"Las pensiones son insostenibles; el recorte es la única alternativa"

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Santiago Niño-Becerra, durante su exposición en el Foro. / Andrés Fernández

  • El economista Santiago Niño-Becerra muestra una visión "realista" del futuro económico e industrial y critica que "nos neguemos a aceptar que las cosas cambian"

Santiago Niño-Becerra lleva años pronosticando la insostenibilidad y consecuente crisis del actual sistema de pensiones en España y avanzando que "la única" posibilidad para mantenerlo en pie es un paulatino recorte de sus prestaciones. Es una de sus clásicas ‘profecías negras’ que, por los datos actuales, se está cumpliendo incluso con anticipación, tal y como destacó este jueves a una pregunta del público asistente al Foro Económico de El Diario Montañés: "Ya dije que en 2018 no se podría pagar la extra de Navidad en España y ahora parece que la fecha se adelanta un año".

El economista Niño-Becerra (Barcelona, 1951) es consciente de que de él se espera un pronóstico de futuro no precisamente optimista (el dice que simplemente es "realista") y este jueves no defraudó a la audiencia que se dio cita en el Foro Económico de El Diario. Su dibujo del panorama económico e industrial del futuro .-"un futuro hasta 2060 por lo menos, no como el de los políticos a un año vista, que no sirve para nada"- es el de una revolución que cambiará todo lo conocido hasta ahora, "un cambio similar a los que se iniciaron a partir de 1815 con el fin del imperio napoleónico, pero sin guerras", dice.

"Es una puerta a lo desconocido, pero que se abrirá a una velocidad descomunal", asegura el catedrático de Estructura Económica de la Universidad Ramón Llul, de Barcelona que explicó a los asistentes las implicaciones económicas y sociales de la nueva industria 4.0, "en la que estamos en el inicio del principio del comienzo". Traerá un nuevo modelo productivo que "derivará en un nuevo sistema que sustituirá al capitalismo actual".

Tras una interesantísima charla en la que habló de la industria 4.90, la política, la educación, los cambios sociales y los sistemas de trabajo, Niño-Becerra habló, largo y tendido, sobre el sistema de pensiones en España, uno de los temas que surgió en el posterior debate. Intentó explicar por qué es insostenible. Niño-Becerra recuerda que el sistema que conocemos (grosso modo: las pensiones se pagan con las cotizaciones de los que trabajan) se puso en marcha en los años 50 con un mercado laboral y una estructura social muy definida: pleno empleo, salarios crecientes a medida de la inflación, esperanza de vida tras la jubilación no mayor de 10 años y lo que denominó el factor miedo del desafío soviético, o la necesidad de dar a las clases trabajadores la protección social que tenían en la URSS.

De este panorama queda lo mismo que del bloque soviético: Nada. "Hay un desempleo estructural de narices, de los salarios mejor no hablar y la esperanza de vida media tras la jubilación pueden alcanzar los 20 años o más". Y por tanto, el economista catalán avisa de que no es un asunto ideológico, sino aritmético: "La insostenibilidad del sistema es una cuestión de ingresos y gastos".

Niño Becerra censura que, ante esta realidad "que no se quiere ver desde ningún lado", se hayan planteado sucesivos parches que no abordan el problema en su conjunto. "Se ha intentado ganar tiempo con las reformas del sistema de los años 2010 y 2012 y una última silenciosa que retrasa la edad de jubilación paulatinamente". ¿Y qué se puede hacer? El ponente se muestra claro en la receta, hay que recortar las pensiones. Pero no explica cómo ponerle el cascabel al gato: "en cómo se haga, ahí no entro".

Más explícito fue sobre las implicaciones de las posibles soluciones que se barajan, especialmente la de subir impuestos o crear uno nuevo para complementar las pensiones o sacar las no contributivas del sistema de la Seguridad Social y asociarlas a los Presupuestos Generales del Estado (PGE) y que se paguen con impuestos.

Dado que la disponibilidad presupuestaria no parece crecer sino todo lo contrario, Niño-Becerra plantea las implicaciones de transferir las pensiones no contributivas a los PGE. "En algo habrá que dejar de gastar. ¿Quitamos de educación, de sanidad... o de carreteras?", se preguntó, recordando inmediatamente después que los recortes en inversiones de los últimos años han dejado un déficit que cuantificó en 6.700 millones de euros de inversiones en este sector, "con muchas carreteras hechas un asco".

Y tampoco pareció muy partidario de aumentar los impuestos o crear uno específico para financiar las pensiones. "Si es verdad –concede– que la presión fiscal en España es de las más bajas de Europa, pero el problema es que aquí los impuestos los pagan siempre los mismos. Y los pagan mal; las grandes empresas ni llegan al 20 % de tasa y el 80% de lo que se recauda sale de los bolsillos de los asalariados", argumenta.