Rugby

«He venido a ganar la Liga»

Mark Jackman posa en la grada de San Román, el campo del Senor Independiente / D. Pedriza

El neozelandés Mark Jackman, la estrella del Senor Independiente para esta temporada, cumple su primera semana como verde en Santander, «una de las ciudades más bonitas que he visto»

Marco García Vidart
MARCO GARCÍA VIDARTSantander

Su mirada de color gris claro rezuma un montón de cosas. La primera, alegría por una nueva experiencia en su deporte, el rugby. A Mark Jackman (Christchurch, Nueva Zelanda, 27 de mayo de 1988) se le nota contento en sus primeros días como jugador de rugby en Europa. Y agradecido por el recibimiento dispensado por la familia del Senor Independiente y encantado por conocer Santander, «una de las ciudades más bonitas que he visto». Pero esa mirada acerada también esconde una determinación y ambición sin límites cuando se combina con otro color que ha marcado su vida. Mark Jackman vistió la camiseta negra de Nueva Zelanda en el equipo de Seven, el rugby a siete, entre 2012 y 2014. Un país que vive por y para este deporte y en el que desde la más tierna infancia, los niños sueñan con vestir de negro en un campo de rugby cuando sean mayores. «Ganar la Liga», dice sin miramientos sobre su objetivo de su primer año en España. A un All Black no le vale otra cosa.

–¿Por qué un jugador con su currículum se decide venir a una Liga tan poco importante para el rugby como la española?

–Estuve en contacto con Brad Mooar, que es ahora entrenador asistente en los Crusaders, el equipo campeón del Super Rugby, la mejor Liga del mundo. Brad jugó en el Independiente en los 90 y mantiene muy buena relación con el club. Me habló muy bien del equipo. El año pasado decidí quedarme en Christchurch para jugar la Liga de Nueva Zelanda, pero en diciembre Brad me habló de la posibilidad de jugar aquí. Además, yo quería conocer otras culturas y otros ‘rugbys’. Brad me contó cosas de Santander. Que era una ciudad muy cómoda, muy bonita. Y que el Senor Independiente era un club en pleno crecimiento y en el que me iba a sentir muy a gusto.

–O sea que ese ‘santanderino’ de Nueva Zelanda ha sido clave para su incorporación...

–Sí, ha sido la clave (risas). Tenemos muy buena relación. Aunque con años de separación, hemos estudiado en el mismo colegio. Brad es casi como una figura paterna para mi.

–¿Conocía algo del rugby en España antes de recalar en el Senor?

–Tengo un amigo, Glen Rolls –también neozelandés– que ha jugado en España, en el Quesos Entrepinares y en el Alcobendas, además de jugar en la selección española de Seven. Él me ha contado cosas de aquí.

–Se escuchan los primeros acordes del ‘Dios defienda a Nueva Zelanda’ y usted lleva por primera vez esa camiseta negra en un partido oficial ¿Qué se le pasa por la cabeza?

–Bufff.... Fue en las Series Mundiales de Seven. Además en Wellington, la capital de Nueva Zelanda. Estaba en el banquillo entre los suplentes en un partido contra Escocia. Y muy nervioso porque no sabía si iba a dar el nivel. Justo en el primer minuto se lesiona un compañero y entro al campo. Al tocar mi primer balón, recibo un placaje durísimo (risas). Jugamos la final del torneo, contra Fidji. Y ganamos.

–¿Conserva esa camiseta negra?

–Sí. Estará siempre en casa, con mi familia.

–Suena a gran logro ser internacional en el país del rugby...

–Toda Nueva Zelanda está volcada con este deporte. Los chavales se involucran desde niños. Sus ídolos son los All Blacks y su sueño es ser un All Black. El germen del éxito de Nueva Zelanda es el rugby escolar. Yo comencé a jugar a los cuatro años y medio. Mi padre me enseñó. Y luego ya jugaba en el Christchurch Boys, el equipo del colegio. De ahí han salido nada menos que diez All Blacks. En los últimos tres años ha sido el colegio campeón del país. Y luego, además, hay una liga de clubes muy fuerte.

–Cuando se ve un partido de Nueva Zelanda, apenas hay patadas al balón, ni touches, en los rucks hay muy pocos jugadores... Todo son pases cortos y a una velocidad increíble ¿Están ustedes cambiando el rugby?

–Nuestra gran diferencia son las habilidades de los jugadores. Además, se trabajan mucho conceptos como el pase. Cada país tiene su propia idea de juego, y la nuestra es esa ¿Para qué vas a patear, si con eso le das el balón al contrario?

–¿Cree que van a provocar un cambio en los demás equipos, viendo lo bien que les va a ustedes?

–Hay equipos que nos intentan imitar, sí, pero no todos los jugadores están capacitados para ello.

–¿Cuánto hay de talento y cuánto de trabajo en ese rugby tan espectacular que practican los All Blacks?

–El secreto es la mentalidad de ataque. Lo que hace el ataque es querer jugar y jugar. Eso exige una mayor habilidad ¿Talento y trabajo? Es una mezcla de ambos. Lo que ocurre ahora es que, además, tenemos unos jugadores increíbles para hacerlo.

–Lleva una semana en Santander ¿Qué le parece?

–La ciudad es uno de los lugares más bonitos que he visto. Y la comida es maravillosa y la gente es muy hospitalaria. Me han recibido muy bien en la ciudad y en el club.

–¿De qué jugará en el Senor Independiente?

–Creo que de centro, en principio. Pero seré feliz donde me pongan.

–Por su formación y por su experiencia en el Seven, ¿no teme jugar mucho más rápido que sus compañeros, que tenga que echar el freno?

–No (contundente). De momento no he detectado un rugby lento. En los entrenamientos veo un rugby dinámico y fluido. Me ha impresionado la organización de los entrenamientos. Es de los sitios que he visto donde mejor organizados están.

–¿Qué objetivos se ha marcado para esta temporada?

–El primero es mejorar en cada entrenamiento y en cada partido. La pretemporada es muy corta y por eso hay que hacer un buen equipo cuanto antes. Y cuando lo hagamos, el objetivo no es otro que ganar la Liga. A eso he venido.

–¿Ha venido solo a esta su primera experiencia en Europa?

–Me acompaña mi pareja, Johanna, que jugará en un equipo de baloncesto de Cantabria. Aunque de momento entrena con las chicas del rugby.

–¿Qué es lo que más echará de menos de Nueva Zelanda?

–A la familia. Mi madre, mi hermana... Pero ya se están organizando para venir. Mi madre vendrá un par de semanas en Navidades y mi hermana vendrá con su marido en el mes de abril.

–¿Ya sabe alguna palabra en español?

–(entre más risas) ‘Hola’, ‘Gracias’, ‘Cómo está’... Y palabras que usamos en los entrenamientos. ‘Largo’, ‘profundo’...

–Muchos de sus compañeros son argentinos ¿Ya le han obsequiado con uno de sus famosos asados?

–Aún no (risas), aunque creo que ya queda poco. De momento he comido en los restaurantes de Santander, que son fantásticos.

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