Muguruza se disculpa.
Muguruza se disculpa. / EFE

torneo de maestras

Muguruza sigue sin encontrarse

  • La hispanovenezolana cae ante la polaca Radwanska por 7-6 (1) y 6-3 y se queda sin opciones de disputar las semifinales del torneo de maestras

Cómo cambian las cosas en un año pensará cualquier aficionado al tenis a ver a Garbiñe Muguruza en Singapur. El año pasado la caraqueña pasó el ‘round robin’ con pleno de victorias y solo una Agnieszka Radwanska en estado de gracia consiguió apartarla de la final. Un año después, Muguruza perdió sus dos primeros encuentros de la competición y fue la misma rival la que acabó con las posibilidades de que siguiera adelante en el torneo.

Radwanska es una especie en peligro de extinción en el circuito. No es una golpeadora, no tiene un gran saque ni un físico descomunal. Su juego pertenece a otra disciplina más próxima a la vieja escuela y que recuerda a magos de la raqueta como Fabrice Santoro. ‘Aga’, como se la conoce en el circuito, despliega un juego de efectos que choca de frente con el de Muguruza. Los cambios de altura, de velocidad, las dejadas, la defensa férrea de la polaca desesperan a cualquier rival y la hispanovenezolana cayó en la trampa durante todo el primer set.

Como ocurrió contra Karolína Pliskova, Muguruza comenzó mal al saque y floja al resto. No tardó en colocarse 3-1 abajo y darse cuenta de que algo tenía que cambiar. En cuanto conectó varios buenos primeros saques y restos ganadores la dinámica se invirtió y la caraqueña llegó a disponer de 5-4 y servicio. En ese momento la polaca acumulaba un solo golpe ganador por lo más de diez que ya había conectado su rival, pero una vez más la cabeza fue la peor aliada de la hispanovenezolana. Radwanska hizo correr hacia adelante en la pista, donde más le cuesta a la pupila de Sam Sumyk, quien no pudo responder al aluvión de dejadas que ponían a prueba la salud de su tobillo. ‘Aga’ consiguió la rotura y llevó el partido al ‘tie break’, pero la cabeza de Muguruza ya había perdido el set y el 7-1 que la caraqueña encajó en la muerte súbita no fue sino la confirmación de que la manga se fue con ese 5-4 al saque.

Acurdió el entrenador de Muguruza a la pista para intentar corregir la situación. Duro escenario para el francés, cuya papeleta siempre pasa por dar la cara cuando las cosas se ponen feas. Pese a que en ningún momento miró a la cara de Sumyk, el técnico repitió varias veces la consigna que debe cambiar el juego psicológico: «Hay que luchar, luchar y luchar». Una frase y casi un estilo de vida que debería grabarse a fuego de cara a su carrera deportiva. «Estoy luchando tanto como puedo», respondió la tenista que ahora entrena en Suiza. Surtió efecto la ayuda y Muguruza dejó de pegar voleas defectuosas y errores no forzados para colocarse con 0-2 en el marcador.

Cuando todo apuntaba a que sería otro partido largo en Singapur y que los espectadores volverían a irse a casa pasada la una de la madrugada, a Muguruza se le volvió a apagar la bombilla. Esa capaz de iluminar el tenis mundial a base de golpes espectacular y esa capaz de fundirse en los momentos más cruciales. Tras ese 0-2 inicial a favor, la campeona de Roland Garros solo ganó tres puntos más al resto y cedió el saque en tres ocasiones para decir adiós al torneo de las mejores raquetas del año. Al perder 7-6 (1) y 6-3) se despidió sin posibilidades matemáticas y el próximo duelo ante Svetlana Kuznetsova solo tendrá importancia por cuestiones económicas y de puntos porque la clasificación a las semifinales ya está descartada.

En el partido anterior, la rusa confirmó su gran estado de forma al remontarle el duelo a la checa Pliskova. La verdugo de Muguruza en la primera jornada llegó a sacar para ganar partido, pero la irreductible eslava supo contraatacar para darle la vuelta al marcador y llevarse el punto en el ‘tie break’ en un resultado final de 3-6, 6-2 y 7-6 (6). Con esta victoria Kuznetsova confirmó su plaza en semifinales y ya solo queda saber si será primera o segunda en el grupo blanco.

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