VELA La llegada a Newport La avería eléctrica

«El día en el que acertamos en todo»

Arrarte, a la caña del 'Mapfre', tras la llegada a la meta de Newport. /María Muiña
Arrarte, a la caña del 'Mapfre', tras la llegada a la meta de Newport. / María Muiña

El cántabro Pablo Arrarte señala que nunca ha visto una victoria como la del 'Mapfre' en Newport «y no sé si volveré a ver algo así»

MARCO G. VIDARTSantander

«Vaya 'subidón' que tenemos. Porque tal y como fue la etapa, cuando éramos sextos o quintos, soñábamos con ser terceros. 'Te imaginas', nos decíamos entre nosotros. Y al final, primeros». La sonrisa de Pablo Arrarte (Santander, 1980) se intuye tan grande como el océano Atlántico que separa la conversación. Porque Newport, en Estados Unidos, es en estos días un trozo de alegría española. El 'Mapfre' ganó allí en la mañana del martes una octava etapa de la Volvo Ocean Race que ya será para siempre inolvidable. Sobre todo por su final tras una remontada memorable. Tras quince días de navegación, el barco español adelantó al 'Brunel' holandés a 500 metros de meta. «En barcos de este tipo, yo no he vivido nunca algo así. Y no sé si lo volveré a ver. También tuvimos un poco de suerte, pero fue el día en el que acertamos con todo».

El 'Brunel' intentaba navegar a través un pozo de niebla camino de la meta de Newport. El viento apenas soplaba. Y como un fantasma, el 'Mapfre' aparecía apenas a unos metros. «Sabíamos que la entrada a Newport, una zona de ría, iba a ser complicada. La flota se había comprimido mucho», señala el jefe de guardia del 'Mapfre'. «No había viento y teníamos la corriente en contra». La consigna en el barco español era mantener la calma y la cabeza fría. A eso ayudaba la «tranquilidad que te da el venir desde atrás. No teníamos nada que perder».

Desde los barcos, no se veía nada. «Apenas veíamos al 'Brunel'», afirma Arrarte'. Pareció que los holandeses cogían algo más de distancia, pero a poco de la meta llegó su error. «Había que encarar una boya y viraron antes de tiempo. Desde atrás lo ves mejor y por eso, nosotros viramos más a la izquierda. Pensamos que era nuestra oportunidad, a ver si por ahí había más presión de viento. Hay veces que sí, y otras que no. Quedarían 600 metros, quizá menos para la meta». El 'Mapfre' rebasó al 'Brunel', cogió la boya y enfiló un centenar de metros hacia la meta. Ahí llegó la explosión de alegría. «Es que 24 horas antes nos veíamos quintos en la etapa. El segundo puesto ya hubiese sido un logro para nosotros. Te das cuenta de que las cosas pueden cambiar en muy poco tiempo».

«Sorprende lo que 'Ñeti', Xabi y Joan son capaces de hacer con cuatro cosas. Son unos fenómenos»

«El 'Brunel' viró antes de tiempo y fuimos a la izquierda, por si había más presión de viento por ahí» Pablo Arrarte | Jefe de Guardia

Los 'manitas' del barco

El logro del 'Mapfre' supo aún mejor después de cómo se había puesto la etapa para el equipo español. El 30 de abril el 'Mapfre' comunicaba que tenía problemas eléctricos a bordo. Y fueron graves. A la postre apagaron el barco. «Los sistemas eléctricos y electrónicos de estos barcos son algo complejo», afirma el santanderino. «En síntesis, lo que ocurrió es que antes de fundirse un fusible, lo que se fundió fue un panel electrónico». Eso afectó al movimiento de la quilla, una de las partes esenciales del 'Mapfre'. «Y gracias a mi paisano 'Ñeti' Cuervas-Mons, Xabi Fernández y Joan Vila, que hablaron con la organización y el equipo de tierra y empezaron a puentear cables... Hicieron una obra de ingeniería. Consiguieron que funcionase al menos de forma manual. Lo que antes se hacía desde el timón con un botón, a partir de entonces se activaba por 'voz', diciéndole a alguien que estaba en la bodega lo que había que hacer». Arrarte no se cree el prodigio que hicieron esos tres 'manitas' a bordo. «Te sorprendes de lo que son capaces de hacer con cuatro cosas. Son unos fenómenos. No paran hasta que lo consiguen». Por la cabeza de Pablo pasó, de forma inevitable, un recuerdo. También en la octava etapa de la Volvo Ocean Race, pero en la de los años 2011-2012, el 'Telefónica' en el que él y 'Ñeti' navegaban rompió los dos timones en cuestion de horas para despedirse del título. «Esta vez, todo ha salido bien».

Los cinco días de descanso en Newport vendrán de maravilla para disfrutar de cosas que tras quince días en alta mar se valoran como un lujo. Dormir en una cama, comida caliente, una ducha, tomar algo en una terraza... Pero la imaginación de Pablo y sus compañeros ya vuela por todo el Atlántico Norte. Por las 3.300 millas que separan Newport de Cardiff, la capital de Gales. Y será especialmente importante, porque puntuará doble. Con apenas tres puntos de renta sobre el 'Donfeng, «somos conscientes de que aún queda un montón», afirma el cántabro. «No hay nada decidido con 'Donfeng' y 'Brunel'. Y cualquier barco se puede meter en posiciones de cabeza en las regatas. No es como al principio de la Volvo». Pero la clave estará en esa novena etapa que empieza el 20 de mayo. «Si la hacemos bien, podemos estar algo más tranquilos». La estrategia del 'Mapfre' no será otra que «hacer nuestra regata, sin preocuparnos del resto». La victoria en esta octava etapa ha llenado de optimismo a un barco de color rojo que cada vez tiene más cerca ser el primer equipo español que gana la vuelta al mundo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos