sus 32 años, se los ha vuelto a poner para defender los colores del San Justo.
2. Carlos López (Santander, 1984)
El Racing lo fichó del España de Cueto. Llegó hasta los juveniles y luego fichó por el Alavés. Gimnástica, Santoña y Pontejos fueron sus últimos equipos antes de dejarlo a los 22 años por las lesiones.
3. Alvaro Santamaría (Santander, 1984)
Empezó a jugar al fútbol en el Bansander. Tras lo de Brunete, se quedó en el Racing hasta juveniles. Luego le fichó el Rayo Vallecano, pero la jugada salió mal. Regresó a Cantabria para hacerse un nombre en Tercera División. Escobedo, Siete Villas, Reocín, Laredo, Vimenor, Bezana, Cayón y Siete Villas, donde juega actualmente, han sido sus colores.
4. Samuel San José (Santander, 1984)
Actualmente en las filas de la Llagostera, el central cántabro salió del Ramón Pelayo de fútbol sala. De ahí pasó al Racing, donde llegó a jugar en Primera División de la mano de Manolo Preciado. Pero una lesión truncó su crecimiento y se marchó cedido al Sporting de Gijón. Luego volvió al Racing de Marcelino, pero jugar estaba caro y se volvió a marchar cedido a Las Palmas de Gran Canaria. Allí estuvo tres años. Luego fichó por el Ponferradina, regresó al Racing, emigró una temporada a México y ahora disfruta de minutos en Llagostera.
5. Alberto Ortiz (Santander, 1984)
Fue campeón de Europa con las categorías inferiores de la selección española, pero no fue suficiente para jugar con el primer equipo. Desarrolló su carrera por diferentes equipos de Segunda B y en varios países europeos.
6. Óscar Pérez (Santander, 1984)
Fue de los primeros que lo dejó. Acabó su etapa juvenil en el Racing y prefirió buscar una salida laboral fuera del mundo del fútbol.
7. Oscar Sainz (Santander, 1984)
Lo dejó al poco de desvincularse de las categorías inferiores del Racing.
8. Angel de la Peña (Santander, 1984)
Era el pequeño del grupo y salió del Racing antes de que cumplir los 18. Jugó en varios equipos de Tercera División en Cantabria pero pronto lo dejó por las lesiones.
9. David Alonso (Torrelavega, 1984)
Jugó en todas las categorías inferiores del Racing, pero en el último año de juvenil fichó por el Perines. De ahí comenzó un periplo por una multitud de equipos. Bezana, Escobedo, Torrevieja, Noja, Gimnástica... Y cuando intentó dar el salto a Segunda B, la jugada le salió mal y tiró la toalla. Se cansó por falta de minutos.
10. Borja Gómez (Camargo, 1984)
Cerró su etapa en el Racing en su época de juvenil. Decidió probar suerte en el Avilés para luego jugar en el Escobedo y volver a intentarlo fuera de casa. Entre equipos de Segunda B de Murcia, Alicante e Ibiza ha desarrollado su carrera deportiva.
11. Manuel Chiri (Santander, 1984)
Fue el primero que se marchó. Tras la épica de Brunete, fichó el Bansander. Colgó las botas a los 21 años por motivos laborales.
12. Jonatan Valle (Santander, 1984)
La estrella del equipo. La joya de la cantera del Racing. Apuntaba a estrella pero se quedó a medio camino. Diez equipos en catorce años. Debutó en Primera División con el equipo de su tierra. Fue internacional en las categorías inferiores, pero Iniesta o Torres ganaron un Mundial y una Eurocopa con España.

Del Sardinero rumbo a Madrid

La historia del aquel verano del 96 comenzó precisamente en las instalaciones del Racing que hoy pisan los integrantes de la quinta de Brunete. «Nos citaron en La Albericia y mientras esperábamos al autobús que nos iba a llevar a Madrid llegó un cámara de televisión y un periodista a las escaleras donde estábamos todos sentados y nos preguntó. ¿Qué pensáis hacer en el primer torneo Brunete que disputa el Racing en toda su historia? Casi nos sale a todos responder a la vez, pero Jonatan y yo fuimos los más rápidos y le dijimos que íbamos a Madrid a ganar el torneo». El periodista no pudo evitar mostrar una sonrisa, pero los ‘peques’ del Racing no iban de farol.

Al llegar a Madrid, en un microbús que desentonaba con los mayúsculos autocares en los que llegaban Real Madrid, Barcelona y los demás grandes del torneo, los menudos del Racing volvieron a demostrar que eso de ser primerizos no iba a frenar las ganas de triunfar que llevaban dentro. «En el pasillo del hotel nos encontramos con los del Atlético de Madrid y uno de ellos nos preguntó con mala intención que quiénes éramos nosotros, que nuestro equipo no tenía ni nombre. Nos callamos y les contestamos en el campo». Los de Nacho Bilbao ganaron al Atlético de Madrid por tres goles a uno en los cuartos de final. Sí, los cuartos. El equipo verdiblanco había arrasado al clasificarse primero de su grupo, tras vencer al Celta y Sevilla casi sin despeinarse. ¿El secreto? «Teníamos a Joni», resume de manera escueta pero clara Óscar Pérez (Santander, 1984). El sobrino del que fuera jugador del Racing y Barcelona, Juan Carlos Pérez, no tiene dudas de que Jonatan Valle, con 12 años, ya era un fuera de serie. «En aquella época tenía un nivel muy superior al resto. Era el mejor jugador que había en toda España. Iniesta, que también jugó el torneo, apuntaba muy buenas maneras. También estaba Fernando Torres, pero sólo era un jugador más del Atlético de Madrid...Nosotros teníamos a Joni y eso nos hacía superiores en cualquier partido. Le dabas el balón y era otra cosa. Teníamos a Messi», ensalza.

«En aquella época Jonatan Valle tenía un nivel muy superior al resto. Era el mejor jugador que había en toda España»

Pero Jonatan no lo hacía todo. El Racing tenía todos los ingredientes para ser el campeón. Prueba de ello fue la seriedad con la que prepararon los cuartos de final ante el Atlético de Madrid. Los colchoneros eran favoritos. Por historia, presupuesto, jugadores...No se podía cometer ningún error. Nacho Bilbao lo tenía claro y quería que sus jugadores también. «Nuestro entrenador había oído hablar de Fernando Torres. Era su estrella y me dijo que lo siguiera por todo el campo y que me pegara a él». El Racing ganó pero Samuel no cumplió con el plan de su técnico. «Torres no jugó de titular y yo no sabía qué hacer en el campo. Me dieron ganas de ir al banquillo de ellos», recuerda entre risas.

En semifinales el destino quiso que se enfrentaran los dos mejores jugadores del torneo. Andrés Iniesta, en las filas del Albacete, y Jonatan Valle, con los colores del Racing. El cántabro se impuso al manchego y el Racing al Albacete por cuatro goles a dos. «Creo que la clave fue el gran grupo que había y las ganas que teníamos todos de dejar al Racing en un buen lugar. Había mucho compromiso de todos». Los pupilos de Nacho Bilbao se dejaron la piel en el campo para llegar a la final, pero el camino no fue tan sencillo como el juego que desplegaban los cántabros aparentaba. «No queríamos jugar la final. Llevábamos un par de partidos que el entrenador nos exigía como si fuésemos profesionales. El nivel de los otros equipos era muy alto y cualquier error se pagaba muy caro. Con los años entiendes lo que Nacho hizo con nosotros pero en aquel momento era difícil comprenderlo. También te digo que si no se llega a poner así a lo mejor no hubiéramos ganado el torneo. Sacó lo mejor que llevábamos dentro», confiesa Carlos López (Santander, 1984), uno de los guardametas de aquel equipo.

En la final les esperaba el Espanyol. Pero los cántabros no se amilanaron. Y eso que los pericos se adelantaron en el marcador. Óscar Pérez no tardó en empatar antes del descanso y el segundo de los cántabros podía olerse. Jonatan Valle y Ángel de la Peña no paraban de crear jugadas, Óscar Pérez asustaba con su velocidad y Álvaro Santamaría tenía un misil en su pierna derecha. Cada vez que chutaba, Lobo Carrasco queda maravillado. «¡Vaya disparo que tiene ese chico!». Ese crío hoy ya es un hombre y es el máximo goleador de la tercera división cántabra. Un destino que nunca imaginó cuando marcó el gol que le dio al Racing su primer y hasta el momento único torneo de Brunete. «Aquello me cambió la mentalidad. No me tomaba el fútbol en serio porque era demasiado joven pero sí que pensé en intentar luchar por el sueño que tiene todo chaval».

«No me tomaba el fútbol en serio porque era demasiado joven pero sí que pensé en intentar luchar por el sueño que tiene todo chaval»

Y luchó como todos sus compañeros, pero ni siquiera ser considerado como el mejor equipo de España de tu generación te garantizaba un billete hacia el éxito. Tras ganar en Madrid, la quinta de Brunete siguió con su carrera deportiva en bloque. Jugaron casi todos juntos en cada una de las categorías inferiores del Racing. Infantil, cadete, juvenil...Todos los años se llevaban la liga de turno de calle. Pero además, algunos como Jonatan Valle le subían a jugar con los mayores y otros como Alberto Ortiz se proclamaban campeones de Europa con la selección española. Pero a los 18 años sus carreras sufrieron el primer frenazo. Tenían que dar el salto al fútbol profesional y el cambio daba vértigo. «En nuestra época era mucho más difícil subir al primer equipo. El club prefería apostar por gente de fuera que por un chico de 18 años que no tenía experiencia», señala Gómez Pando, que ahora más de veinte años después reconoce que quizá no hubiera tomado la decisión de irse del Racing. Al terminar su etapa de juveniles, tenía que elegir entre jugar en el Racing B, a la espera de una llamada del primer equipo o marcharse fuera. Decidió emigrar y fichar por el Avilés de Segunda B. A partir de ahí se convirtió en un trotamundos del balompié español que ha llegado a sus 32 años a defender la camiseta del Santa Eulalia de Ibiza. «A día de hoy he vivido siempre del fútbol y le estoy agradecido por todo lo que me ha dado. Conocer gente, vivir experiencias...Me he sentido un privilegiado», subraya.

Y como él, la mayoría de aquel Racing campeón. Salvo Jonatan y Samuel, que tuvieron su oportunidad para dar el salto al primer equipo, el resto tuvo que buscarse la vida para intentar vivir del fútbol. No todos lo lograron pero no se arrepienten de haberlo intentado. «No cambiaría ninguna decisión de las que tomé. Soy de la opinión de que cuando decides algo es porque consideras que es lo mejor para ti», asegura Carlos López, al que las lesiones le retiraron del fútbol antes de lo que a él le hubiera gustado. Lo tuvo que dejar a los 22 años. «Tienes tanta ilusión de convertirte en profesional que a veces te olvidas de lo difícil que es el mundo del fútbol. Niños que quieran jugar al fútbol son millones y milllones, pero no todos caben en los equipos profesionales». David Alonso también sufrió muchas lesiones pero lo dejó a los 25 porque se cansó de darse de morros una y otra vez con la realidad del fútbol modesto. Ahora oposita. «Todos quizás podríamos haber llegado más lejos en el fútbol pero llega un momento en el que ya no sólo dependes de ti mismo. Siempre necesitas a alguien que apueste por ti y no todos hemos tenido esa». El otro portero de aquel equipo, César Córdoba, arriesgó mucho en su vida para ser el Casillas cántabro. Se fue a vivir fuera antes de cumplir los 18 e incluso dejó su carrera de arquitecto. Pronto se dio cuenta de sus posibilidades y a los 23 años apartó los guantes del pupitre para terminar su carrera. Hoy es arquitecto y mata el gusanillo del fútbol en la portería del San Justo de Segunda Regional con la misma camiseta con la que jugó en Brunete. «Ojalá todos los días fuesen Brunete», comenta con melancolía.

Eso mismo piensa el que más brilló tras el torneo. «Ya podría ganar todos los años un título como aquel, pero el fútbol profesional es mucho más complicado de lo que parece. Jonatan Valle apuntaba a muy alto a sus 12 años. La Masía llamó a su puerta, la selección española se frotaba las manos cuando le ojeaba, pero su obsesión por triunfar en el equipo de su tierra le llevó a conocer el lado oscuro y errante del fútbol. Racing B, Racing, Málaga, Ponferradina, Castellón, Leganés, Rubín Kazán, Recreativo de Huelva, Lugo, Burgos y el Bergantiños gallego en catorce años de carrera profesional. Quién lo iba a decir. Llegados a este punto se queda con el torneo que le cambió la vida. «Es un título muy especial para mí y tiene un grado de dificultad muy grande. A la vista está que después de veinte años nadie en el Racing lo ha vuelto a ganar». En La Gradona están deseando que el Racing vuelva a ser un equipo de Primera para ser testigos de una nueva versión de la quinta de Brunete.

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