Y de regalo, un cambio de imagen

Y de regalo, un cambio de imagen
Roberto Ruiz

El Racing, ya con 105 años, visita al Athletic B (16.00 horas) con la necesidad de ganar y mejorar su rendimiento

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

A medida que uno va cumpliendo años, las arrugas aparecen, los achaques acucian, el metabolismo se frena y la gravedad empieza a hacer de las suyas. Ley de vida. Hay quien lleva mal lo de soplar velas y trata de resistirse como puede al paso del tiempo. El aspecto es el principal caballo de batalla. Algunos para compensar sus efémerides se regalan ropa nueva. A poder ser, de aspecto más juvenil. Otros realizan nuevos propósitos -la mayoría de las veces fallidos-: que si me apunto al gimnasio, que si voy a empezar a correr o me voy a cuidar la dieta. A otros, la crisis existencial les lleva a comprarse una moto, ponerse pecho, inyectarse botox o implantarse pelo. Medidas para todos los gustos y bolsillos.

El problema es que simplemente sirven para aminorar el ritmo. Al final, la edad es inexorable. Implacable. Pero hay otros, como el Racing, que celebran cada año como si fuese el último. Especialmente ahora. Porque cada verano que pasa es una batalla ganada. La lucha contra la muerte. El club cántabro, probablemente eterno, hizo ayer nada menos que 105. Siglo y pico. Con su mala salud de hierro de siempre. Sin embargo, aunque las arrugas y las vivencias le hacen más fuerte y rico, sobre el césped necesita con urgencia un cambio de imagen. Ese es el regalo que ha pedido el racinguismo para su equipo. Y Lezama es un escenario con suficiente solera como para darse un capricho. Aunque también para llevarse un disgusto.

Ante el Athletic B, Carlos Pouso cumple este sábado su tercera semana al frente del conjunto verdiblanco. Hasta el propio entrenador vasco reconoce que el rostro de su Racing mete miedo. No precisamente a los rivales. Feo. Muy feo. Y con un peligroso rictus de inseguridad. El míster anda haciendo de esteticista. Casi de cirujano plástico, para tratar de modificar el aspecto de un equipo que, así, no enamora a nadie. Tiene más trabajo que tiempo por delante.

A prueba

El filial rojiblanco es un buen espejo sobre el que testar la actual faz racinguista y la labor de Pouso desde su llegada. Porque el Athletic B tiene esas características de equipo dependiente que le convierten en una incógnita a temer. Capaces de lo mejor y de lo peor, aunque la clasificación les coloca ya como un rival directo. Los cachorros son séptimos en la clasificación, a tres puntos de los puestos de play off y a seis del Racing. Y con un dato aún más preocupante para los enemigos: tan solo ha perdido un partido en su feudo -1-2 contra la Unión Deportiva Logroñés, en la primera jornada del campeonato-. Una racha que quebrar.

Verse las caras esta tarde contra el Athletic B, en un partido que será retransmitido por el canal de YouTube del Athletic, es una muestra más de lo mal que le han sentado los últimos años al Racing. Otra bofetada de realidad. El racinguismo recordaba ayer a Tchité acallando La Catedral la noche del espíritu de Hoznayo; el inolvidable gol de Dimitri Radchenko o el 5-4 en los Campos de Sport. Y no hace tanto tiempo de aquello. Sin embargo, esto es lo que hay. Si antes el Racing peleaba codo con codo con los leones ahora le toca hacerlo con sus crías. Mientras no cambien las cosas, puede que así siga siendo.

Carlos Pouso, fiel a su estilo, ha vuelto a esconder sus cartas. Lo único claro es que no podrá contar ni con Óscar Fernández ni con Gonzalo, ambos lesionados. Ni tampoco con el alma de la fiesta: Dani Aquino. El murciano no ha superado los problemas generados por el edema muscular en el semimembranoso de la pierna derecha. Una bala menos en la recámara. Fuera de la convocatoria.

En esta tesitura y con Antonio Tomás ya recuperado, llegan las posibles sorpresas típicas de los cumpleaños. Acertar la alineación de Carlos Pouso es como ir con los ojos vendados a dar palos al aire en busca de la piñata. Por el momento y a tenor de lo sonsacado durante la semana, el entrenador verdiblanco no repetirá el 4-4-2 de la jornada anterior. El 4-1-4-1 que ya utilizó en Tafalla puede ser el sistema elegido para tratar de superar al Athletic B.

Iván Crespo estará en la portería. Hasta ahí, lo de siempre. Parece que el entrenador de Lejona repetirá la línea defensiva que recibió el pasado domingo al Izarra con luces y sombras: de derecha a izquierda, Adán Gurdiel, Regalón, Gándara y Julen Castañeda. Borja Granero se ejercitó un rato ayer en el centro de la zaga, aunque el propio Pouso aclaró en rueda de prensa que esa no es una opción.

En el centro del campo está la madre de todas las dudas. ¿Quién?, ¿cómo? y ¿dónde?. No hay ninguna posición clara. Si finalmente juega con un hombre como enlace entre la defensa y la medular, Antonio Tomás es el que más papeletas tiene, aunque Granero también podría jugar en esa posición.

Mientras tanto, en una hipotética línea de cuatro por delante, el propio capitán y Sergio Ruiz a priori son los principales candidatos. El primero, por su peso en el equipo y el segundo, porque su rendimiento está muy por encima del de la mayoría de sus compañeros. Su suplencia sería, a día de hoy, algo incomprensible. Quique Rivero y Javi Cobo son las otras opciones. El cabezonense se mantiene inédito desde que llegó Pouso y el de Torrelavega ya jugó en esa posición en Tafalla, aunque sin mucho éxito.

En los extremos, la situación es aún más enrevesada. Además de las posibles variantes entre los diferentes especialistas, a eso se une la predisposición de Pouso a jugar con futbolistas a pierna cambiada. Ya había dejado entrever la posibilidad de situar a Dani Aquino en esa posición, aunque la lesión del murciano le ha trastocado los planes. César Díaz y Pau Miguélez podrían pelear por una plaza en la derecha y Álex García y Héber por la de la izquierda. O todo lo contrario.

Borja Lázaro tendrá la responsabilidad en la delantera. En solitario, como ha reconocido esta misma semana que a él más le gusta. El madrileño tendrá una nueva oportunidad de mostrar su potencial y lo que le puede ofrecer al Racing de Pouso una vez que su gran valedor, Ángel Viadero, ya no está al frente del conjunto verdiblanco.

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