Rugby

Derrota en la Liga y adiós a la Copa

Un instante del encuentro de este domingo en Santander. /Daniel Pedriza
Un instante del encuentro de este domingo en Santander. / Daniel Pedriza

El Senor pierde de forma inexplicable ante el Barcelona un partido que tenía encarrilado con el 32-12 | El encuentro enfrentaba a dos de los equipos encuadrados en el mismo grupo de cara al torneo del KO y los culés ya se han asegurado su presencia en semifinales

Marco García Vidart
MARCO GARCÍA VIDARTSantander

Quien acuñó la frasecita ‘lo malo no es perder, sino la cara que se te queda’, seguro que pensó en la mañana de ayer en San Román. Porque casi no se recuerda en la historia del Senor Independiente en la División de Honor –y ya van con esta cinco temporadas– un partido que se pierda de semejante manera. Ayer, los verdes cayeron por 32-38 ante un Fútbol Club Barcelona que dejó con un palmo de narices a los santanderinos. De ganar por 32-12 tras un comienzo fulgurante de segunda mitad, a caer con todo el equipo. Pero el partido no sólo dejó una derrota en el casillero de la Liga. Para más inri, el Senor Independiente se quedaba sin jugar la próxima Copa del Rey. El partido ante los catalanes era clave para, en virtud de ese extraño sistema buscado este año, decidir quién se metía en las semifinales del torneo del KO. Y será el Barça. De ese grupo de tres junto a Senor y Hernani, los catalanes ya han ganado a sus dos rivales. Derrota, remontada brutal del adversario y adiós a uno de los dos títulos. Las caras de los aficionados resumían a la perfección una mañana horripilante.

32 Senor

Leibson, González, Domínguez, Guido, Colombo, Soria, Fraser, Schab, Latrónico, Zabalegui, Lualdi, Mariano García, Jackman, Guerrero y Poet. También jugaron: Ottoño, Bulacio, José García, Ducamp y Sánchez.

38 Barcelona

Miniño, García, Muñiz, Belgrano, Auwerda, Bougeard, Asensi, Hogg, Castiglioni, Güemes, Ponisio, De la Fuente, Losada, Granell y Velarde. También jugaron: Fargé y Kovalenko.

Marcador:
m.4: 0-5 (Velarde); m.7: 5-5 (Latrónico); m.7: 7-5 (Mariano García); m.17: 7-12 (Velarde); m.33: 10-12 (Mariano García); m.39: 15-12 (Ducamp); m.39: 17-12 (Mariano García). Descanso. m.43: 22-12 (Guido); m.43: 24-12 (Mariano García); m.46: 27-12 (Mariano García); m.50: 32-12 (Lualdi); m.53: 32-17 (Ponisio); m.53: 32-19 (Güemes); m.59: 32-24 (Muñiz); m.59: 32-26 (Güemes); m.63: 32-31 (Auwerda); m.68: 32-36 (Losada); m.68: 32-38 (Güemes).
Árbitro:
David Joaquín Castro (c. asturiano). Amonestó con tarjeta amarilla al jugador local Fraser y al visitante Asensi.
Incidencias:;
Sexta jornada de la División de Honor. Campo de San Román. 550 espectadores.

El sintético de San Román acogía, a priori, uno de los choques más interesantes de la jornada, amén del superderbi pucelano entre El Salvador y el Quesos (14-16 para los queseros). Quinto contra sexto con ese plus de jugarse plaza copera. Fueron los catalanes los que dieron primero, con un ensayo de Velarde a los cuatro minutos tras una gran galopada por el ala izquierda. Pero poco tardaron los verdes en equilibrar la contienda. Tras una buena internada del ‘kiwi’ Mark Jackman –se lesionaría al cuarto de hora de partido para no volver más al terreno de juego. En principio es un esquince de rodilla que parece leve–, Lucas Latrónico, el velocísimo medio melé de los santanderinos, agarró el balón para ensayar en la zona de marca culé. Mariano García transformó para 7-5.

El partido, en una fase de toma y daca, era de lo más entretenido para la parroquia local. De nuevo Velarde adelantaba a los culés (7-12). Pero a partir de la media hora de choque, el Senor tomó el mando del partido. Primero, tras un golpe de castigo que pasó Mariano (10-12). Después, tras una touche en el centro del campo, los verdes engancharon una buena jugada que desembocó en una profundísima patada a seguir que se clavó en la 22 culé. Cerca de la línea de ensayo, Romain Ducamp agarró el balón para posarlo tras la línea. Con la transformación de Mariano García era el 17-12 con el que el partido llegó al descanso.

La remontada impensable

El segundo tiempo comenzó con un Senor Independiente a todo gas. Lo más parecido a una botella de champán recién abierta. Apenas a los tres minutos de inicio, Guido aprovechaba un maul –algo que había funcionado de lujo ante el Quesos– para ensayar en la zona catalana. Mariano pasaba el ensayo para el 24-12. Los catalanes flojeaban lo suyo en defensa y perdían el balón a las primeras de cambio. Tras un golpe de castigo transformado por Mariano García (27-12), otro arreón verde propició una touche a cinco metros de la zona de ensayo rival. Después de otro maul, el oval le llegó por la izquierda a Lualdi, que ensayó para el 32-12. Era el minuto 50 y olía a paliza en San Román.

Nadie, ni el más acérrimo enemigo de los verdes, podía presagiar lo que se avecinaba. Porque apenas tres minutos después, comenzó la debacle. Una gran galopada de Velarde terminó con el balón en Ponisio. Su ensayo lo transformó Güemes para el 32-19. Ahí, el Senor Independiente cortocircuitó. Y lo que minutos antes era un equipo intenso en ataque y duro en defensa, comenzó a temblar como un flan sobre una lavadora a toda pastilla. A ello ayudó sobremanera que el neozelandés Josh Fraser se sentaba durante diez minutos en el ‘sin bin’ por ver una tarjeta amarilla. El Barcelona volteó el campo y no sólo dominaba la posesión, sino que comenzaron a llegar ensayos. Primero Muñiz, con la transformación de Güemes; y otro de Auwerda, no transformado, llevaron a un muy inquietante 32-31 con 17 minutos por jugar.

El Senor Independiente, anestesiado, sólo despertó cuando la grada de San Román, tan atónita como su equipo, despertó. El gentío de color verde se dejó la garganta y los del ‘prao’ intentaban algo más en campo culé. Era el minuto 68 cuando David Joaquín Castro pitaba una falta contra el Senor Independiente en campo catalán. Y tras una larga jugada con buenos pases a la mano, Losada ensayaba bajo palos y culminaba la remontada. Bautista Güemes no tenía ningún problema en transformar para el 32-38.

Era el momento de olvidarse de los puntos de bonus y hasta de la clasificación liguera. Había que ganar sí o sí. De cualquier forma. Ese peculiar sistema para decidir las semifinales coperas en la primera vuelta de la Liga –cuatro grupos de tres equipos– hacía vital la victoria antes de medirse la semana que viene al tercero en discordia del grupo, el Hernani. Si ganaba el Barça, que ya había vencido a los vascos, todo se acababa. El Senor Independiente sacó su último reducto de casta y a base de alguna melé en la 22 visitante lo intentó, pero no pudo ser. Con el pitido final, todo San Román se quedó mudo por una derrota que nadie pudo explicarse y de paso, sin esa Copa del Rey siempre más que deseada por los santanderinos. Esas caras que se quedaron y que no se explicaban nada lo decían todo.

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