Fútbol-Racing

Viadero, contra su «aprendiz aventajado»

Gaizka Garitano y Ángel Viadero, en el banquillo del Eibar / Félix Morquecho

Tras coincidir ambos en el banquillo de Ipurúa, el vasco subió al equipo armero desde Segunda B hasta Primera División. Gaizka Garitano, técnico del Athletic B, fue segundo entrenador del cántabro en el Eibar

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Después de 491 partidos oficiales como futbolista profesional y aún en edad -33 años- de batallar sobre el césped, Gaizka Garitano decidió encaminar su carrera hacia algo que tenía en mente. Y también en los genes. Cerró su periplo vestido de corto en el Alavés y buscó un asiento libre para darle rienda suelta a los garabatos sobre la pizarra. Allá por 2009. Sus cinco temporadas en el Eibar dejaron poso y allí encontró acomodo junto a un entrenador cántabro que dejó su casa en busca de oportunidades. Apostado a la derecha de Ángel Viadero, Garitano inició una meteórica ascensión en los banquillos del fútbol profesional. Ahora, tras bajar dos peldaños, ambos se vuelven a encontrar. Ambos, al frente de los clubes de sus amores, aunque el bilbaíno haya descendido a los infiernos para hacerse cargo del filial del Athletic. «Conmigo empezó su andadura como entrenador, pero ya entonces era un aprendiz aventajado», reconoce el santanderino.

Aquella 2009-2010 fue una temporada intensa en Ipurúa. Ese verano, el equipo armero, clásico de la Segunda División, cayó al pozo. Y se eligió a Viadero -de la mano del entonces secretario técnico, Jesús Merino- para tratar de recuperar la categoría. Con la ayuda del bisoño Gaizka Garitano en las labores técnicas. La presión del recién descendido cercenó antes de tiempo las ambiciones del entrenador de Canalejas, que llevó a su equipo a la primera posición desde la jornada 9 a la 21. Después, caminó siempre segundo, hasta que en la fecha 36 bajó a la tercera plaza -acumulaba una sola victoria en ocho jornadas- y entraron las prisas. Poco antes de la línea de meta. Pese a mantenerse en puestos de play off de ascenso, la directiva guipuzcoana destituyó al santanderino, que fue sustituido por Manix Mandiola. El Eibar no sólo no logró subir de categoría, sino que tuvo que esperar otros tres cursos más. «Para mí ha sido una auténtica sorpresa el hecho de que me hayan destituido a falta de dos jornadas para concluir la competición regular y estando en puestos de fase de ascenso», aseguró Viadero tras verse sin equipo.

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Pero los compañeros de aquella aventura dejaron huella el uno en el otro. Cruce de cumplidos. «Es una persona muy importante en mi carrera y sé que sus equipos son buenos y hacen las cosas muy bien», comentó esta misma semana Gaizka Garitano en unas declaraciones recogidas por El Desmarque. No son las primeras. Hace ya unos años reconoció que de Viadero «aprendí mucho y le tengo el máximo respeto».

El santanderino recogió este viernes el guante. «Para mí también es una persona importante. De esas que te encuentras en el mundo del deporte y a las que tienes un cariño especial. Por su forma de ser. Es un tío extraordinario», se deshace en elogios el técnico verdiblanco sobre un compañero y ahora rival que fue antes su «aprendiz aventajado» y a quien ahora «admiro mucho a nivel profesional».

Lo que el fútbol unió no lo ha conseguido separar la distancia. Sin ir más lejos, la presencia de Gaizka Garitano rompió la monotonía en una mañana cualquiera de las Instalaciones Nando Yosu de La Albericia durante el pasado curso. El entrenador vasco, después de ser cesado como responsable del Deportivo de La Coruña, se pasó por Santander para hacer una visita a su amigo.

Para Viadero, la rápida ascensión de Garitano hacia la élite de los banquillos no es casual. «Es un entrenador hecho a sí mismo. Ya lo fue como futbolista. Gaizka es un hombre al que nadie le ha regalado nada. Al que le costó muchísimo estar en la élite como futbolista. Y lo mismo le está pasando como entrenador. A pesar de su juventud, ya ha hecho cosas muy importantes en el fútbol. Ha llegado a Primera División, no porque nadie se lo haya regalado, sino porque se lo ha ganado a pulso en el campo». Otra vez, cariño y admiración. Y, seguramente, hasta envidia sana de quien fue mentor y desea llegar al balompié profesional al mando del club de sus amores.

Según Viadero, Garitano «lleva el fútbol en la sangre». Esa es su principal fortaleza. «Viene de familia de futbolistas». De hecho, es sobrino del que fuera mítico jugador del Athletic Ander Garitano. Con quien no tiene parentesco, al menos cercano, es con el actual entrenador del Leganés, Asier Garitano.

No será la primera vez que Ángel Viadero y Gaizka Garitano se vean frente a frente en los banquillos después de que el camino de ambos se separase en Ipurúa. Habían pasado dos temporadas y el vasco dio un paso adelante en el cuadro armero, donde se convirtió en el técnico principal, todavía en Segunda División B. Por su parte, el montañés había vuelto a Cantabria para hacerse cargo del Noja.

De arriba a abajo

Mañana se volverán a encontrar, cada uno con sus colores, en los Campos de Sport de El Sardinero. Pero en estos cinco años que han pasado desde aquel primer enfrentamiento, a Garitano le ha dado tiempo a dar casi una vuelta completa por el fútbol profesional. El hito conseguido con el Eibar le encumbró y este sábado aún se frotan los ojos en la ciudad vasca viendo a su modesto equipo en Primera División, junto a los más grandes. Es lo que tiene hacer las cosas bien. Por los Campos de Sport de El Sardinero aún penan los desmanes del pasado. Y sin fecha para recibir el alta.

El caso es que el «aprendiz aventajado» de Viadero logró lo que no consiguió -o no le dejaron comprobar si podía conseguirlo- su tutor deportivo. Y por partida doble. De Segunda B a Primera en apenas dos temporadas. Histórico para un club como el Eibar. Y, con las estrecheces económicas pautadas en Ipurúa, logró pelear por la permanencia en la máxima categoría hasta el final. El conjunto dirigido por Garitano descendió sobre el terreno de juego, aunque ganó en los despachos una merecida prórroga tras la caída administrativa del Elche -otro con los desmanes-. El entorno armero pidió la continuidad del técnico, pero éste se mantuvo firme en sus convicciones. «Un entrenador que desciende no tiene potestad para seguir», zanjó en su despedida. «Es una persona extraordinaria, con muchísima personalidad y muchísima ética. Nadie le ha regalado nada. No veo que él aceptara eso en ningún momento», comenta Viadero sobre la coherencia de su colega.

Coger carrerilla

Después pasó por el Valladolid, en Segunda, y estuvo media temporada en el Deportivo. Tras cuatro meses en el paro, le llamó su Athletic para dirigir a su filial. Quién sabe si se trata de un paso atrás para, en un futuro no muy lejano, lograr un hueco en el banquillo de San Mamés. Coger carrerilla. No se le caen los anillos por entrenar en Segunda División B. Un personaje atípico en esto del fútbol. «Es extremadamente trabajador, competitivo y, cuando ve retos que le llegan y le mueven el corazón, tira por ese camino. No es de los que les guste la comodidad. Más bien, todo lo contrario», afirma Ángel Viadero.

Seguramente, el trabajo de análisis previo de ambos contendientes, esta semana, ha sido distinto. Se conocen bastante bien. Enseñanza recíproca. La amistad quedará aparcada con el abrazo anterior al pitido inicial. «Es un equipo con jugadores de muy buen nivel, que estoy seguro irá a más», dice Viadero. «El Racing es uno de los favoritos, junto al Mirandés, para estar ahí arriba», afirma Garitano. Elogios de ida y vuelta.

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