Un reto de lo más ambicioso

El Bathco Rugby Club debuta en la División de Honor B con el objetivo del ascenso a la máxima categoría

Los jugadores del Bathco Rugby Club, antes de un entrenamiento en el campo de La Albericia. ‘Las Focas’ quieren estar sólo un año en la División de Honor B. /Daniel Pedriza
Los jugadores del Bathco Rugby Club, antes de un entrenamiento en el campo de La Albericia. ‘Las Focas’ quieren estar sólo un año en la División de Honor B. / Daniel Pedriza
Marco García Vidart
MARCO GARCÍA VIDARTSantander

El pasado siete de agosto empezaron los sudores. Los entrenamientos y las carreras en pos de ese balón amelonado y que parece tener vida propia en cada bote. Era el día en el que el contador del Bathco Rugby Club se ponía a cero. El antiguo Club de Rugby Santander que gracias a su nuevo patrocinador, Bathco, logró el ascenso a la División de Honor B. Y esos primeros sudores del siete de agosto van encaminados a un objetivo de lo más ambicioso. Estar sólo un año en la categoría de plata y subir como un cohete a la máxima expresión del rugby nacional, la División de Honor. El reto no es que suene a mayúsculo, sino que lo es.

Para un objetivo de ese calibre se ha armado una plantilla de garantías. «La mejor, de largo, que ha tenido el club en su historia», señala Juan Gómez, el presidente del conjunto santanderino. Siete nuevas incorporaciones para apuntalar las opciones de ‘Las Focas’, como se conoce al club, en la nueva categoría. «Pero el proyecto no es sólo a corto plazo pensando en esta temporada. También ha venido gente que está entre los 19 y los 23 años. Es un proyecto que también quiere durar en el tiempo», afirma Mario Copetti, el entrenador encargado de llevar la nave a buen puerto.

Los jugadores del Bathco empezaron la pretemporada pronto porque su primer objetivo es llegar al primer partido de Liga –este domingo, a las 12.30 horas, ante El Salvador B en La Albericia– en un estado de forma más que notable. «Los datos históricos de esta categoría indican que más o menos en el quinto partido se empieza a definir la cosa», apunta Copetti. «Por eso la preparación va encaminada a estar tras los seis primeros partidos en una zona muy alta de la tabla». Aprovechando el parón de la Liga en diciembre vendrá el ‘bajón’ físico, para luego volver a subir de cara a la primera gran meta: los playoffs por el título.

Un camino enrevesado

El premio de toda esta historia, el ascenso a División de Honor, es lo más parecido a una travesía del desierto. La División de Honor B se divide en tres grupos –el Bathco está en el A– de doce equipos cada uno. Tras la Liga, los dos mejores de cada grupo y los dos mejores terceros de los tres se clasifican para un playoff. «Unos cuartos de final a doble partido, y luego unas semifinales y una final a doble partido también», afirma Mario Copetti. El campeón de ese playoff sube de forma directa a División de Honor. Para el finalista hay un caramelo de lo más envenenado. «El finalista juega otra eliminatoria, ida y vuelta, ante el penúltimo de la División de Honor». Con el ‘pero’ de que el equipo de superior categoría llevará tres semanas de descanso y recuperando lesionados, mientras que el de la División de Honor B llevará seis partidos ‘extra’ en el cuerpo a final de temporada. «Han pasado once años desde que el último equipo que promocionaba desde la División de Honor B lograba el ascenso», destaca Juan Gómez. Los guipuzcoanos del Hernani fueron los últimos en hacer esa gesta.

Las claves

La preparación
La pretemporada se ha encaminado a que el equipo esté a gran nivel al comienzo de la Liga
La categoría
Con un rugby muy físico, casi todos los clubes llevan muchas temporadas en ella
La idea de rugby del Bathco
«Muy dinámico, manejando el balón lo más rápido posible», señala Mario Copetti

El Bathco Rugby Club quiere convertirse en el gallo del corral de este grupo A a base de un rugby «muy dinámico, con una presión muy alta. Se ataca desde la defensa», comenta el preparador catalán de ‘Las Focas’. «Queremos que el contrario no tenga tiempo para pensar». El perfil de los jugadores que se han incorporado al equipo santanderino responde a esa idea de «manejar el balón lo más rápido posible». Una primera plantilla compuesta por 28 jugadores y que se nutrirá también del segundo equipo de los santanderinos. «Los entrenadores siempre queremos más y lo ideal es una plantilla de entre 35 y 36 jugadores, si quieres ser un equipo con opciones. Dos jugadores por puesto», recalca Copetti. Con un nivel de exigencia tal, el técnico del Bathco apunta desde ya que las rotaciones «serán vitales esta campaña, algo que tendrán que entender los jugadores». Entre lo que había y lo que ha venido, Copetti está contento con la plantilla. Aunque siempre hay un ‘pero’. «Nos haría falta un centro especialista. En la agenda hay uno, pero es la dirección técnica la que tiene que valorarlo». Quien lleva la voz cantante en ese vestuario es Juan Carlos Solórzano. A unos inusuales 47 años –«demasiados», señala entre risas– cumplirá su segunda temporada como capitán del equipo. A su edad, la titularidad no es algo que le quite el sueño. «Mi objetivo es que el grupo esté unido y como buen capitán de un equipo de rugby, ser el ejemplo a seguir por los demás».

Rivales expertos

Con un ojo a las evoluciones de los santanderinos estarán en otras ciudades. Porque el Bathco llega a una categoría «de un rugby muy físico y en la que el equipo que menos tiempo lleva cumple ya siete temporadas», reconoce el entrenador del Bathco. Todos los equipos vascos –Bera Bera, Eibar, Durango...– el CRAT La Coruña, el Oviedo, El Salvador B... «Y el Burgos, que el año pasado ganó la Liga, pero quizá por un exceso de trabajo llegó muy justo al playoff». Tan importante como hacer los esfuerzos será medirlos. Para este viaje, el club va poco a poco sumando socios. «La cosa va lenta», reconoce Gómez. «Pero el objetivo es llegar a 400. Creo que tras el primer partido vendrá el arreón y conseguiremos esa cifra».

Con mucho rugby a cuestas, directivos y técnicos también hacen gala de un punto de mesura. «¿Una decepción no subir? Sí y no. Para mí no lo sería, pero hemos puesto tanta ilusión y tantas ganas, que para mucha gente sí», apunta el presidente. «Yo he jugado al rugby y sé lo que cuesta subir de categoría». Copetti también apunta a esa línea. «La intención es subir, pero luego la competición es la que es», recalca el técnico. A finales del próximo mayo, los mil esfuerzos que se habrán acumulado desde el pasado siete de agosto podrían cristalizar en uno solo, el del partido que lleve al Bathco a subir a la División de Honor del rugby español.

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