La fábrica de Basauri se lleva la primera gran inversión de Sidenor, con 35 millones

La factoría de Reinosa está igualmente a la espera de una decisión sobre el tren de laminación.
La factoría de Reinosa está igualmente a la espera de una decisión sobre el tren de laminación. / DM
  • Aún faltan por ponerle ‘nombre y apellidos’ a otros 55 millones por los que también puja la factoría de Reinosa

Sidenor ha anunciado una inversión de 35 millones de euros en la fábrica vizcaína de Basauri que servirá para instalar la nueva máquina de colada continua, la parte más tecnológica de las instalaciones, a las que se pretende situar a la vanguardia mundial en la producción de aceros de alta calidad. La inversión cubrirá tambien la compra de un nuevo tren de laminado. El objetivo es inyectar cerca de 90 millones en dos años para hacer de la factoría la más competitiva de toda Europa. Jainaga y un grupo de directivos adquirieron Sidenor a la multinacional brasileña Gerdau en mayo por 155 millones

El veterano Grupo Sarralle de Azpeitia –referencia en el negocio del diseño y suministro de equipos siderúrgicos en todo el mundo–, se ha adelantando a gigantes internacionales para hacerse con el primer contrato millonario de la nueva Sidenor, pilotada por Jainaga.

La máquina de colada continua que suministrará Grupo Sarralle permitirá a Sidenor producir una gama nueva de aceros partiendo, además, de mayores secciones de palanquilla, que en este caso llegarán a 240 por 240 milímetros por unidad. Cada una de ellas medirá 12 metros de largo. La previsión inicial es que la instalación arranque en agosto de 2017, con la creación de 30 puestos de trabajo. Este esfuerzo inversor de Sidenor está destinado, según fuentes conocedoras del proceso, a «afianzarse en un nicho de mercado exclusivo y con predominante presencia de empresas alemanas».

Esa máquina de colada continua se encargará de recoger el metal líquido (que provendrá de la fundición de la chatarra como materia prima en el horno eléctrico) para convertirlo en sólido bajo las características mecánicas, plásticas y elásticas demandadas por el cliente. Desde ahí, esas grandes barras irán a parar al tren de laminado. La aplicación de esa Industria 4.0 a la instalación que surja de Azpeitia supone «un hito en el mundo siderúrgico», apuntan, orgullosos, desde Sarralle, que ya ha entregado máquinas similares para grupos siderúrgicos internacionales en Suecia y México.

La nueva Sidenor sólo ha explicado hasta ahora la mitad de su apuesta inversora total. Aún faltan por ponerle ‘nombre y apellidos’ a otros 55 millones por lo que también puja la factoría de Reinosa, que está igualmente a la espera de una decisión sobre el tren de laminación.