"En este país nadie es responsable de nada"

vídeo

Gardoqui, durante su conferencia en el Foro Económico de El Diario. / Javier Cotera

  • El empresario y columnista de Vocento, Ignacio Marco Gardoqui ha enumerado 'Nuestros queridos errores', los de los políticos, los empresarios, los sindicatos y los de la propia sociedad

Imaginen un cartel pegado al lado del espejo de su cuarto de baño. Con letra mayúscula y bien grande aparece escrito: 'Hay alguien esperando a hacer tu trabajo por la mitad de tu salario'. Los derechos de los trabajadores "no basta con desearlos, hay que merecerlos, y merecerlos consiste en hacer lo que hay que hacer para obtenerlos". Este podría ser el resumen de la conferencia 'Nuestros queridos errores' de Ignacio Marco Gardoqui (Bilbao, 1947), empresario y columnista de Vocento, que ha participado este martes en el Foro Económico de El Diario Montañés.

Gardoqui no ha gastado el tiempo en hablar sobre cómo estamos o cómo nos gustaría estar, sino sobre qué es lo que estamos haciendo mal para tratar de cambiar el rumbo. Errores que asumimos como "de la familia" y que nos impiden avanzar y alcanzar nuestros deseos. ¿Cómo acabar con ellos? Aplicando la lógica y realizando un "cambio de mentalidad". Así de sencillo y complejo a la vez.

El empresario vasco ha enumerado cuatro grandes responsables de esos "errores": los políticos, los sindicatos, los empresarios y la sociedad.

Los errores de los políticos

Para Gardoqui, los políticos están obsesionados en complacer al votante, pero "no se puede prometer la salvación eterna sin recordar lo que eso cuesta", ha dicho. ¿Y eso qué quiere decir? He aquí un ejemplo: "Que ningún educador puede conceder el derecho a la educación sin exigir estudiar. Ningún político puede prometer bienestar sin exigir impuestos. Ningún empresario puede ofrecer empleo estable sin esfuerzo constante".

En definitiva, no tratar a la sociedad como a un niño mimado y caprichoso porque "la resistencia a provocar nuestros disgustos les hace omniscientes". Hay un mal hábito político -otro-, según Gardoqui, que es "trasladar al futuro el coste de las soluciones del presente, emitiendo deuda". Dejar a hijos y nietos nuestros 'marrones'. "El que emite la deuda pública no es quien la va a pagar, ni el que la usa".

Y un tercer error: "Pensar que la riqueza de un país es un stock inmutable. No es así. Muta en función de lo que hagamos", ha explicado Gardoqui.

Los errores de los sindicatos

Según el conferenciante, el gran fallo de los sindicatos es aupar un lema que no funciona: "Hay alguien en algún lugar que tiene la obligación de darme un puesto de trabajo y que tengo derecho a ocupar. Estable, con buenas condiciones ambientales y bien pagado". Palabras bonitas, que suenan bien, atractivas, pero huecas. "Eso no existe", dice tajante Gardoqui. "Es un grave error" porque volviendo al comienzo de la información... "siempre hay alguien en algún lugar preparado para ocupar tu puesto". ¿Eso lo saben los sindicatos? "Sí, lo que pasa es que les da pereza convencer a los afiliados".

El segundo error de los sindicatos es creer que el salario lo paga el empresario. "El empresario lo entrega, no lo paga. Lo paga el cliente", ha apuntado.

"Otro error es no ser consciente de que el trabajo seguro es un oxímoron". Un jardín sin flores. En el mundo de la empresa "no hay nada seguro". Ni los clientes, ni los precios, ni los costes, ni los márgenes, ni las reglamentaciones... "¿Cómo va a serlo el salario?", se ha preguntado el columnista. "Es imposible. A todos los empresarios les interesa tener plantillas estables. Trabajar mejor, conocer mejor las técnicas, ser más fiel... todo el mundo desea tener trabajadores fieles y al revés. Pero eso hay que ganarlo. No hay nadie que te asegure el puesto de trabajo". Lo único seguro, ha dicho con humor Gardoqui, es la muerte y los impuestos.

Los errores de los empresarios

Bronca también para los empresarios. Un sector más "variopinto" que el mundo sindical y el de los políticos.

"Hoy en día, incluso antes de tener ventas, algunos empresarios ya piensan en encajarle la empresa a otro de un pelotazo". Error. Gardoqui es de los que confía en los negocios creados para dejar en herencia a hijos y nietos. Los de antaño. "Con esta nueva economía y las nuevas tecnologías, los empresarios piensan que el largo plazo son cinco minutos", ha puntualizado.

Segundo error empresarial: la base financiera. Cuando los cimientos del edificio son "poco sólidos" es difícil que el edificio aguante en pie muchos años. Con las empresas ocurre lo mismo. "Los Power Point funcionan bien, pero muchos de los proyectos quiebran porque el apoyo financiero es endeble", ha dicho.

Los errores de la sociedad

Llegó nuestro turno. Los errores que "cometemos todos" y que comienzan por "confundir deseos con derechos". Pero hay que distinguir bien. La pescadilla vuelve a morderse la cola. "Los derechos se pueden desear pero es imprescindible merecerlos. Mientras queramos el derecho tenemos que ganarlo". Y punto. Tan sencillo como que el derecho se merece. No viene junto con la cartilla de nacimiento. "Queremos sanidad gratuita y de calidad, una vivienda digna, a educación, a maternidad conciliable... ¿Algo que objetar? No. Yo también lo quiero. Pero es imprescindible merecerlo".

Como humanos que somos cometemos errores. Muchos. Así que ahí va el segundo. O tercero. Ya perdimos la cuenta. "En este país nadie es responsable de nada. Se estropea algo y miramos al Ayuntamiento o al Gobierno cuando lo primero que tenemos que hacer es ver qué podemos hacer, qué responsabilidad tenemos y cómo podemos solucionarlo". Ejemplo: "Nadie que se ha comprado un piso sin tener dinero se ha equivocado al comprar la vivienda. ¡Le han engañado!".

Y el segundo ejemplo -"un caso de urgencia social prioritario"- es el de "la señora de Reus" que falleció por no poder pagar la factura de gas. ¿Por qué un escrache a Gas Natural? ¿O al Ayuntamiento? ¿Por qué no a los vecinos de su mismo edificio? ¡Nadie les ha afeado la conducta! Sabían que había una señora que lo estaba pasando mal. ¿No le pudieron dejar una estufa o pagar su factura? Siempre rebotamos la culpa a los de fuera".

Con nombre y apellido

Gardoqui ha pronunciado una serie de nombres, y sus correspondientes apellidos, para sacar a la luz a los "flautistas de Hamelín", también conocidos como aquellos que "arrastran a una población permanentemente insatisfecha".

Cristiano Ronaldo. "¿Por qué a la gente le parece normal que Ronaldo gane 100 veces más que el delantero centro del Racing cuando se esfuerzan lo mismo, entrenan lo mismo y corren lo mismo?

Amancio Ortega. ¿Por qué eso nos parece normal y nos parece un escándalo que Amancio Ortega sea tan rico? ¿Alguien ha hecho algo parecido, ha creado decenas de miles de empleos en todo el mundo, ha revolucionado las redes de distribución del sector textil, ha conseguido una marca mundial? En Estados Unidos, Amancio Ortega tendría una calle. Aquí no. Ese es un tema de reconocimiento social que me parece muy importante".

Donald Trump. "No soy negativo con Donald Trump. No va a hacer ni la mitad de lo que ha dicho que va a hacer porque no le van a dejar.

"Trump nunca pensó que iba a ganar. Por eso dijo tantas barbaridades, no sabía que las tenía que cumplir"