Rugby

El inicio de un sueño hacia la élite

De izquierda a derecha, Juan Carlos Solórzano, José López Cortés, Jesús Martínez, Juan Gómez y Eduardo López. / Daniel Pedriza

La empresa Bathco se vincula al Club de Rugby Santander con el propósito de ascender a División de Honor

Marco García Vidart
MARCO GARCÍA VIDARTSantander

En el inicio de esta historia se impone un poco de pedagogía. En pocos días habrá un equipo de rugby en Cantabria que se llame Bathco Rugby Club. El mismo nombre que hasta hace muy poco se pegaba con lo mejor del deporte oval patrio. La empresa Bathco dejó de patrocinar a la estructura del Independiente en 2016 y ahora retoma su apuesta por el rugby con otro equipo de la capital cántabra, el Club de Rugby Santander. Un conjunto que ha consumado el ascenso a División de Honor B en esta última campaña. La alianza de Bathco con el Club de Rugby Santander no tiene otro objetivo que llegar a la élite del rugby español lo antes posible. El ascenso, cuanto antes. El objetivo es que sea al final de la próxima temporada 2017-2018.

«Nos acercamos a Bathco en diciembre del año pasado. Sabíamos que no estaban patrocinando a nadie en el rugby y nos dirigimos a ellos para presentarles nuestro proyecto». Juan Gómez (Santoña, 1964), rememora el primer contacto entre el club que preside y el que será su nuevo patrocinador. «Era un proyecto bonito, con gente seria y con ganas de hacer bien las cosas. Y nos enganchamos», señala José López Cortés (Santander, 1947), que dirige una empresa cántabra de productos para baño ya con presencia en medio mundo. «La condición que pusimos era que si ascendían a División de Honor B, pasábamos a ser patrocinador principal». Dicho y hecho.

Aquel primer encuentro de diciembre trajo las primeras consecuencias. Las primeras ayudas que se tradujeron «en un entrenador profesional, Mario Copetti, y dos refuerzos», añade Gómez. Así, el Club de Rugby Santander pudo ganar su grupo de Liga Regional y jugar la fase de ascenso. Getxo B y –en la final– el filial del VRAC Quesos Entrepinares, el vigente campeón de la División de Honor, fueron los últimos obstáculos para subir a la categoría de plata. «El mayor hito en la historia del club», resalta Gómez. En su década de vida, las competiciones ‘regionales’, contra equipos de la zona norte de España, han sido el hábitat natural del Club de Rugby Santander.

El espejo del Independiente

El reto de pasar sólo un año en la División de Honor B suena a ambicioso. Pero el que pronto será Bathco Rugby Club tiene un buen espejo que mirarse. Sus paisanos del Independiente tan sólo pasaron dos campañas en la división de plata antes de lograr en mayo de 2013 el ascenso a División de Honor en la que continúan. «Es complicado, pero no sería la primera vez que se consigue», señala Juan Gómez. Pero la euforia no exime de cierta cautela en el seno del equipo santanderino. «Queremos ser prudentes hasta no conocer a los equipos que nos enfrentamos», apunta López Cortés. Así, a los jugadores de mercados como Argentina, Sudáfrica o Francia, de donde proceden algunos de los refuerzos, se podrán unir los que lleguen en diciembre para apuntalar el equipo. Por dinero parece que no va a ser. «El presupuesto será acorde a un objetivo muy ambicioso», confirma López Cortés.

Un club dedicado a la formación de jóvenes valores en el rugby

Con apenas una década de vida, al Club de Rugby Santander apenas le ha dado tiempo a armarse para jugar competiciones de gran nivel. Por eso, los santanderinos se han centrado sobre todo en la labor formativa con los equipos de base. Así, el club se estructura en nueve categorías, que suman en total 170 licencias. Nueve entrenadores se encargan de instruir a los jugadores de ‘Las Focas’. Un apodo que viene del símbolo –no el escudo– del club. «Al principio, había que buscar un símbolo. Y se pensó en las focas que hay en La Magdalena. Así, es una foca con un balón de rugby».

Lo único que altera este bonito sueño de asaltar la élite del rugby español es el campo donde juega y entrena el Club de Rugby Santander. La pista de atletismo del Complejo Ruth Beitia rodea al ‘prao’ donde juegan los santanderinos. «Esa pista aleja mucho al público. Y la grada no está cubierta. El día que amanece malo, la gente se retrae de ir a vernos. Además, de cara a los patrocinadores casi no se puede poner publicidad en las vallas», apostilla el presidente del club. El mayor inconveniente es cuando entrenan o compiten los atletas que se dedican a los lanzamientos. El disco, el martillo o el peso «dejan unos hoyos... Metes el pie ahí y cae el tobillo lesionado, seguro», incide Gómez. La saturación que hay en las instalaciones deportivas santanderinas impide, por ahora, utilizar otra más adecuada.

Un derbi

Si se cumplen los deseos de ‘las focas’ –se apoda así al club porque su símbolo es una foca con un balón de rugby en el hocico– y sus paisanos del Independiente logran la permanencia, en la campaña 2018-2019 habría un derbi santanderino en la División de Honor, algo de lo que en la actualidad sólo disfrutan en Valladolid. «Nuestras relaciones con ellos son buenas. Yo incluso jugué en el Independiente varios años», añade Juan Gómez. «Un derbi santanderino en la División de Honor sería un lujo». José López Cortés añade que esos dos partidos «nos ayudarían a crecer a los dos equipos y al rugby en Santander y en Cantabria».

El acuerdo de Bathco con el Club de Rugby Santander es por tres años, prorrogable a otros tres. «No invertimos un año para retirarnos al siguiente», incide López Cortés. El mayor desembolso será para esta próxima temporada, la que puede culminar de forma meteórica con la llegada a la División de Honor, la máxima categoría del rugby español.

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