Rugby

Mariano García ingresa en el 'club de los 1.000'

Mariano García, en un tiro a palos./Andrés Fernández
Mariano García, en un tiro a palos. / Andrés Fernández

El capitán del Senor Independiente ha logrado superar la barrera de los 1.000 puntos en la Liga de División de Honor en tan sólo cinco temporadas

Susana Echevarría
SUSANA ECHEVARRÍASantander

El capitán del Senor Independiente, Mariano García, es un 'francotirador', que pone el oval allí donde le pide el cuerpo. Además de ser un gran jugador con el balón en la mano, el argentino es el mejor cuando hace falta jugar con los pies. Cuando tira a palos es prácticamente infalible. El pasado domingo consiguió 16 puntos con los pies. Puntuó en ocho de las nueve transformaciones de ensayo que intentó. Sólo falló una y un golpe de castigo. Estos 16 puntos sirvieron para dar la victoria al equipo verde ante Hernani y para empatar (185 puntos) en la clasificación de anotadores con el pie con el mismísimo Bradley Linklater, el pateador del Alcobendas y del XV del León. Pero sobre todo, eso 16 puntos le han hecho entrar en el 'club de los 1.000'. Allí están sólo los que han llegado a hacer 1.000 puntos en la Liga de División de Honor. En este exclusivo club, además de Mariano, también está neozelandés Linklater o el inigualable Gareth 'Gass' Griffiths (VRAC).

'Marian', como le llaman sus compañeros, llegó a Santander hace cinco temporadas procedente de Córdoba (Argentina), cuando el Independiente debutaba en la máxima categoría del rugby español. En su país natal jugó casi toda su vida deportiva en el club de Tala y también formó parte de los 'Pumitas', la joven selección argentina de rugby. Ya en su primera temporada en Santander, llamó la atención su efectividad con el pie y fue llamado para jugar con la selección española (tiene nacionalidad española) en un partido oficial ante Japón. Pero sobre todo se hizo imprescindible para su equipo y para la afición 'verde' que siempre vibra con él cuando ve el balón entrar entre los tres palos, tras una patada desde el punto más alejado y escorado del campo. Muchas de sus grandes e inolvidables actuaciones han servido para que el Senor Independiente ganase partidos que estaban cuesta arriba.

Hace un año, Mariano, se convirtió en el protagonista del rugby español por una acción de juego limpio que habla de lo gran deportista que es, pero también de la buena persona que se esconde tras su carácter amable y reservado. Mariano sufrió un placaje en un partido ante el Getxo. Fue muy aparatoso y su cuerpo cayó al suelo de una manera que heló la sangre de todos los aficionados de San Román. Su placador fue el australiano Matthew Coles y la acción, a pesar de ser antirreglamentaria, no fue intencionada. El árbitro expulsó al jugador de Getxo con una tarjeta roja directa, lo que significaba que aparte de irse al vestuario en ese momento también tendría que cumplir un partido de sanción. Mariano escribió una carta al Comité de Disciplina de la Federación Española de rugby en la que quitaba hierro a la acción de su placador. «En ningún momento el jugador del Getxo puso en peligro mi integridad física, ni tuvo la intención de perjudicarme físicamente, ya que fue una situación muy rápida», señalaba el argentino, que agregaba: «El jugador número 8 de Getxo automáticamente me pide disculpas y me pregunta si estaba bien». «Solo fue una jugada más en un partido muy disputado», recalcaba el apertura del Independiente intentando defender a su placador. Con todo, la frase que mejor expresaba el ‘fair-play’, y que diferencia al rugby de otros deportes, fue la siguiente: «Espero que el número 8 de Getxo pueda estar rápidamente en el campo de juego, ya que esta clase de jugadores hacen que se disfrute más de este deporte», escribía Mariano. A pesar de que el gesto del jugador argentino no fue tenido en cuenta por el Comité y Coles fue sancionado, dio la vuelta a España.

Ha pasado un año desde aquella lección de juego limpio y Mariano ha seguido creciendo. Aunque siempre ha sido un peso pesado en el vestuario verde, esta campaña ostenta el brazalete de capitán de su equipo, es el segundo máximo anotador con el pie de la Liga Heineken y este fin de semana se ha convertido en uno de los mejores 'francotiradores' de todos los tiempos de la máxima categoría del rugby español. El domingo consiguió ese punto 1.000 (lo ha logrado en sólo en cinco temporadas y a pesar de que ha sufrido más de una lesión complicada que le ha tenido apartado mucho tiempo de la cancha) y lo hizo delante de parte de su familia -sus padres, su abuelo y su sobrino Agustín- que habían llegado desde Argentina para visitarle y estar unos días en Cantabria; delante de su novia, Cami, que se ha convertido en su más fiel seguidora, y delante de una afición verde que le quiere, pero sobre todo le necesita.

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