Veinte años de un duelo de Primera

Hace dos décadas del último enfrentamiento en la élite entre el Racing y el CD Logroñés | El equipo cántabro vuelve a Las Gaunas, pero para enfrentarse a uno de los clubes que sustituyó al mítico conjunto riojano

Fernando Morán protege el balón ante Baltierra. /EFE
Fernando Morán protege el balón ante Baltierra. / EFE
Marcos Menocal
MARCOS MENOCALSantander

«Que veinte años no es nada», cantaba Carlos Gardel en aquel famoso tango en el que la nostalgia se empeñaba en empapar los recuerdos. Es probable que el domingo quien mas o quien menos regrese a Logroño con la frente marchita. Claro que sí. No en vano hace dos décadas que el Racing y el Logroñés –el auténtico, el genuino– no se enfrentan en Primera División. Corría un 15 de junio de 1997 cuando a los cántabros les bastaba con un punto para mantener la categoría; la élite. Viajaron a Logroño con esa misión, sin más cometidos. En las viejas Gaunas no hubo más de 9.000 espectadores para presenciar un duelo que la temporada siguiente no se pudo reeditar porque si bien los verdiblancos lograron permanecer entre los grandes –ese día empataron a un gol– , los riojanos jamás volverían a tener ese gusto.

Ficha del último partido entre el CD Logroñés y el Racing en 1997.
Ficha del último partido entre el CD Logroñés y el Racing en 1997.

Aquel partido fue el último que disputó el CD Logroñés en su estadio. Los rojiblancos acabaron últimos, descendidos y de allí la entidad pasó a un limbo jurídico del que nunca salió. En el que duerme el sueño de los justos. La tarde en La Rioja fue calurosa y el choque aburrido. «Nos jugábamos mantenernos y el Logroñés ya estaba descendido. No hubo mucha gente, aunque nuestra afición sí nos acompañó», recuerda Javier Pinillos, el único superviviente en el Racing de aquella convocatoria. El hoy entrenador de porteros viajó como guardameta suplente a Logroño. El Racing dominó el partido con un ramillete de internacionales; Bestchastnyk, Schurrer, Zalazar, Correa... El duelo en los banquillos se lo ganó Marcos Alonso a Carlos Aimar, que al finalizar aquella temporada dejaría la entidad.Ese día no estuvo sentado en el banquillo porque estaba sancionado.El argentino no acertó con la tecla ni tampoco se ganó a la afición.

El ‘tronquito’ Manel adelantó a los suyos con un gol de bella factura. Aquel delantero, aparentemente torpe pero muy resolutivo, había sido la llave del ascenso la temporada anterior por su eficacia goleadora. Sin embargo, los acertados cambios de Alonso tras el descanso le dieron el empate en la segunda parte a un Racing muy vertical. Arpón sustituyó a Morán y un cabezazo suyo sería determinante para que Alberto, que saltó al terreno de juego por Sánchez Jara, rematara a placer a la red. El delantero madrileño se convirtió en el revulsivo racinguista muchas veces y el complemento perfecto a la calidad de Correa; el uruguayo era intermitente y si no tenía la tarde se volvía aburrido e inapetente. El otro de los arietes que se hinchó a tirar pelotazos a Aizkorreta –el mejor del Logroñés– fue Bestchastnyk. El ruso no obtuvo premio por más que lo intentó. «Me encontré con muchos amigos con los que compartí el año anterior el ascenso; Manel, Markovic, Navarro, Clotet... Nos eliminó el Racing en Copa del Rey», señala Pinillos.

El ahora técnico de la primera plantilla racinguista estuvo cedido en el Logroñés pero a su regreso se encontró con José Ceballos en la portería. El gran capitán. Los infranqueables Txema y Schurrer custodiaban al de Pámanes, con Sánchez Jara y Diego López como laterales. Aquel equipo lo manejaba el pulmón de Billabona y la calidad de Jaime, el rubito cedido por el Real Madrid que después ganaría una Copa de Europa con los blancos. El regular Javi López y el incombustible Fernando Morán le daban lustre. El último en saltar al campo aquel día en Las Gaunas fue Zalazar. Mandó un trallazo al poste, firma de la casa. El golpeo del uruguayo dio tardes de gloria al racinguismo, pero en esa temporada rindió con el freno mano.Los seguidores se mostraron críticos desde la grada y los aplausos se mezclaron con los silbidos cuando el corpulento futbolista entró en el partido.

El Racing no dio tregua a su rival, aunque el resultado fue muy pobre. Nadie disfrutó de un fútbol brillante, pero los cántabros a partir de las 19.00 horas de aquel domingo celebraron un año más que eran de Primera. Marcos Alonso en la rueda de prensa fue tajante:«Sólo he visto un equipo, el mío». No dijo ninguna mentira. La afición del Racing disfrutó por las calles de Logroño y la ciudad de su presencia. Nadie pensó por entonces que tardarían en volver 16 años. Ni más ni menos. Más tarde, la Segunda B se ha encargado de hacer que ese regreso se repita varias ocasiones; dos veces en la temporada 2013-2014 y una más en la campaña 2015-2016. Está última reunió a más de 2.500 racinguistas en la ciudad. Desde los años de Primera no se veía a tanto foráneo por Logroño.

Billabona pelea por el balón con Ricardo Cavas.
Billabona pelea por el balón con Ricardo Cavas. / La Rioja

Trasvase de futbolistas

Para los que ya eran aficionados al fútbol a finales de la década de los 80 y principios de los 90, aquello del «gol en Las Gaunas» se convirtió en un auténtico mantra. Cuando el antiguo Club Deportivo Logroñés se codeaba con la élite. Cuando viajar a Logroño era un auténtico suplicio para Real Madrid o Barcelona, que debían emplearse a fondo para sacar un resultado positivo del entonces modesto estadio rojiblanco. Salvando las distancias, las historias del mítico equipo riojano y del Racing tienen muchos puntos en común, hasta las crisis, que de momento los cántabros sobrellevan y el Club Deportivo Logroñés no superó, aunque la entidad no está oficialmente desaparecida, pero tampoco compite en ninguna categoría. En su ausencia, nacieron varios equipos –Fundación Logroñés, Recreación, Sociedad Deportiva Logroñés y Unión Deportiva Logroñés–. Finalmente, la UDL parece haber ocupado el hueco de su predecesor, al menos en lo que dicta lo deportivo, al ser el único con plaza en Segunda División B.

De El Sardinero a Las Gaunas... y viceversa

Quique Setién (Medio).
El ‘flaco’, más allá del mito de Santander, dejó huella en Las Gaunas. Además, ha sido entrenador de ambos equipos.
Alan Campbell (Delantero).
El irlandés dejó buen recuerdo en Santander, con quince goles entre 1984 y 1986. De Cantabria se fue a Logroño, donde anotó otros 9.
Moncaleán (Portero).
El de Ajo jugó dos campañas en el Racing a principios de los 80. En 1985 llega a Las Gaunas, donde disputa 25 encuentros en tres cursos.
Javier Irureta (Entrenador).
Fue entrenador del CD Logroñés en la 1988-89. Después cogió al Racing en 1993, en el retorno a Primera División.
Marcos Alonso (Delantero).
El internacional cántabro jugó su última Liga en Primera con el Logroñés. Regresó al Racing y colaboró en el ascenso a Segunda de 1991.
Fabri (Entrenador).
De nefasto recuerdo en Santander, donde participó en el descenso a Segunda B de la era ‘Harry’. Al Logroñés lo dirigió tres partidos en 1994.
Ochotorena (Portero).
CD Logroñés y Racing ocuparon sus últimas cuatro temporadas en activo. En El Sardinero apenas disputó un choque de Liga y la Copa.
Esteban Torre (Medio).
Tras sus mejores temporadas en el Racing, este le cede al Logroñés en la 1997-98, donde disputa 26 partidos en Segunda.
Jorge López (Medio).
Canterano del CD Logroñés, fue parte de la plantilla que llevó al Racing a la Copa de la UEFA a las órdenes de Marcelino.
Gonzalo Colsa (Medio).
Con 19 años, el Racing le cedió al CD Logroñés, donde jugó cinco partidos. Allí estuvo con Jorge López. Después se encontrarían en Santander.
Chiri (Medio).
Después de ocho temporadas en el Racing, se marchó al CD Logroñés, donde jugó dos campañas en Primera División.
Gelucho (Defensa).
Cuando el Racing descendió a Segunda en el 87, el zaguero cántabro continuó en Primera con el CD Logroñés, antes de regresar al Racing.
Javi Pinillos (Portero).
El actual entrenador de porteros del Racing encontró el protagonismo en el Logroñés, con el que ascendió a Primera en la temporada 1995-96.
Iñaki (Defensa).
Uno de los jugadores clave en el ascenso a Segunda de 2014. El riojano llegó al Racing procedente de la Unión Deportiva Logroñés.
César Caneda (Defensa).
Jugó en el Racing en dos épocas, la última en la 2015-16. Tras salir de Santander se fue a Logroño, donde sigue siendo titular a sus 39 años.

El caso es que, entre esos hechos y nombres que han compartido Racing y Logroñés –antes CD y ahora UDL–, hay una gran cantidad de futbolistas que han viajado de Santander a Logroño. Para vestir una y otra camiseta. Aunque no pasó por los Campos de Sport, un cántabro de Cicero como Ricardo Bustamante fue uno de los pioneros, al militar en el cuadro de Las Gaunas allá por 1956. El caso es que ambos clubes compartieron nombres que a la postre fueron importantes en el fútbol nacional e internacional. Por ejemplo, el irlandés Alan Campbell, quien tras militar dos campañas en el Racing en las que marcó quince goles, se marchó al Logroñés para hacer otros nueve. Por allí pasó el portero Agapito Moncaleán, con 25 partidos defendiendo el arco. O un veterano Marcos Alonso Peña. El internacional jugó ocho encuentros con los riojanos en Primera, antes de regresar a Santander y colaborar con tres tantos en siete citas en el ascenso a Segunda División de 1991. Fue su última campaña en activo, con apenas 31 años. Era el entrenador del Racing cuando ambos equipos se enfrentaron por última vez, en 1997.

Un futbolista mítico del fútbol español jugó veinte partidos en Las Gaunas y pasó casi de soslayo por Santander. El portero internacional José Manuel Ochotorena. A la sombra de José Ceballos, sólo disputó un partido de Liga y lo que le quedó de la Copa del Rey. Era el ocaso de su carrera. Y mitos racinguistas vistieron de verdiblanco y de rojiblanco. Ahí está una figura como Quique Setién. En cuatro temporadas en Logroño dejó huella. De hecho, posteriormente fue también entrenador rojiblanco –como también del Racing–. O Esteban Torre, Chiri y Gelucho hicieron carrera en los ‘terrenos de Las Gaunas’, que después se deformaron al nombre actual del estadio.

Incluso un jovencísimo Gonzalo Colsa, quien con 19 años se marchó a Logroño cedido por el Racing. Allí disputó cinco encuentros y coincidió con un futbolista con el que compartió vestuario casi una década después. Un curso histórico. El de la clasificación para la Copa de la UEFA. Ese jugador era el riojano Jorge López.

Pinillos y Loza

Dos miembros de la actual estructura racinguista pasaron por allí. Se trata del actual entrenador de porteros, Javier Pinillos, quien encontró en Logroño los minutos que le faltaron en Santander; y Ezequiel Loza, responsable de las secciones inferiores verdiblancas. Edu García o el canterano Julio Abando fueron otros participantes en este intenso trasvase.

En la época cercana, ya con la Unión Deportiva Logroñés, de allí llegó a Santander un hombre clave en el último ascenso a Segunda División como Iñaki. Y a La Rioja marcharon otros como Coulibaly o los canteranos Adrián León, Javi Rodríguez y Borja García. El veteranísimo César Caneda es, esta misma temporada, titular indiscutible en el centro de la zaga rojiblanca, con 39 años en el carné de identidad. Algo antes, el exracinguista Óscar Arpón cerró su carrera en la UDL.

También hubo intercambios en los banquillos. Por el área técnica de los Campos de Sport de El Sardinero y de Las Gaunas pasaron, además del ya citado Quique Setién, por ejemplo Delfín Álvarez. O Juan Carlos Mandiá. Yotro de nefasto recuerdo como fue Fabriciano González, ‘Fabri’.

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