Cuartos de final

El físico abandona a Nadal y le obliga a retirarse en Australia

El físico abandona a Nadal y le obliga a retirarse en Australia

Un problema en el muslo derecho merma al balear cuando caía por 3-6, 6-3, 6-7, 6-2 y 2-0 ante el croata, quie jugará las semifinales contra Kyle Edmund

MANUEL SÁNCHEZ

Rafael Nadal se quedó a medio camino escalando la torre. Cuando ya parecía tener a Marin Cilic apresado en sus garras y las semifinales a tan solo unos metros de distancia, la pierna derecha del balear le falló. Ese físico que tantos partidos le ha entregado, esta vez le dejó en la estocada. Ya casi se había encaramado a la fortaleza croata, esa misma que resiste a base de cañonazos desde el fondo. Iba dos sets a uno arriba tras sobrevivir a un 'tie break' durísimo, pero una rotura temprana en el cuarto set decantó la balanza hacia Cilic e hizo estallar la pierna de Nadal. Tuvo el balear que parar el partido y pedir atención medica. Un masaje en su muslo derecho, mientras se encontraba tumbado sobre la pista de Melbourne trajeron los peores presagios. Sobre todo con los constantes gestos de dolor. Nadal se tapaba la cara con la toalla. No quería que el mundo viera a un gladiador sufrir.

A partir de ese momento, apenas se podía mover, sus gestos y automatismos no eran los mismos y su competencia dentro de la pista cayó a un 10 % de lo que acostumbra. Cilic, sin fallos al saque y apretando lo justo al resto se llevó el cuarto parcial.

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Los síntomas eran parecidos a la fatídica final de 2014 contra Stan Wawrinka. Lo intentaba pero físicamente era imposible, porque si a un ser terrestre ya sufriría en estas condiciones, Nadal, hecho para correr de lado a lado, no veía solución. Y no era el Cilic que estuvo a punto de derrumbarse en la pasada final de Wimbledon ante Federer. No, era el Cilic capaz de ganar un Abierto de los Estados Unidos a latigazos desde el fondo. Obligando a Nadal a llegar al límite y permitiéndole a él entrar fácil en pista. Los 83 golpes ganadores (20 aces incluidos) del croata dieron cuenta de ello.

Lo intentó Nadal en el quinto con las pocas fuerzas que le restaban, pero la milagrosa recuperación no llegó y el balear se retiró del encuentro. Algo atípico en su carrera, pero de lo que aprendió tras resistir lesionado ante David Goffin en la pasada Copa de Maestros, por lo que prefirió no forzar para no provocar algo peor.

Es la novena retirada de su carrera, segunda aquí en Melbourne tras la de 2010 cuando no pudo más ante Andy Murray en cuartos de final. No abandonaba un partido desde que cediese por el calor ante Damir Dzumhur en Miami 2016. Para evitar que los problemas físicos se reproduzcan y no le permitan afrontar la temporada de cemento, con Indian Wells y Miami como baluartes, Nadal se someterá a pruebas este miércoles en tierras australianas para determinar el alcance de la lesión. En rueda de prensa, aseguró que parecía algo "muscular", aunque, precavidamente, prefiere esperar al veredicto de los doctores.

La eliminación del español, que mantendrá el número uno del mundo ocurra lo que ocurra en el torneo, deja unas semifinales atípica en la parte alta del cuadro. Cilic buscará su segundo final de Grand Slam ante un novato en estas visicitudes como el británico Kyle Edmund, quién derrotó a la tercera raqueta del mundo, Grigor Dimitrov por 6-4, 3-6, 6-3 y 6-4. Edmund, número 49 del mundo, es el primer británico, sin contar a Andy Murray, en plantarse en una semifinales de un grande desde que Tim Henman lo consiguiera en 2004. Él y Cilic buscarán su primera final en Australia, lugar en el que los problemas físicos de Nadal tienden a darse cita.

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