Las victorias acarrean esperanza

Los jugadores del Racing cargan con una portería en la sesión del jueves en los Campos de Sport./Roberto Ruiz.
Los jugadores del Racing cargan con una portería en la sesión del jueves en los Campos de Sport. / Roberto Ruiz.

Carlos Pouso optará esta tarde por una versión más ofensiva de su equipo que la que puso en liza hace siete días en Villaviciosa | El Racing busca ante Osasuna B su tercer triunfo consecutivo y un aliciente para la afición

SERGIO HERREROSantander

Es una imagen habitual en prácticamente todas las sesiones de entrenamiento de cualquier equipo de fútbol. Un grupo de jugadores se acerca a la banda y agarra una de las porterías móviles para acarrearla hasta donde el míster diga. Hay quien se apunta siempre. No hace falta decirle nada. Predisposición. Otros tratan de escaquearse. Y también están esos que tiran de cierta picaresca para poner la mano sin hacer demasiado esfuerzo. Postureo. Es una muestra metafórica de lo que es el fútbol. Tirar del carro, todos, para conseguir los objetivos es obligatorio. En el Racing, tras dos victorias consecutivas, parece que poco a poco la esperanza vuelve al vestuario verdiblanco. Ahora sólo falta que los del césped enganchen a una afición con el ánimo magullado por tanto disgusto. Para que todos remen hacia el mismo lado. El apoyo de la grada será indispensable y una tercera victoria seguida, hoy ante Osasuna B, puede devolver la esperanza al personal de cara a la inminente lucha por meterse en el play off y la hipotética posterior por regresar al fútbol profesional.

El filial rojillo le trae buenos recuerdos al conjunto verdiblanco. Precisamente contra el cuadro navarro, la pasada campaña, el Racing empezó a pasar el rodillo que posteriormente se estrelló en Guijuelo y fue trastabillado hasta encallar frente al Barcelona B en el play off. Y la situación actual le permite ser optimista a los cántabros, ya que su rival de hoy llega a Santander prácticamente desahuciado. Con escasas esperanzas de mantener la categoría.

La de esta tarde es la tercera estación de este tríptico de rivales en apuros que al Racing le ha permitido recuperar el punto a la competición y ganar en confianza. Las dos anteriores -ante Caudal y Lealtad- terminaron con victoria. No hay dos sin tres, dicen. Aunque ya se sabe que en los Campos de Sport ese es un terreno abonado para sembrar papardas. A estas alturas de la película y vistos los antecedentes, la relajación, a partir de las siete de la tarde.

LAS CLAVES |El filial rojillo llega a Santander prácticamente descendido a Tercera División Adán Gurdiel, César Díaz y Quique Rivero pueden ser las principales novedades en la alineación

Insiste una y otra vez Carlos Pouso que el Racing no puede jugar en tres campos a la vez. Tiene razón, es físicamente imposible. Pero hoy tampoco le hará falta, porque los futbolistas verdiblancos, a eso de las 14.00 horas, ya conocerán lo que han hecho todos sus rivales. Dicen que la información es poder, aunque también puede convertirse en responsabilidad. Hay que saber utilizarla en favor de uno mismo. Si los demás pinchan y el Racing gana, seguro que el futuro más próximo se verá con una dosis más de optimismo a orillas de la playa de El Sardinero.

Tras pasar por Villaviciosa sacando músculo, Carlos Pouso optará esta tarde por su versión más talentosa. Más ofensiva, quizá en previsión de que el control de la pelota sea predominantemente local. Así, la primera de las variaciones con respecto a Les Caleyes será el regreso de Adán Gurdiel al lateral derecho. Eso vuelve a poner al técnico en la tesitura de elegir entre sus tres centrales. Gándara abandona la banda y hasta ahora ha sido un fijo en el eje de la zaga junto a Gonzalo, aunque la actuación de Regalón en el último encuentro le ha hecho ganar puntos para volver al once. Julen Castañeda, quién si no, ocupará el carril zurdo.

En el flanco diestro del ataque también se avecinan cambios. Todo apunta a que será César Díaz, tras cumplir su partido de sanción, quien partirá desde esa demarcación. Aunque Óscar Fernández, quien debe recuperar la confianza tras su lesión muscular, tiene sus opciones. Esta vez parece algo más remota la posibilidad de que sea Pau Miguélez quien actúe como extremo derecho. En el lado zurdo, parece más claro que Héber continuará percutiendo por allí.

Dani Aquino y Borja Lázaro son inamovibles en ataque. Así que las principales dudas se acumulan en el centro del campo. Si ya tenía Carlos Pouso benditos problemas para elegir, la irrupción de Jerín une un candidato más y de diferentes características al catálogo de mediocampistas. Sergio Ruiz parte como fijo, aunque sus problemas en el hombro pueden llevar al míster a optar por la precaución. Y tras lo visto en los entrenamientos, parece que Quique Rivero se postula como acompañante, aunque Antonio Tomás vuelve tras cumplir su castigo. Otra alternativa más rocambolesca pasaría por que Sergio Ruiz jugase pegado a la banda derecha. Quién sabe.

Los parroquianos de los Campos de Sport de El Sardinero -salvo esos aproximadamente 1.500 que se desplazaron hasta Villaviciosa el pasado domingo- están ansiosos por ver la mejoría del equipo verdiblanco. De contemplar cómo esa primera parte frente al Lealtad tiene compromiso de continuidad hoy y también de cara al decisivo futuro. Porque este invierno ha sido más largo que los demás, se resiste a irse y el racinguista, como buen cántabro, se agarra a cualquier rayo de sol que aparezca tímidamente por entre las nubes.

Duro anfitrión

Otro de los argumentos favorables al equipo cántabro es su fortaleza en sus actuaciones como local en los últimos tiempos. Los de Carlos Pouso suman cuatro victorias consecutivas ante su público. Salvo la del Vitoria (4-1), triunfos no del todo convincentes. Pero con premio de tres puntos cada una, al fin y al cabo.

Sin duda, una buena señal de cara a un posible play off de ascenso. Hay que hacerse fuertes en casa y dañinos fuera. Esta última versión racinguista aún está lejos, pero el partido de Les Caleyes es un primer paso para conseguirlo.

Siempre y cuando, el Racing logre la victoria esta tarde frente a Osasuna B. Porque si no, tal y como dijo Carlos Pouso el viernes, en la rueda de prensa previa, «estaremos igual que antes». «Esto es un vivir sin vivir», reconoció el entrenador vasco ante los medios.

Por fin, esta semana en el vestuario se ha visto como posibilidad la de sumar los quince puntos que restan por disputar. Lo primero es derrotar hoy a un rival en graves apuros. Quince puntos es una cantidad que puede llevar al Racing a cualquier sitio. Con un mucho de suerte, hasta la primera posición, aunque el conjunto verdiblanco no dependa de sí mismo. Todo es posible cuando el equipo cántabro está en medio. El final será feliz o no, pero, como casi siempre, estos últimos meses de la temporada serán intensos y entretenidos.

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