Necesitamos más niños

España, por su baja natalidad y presentar la mayor esperanza de vida de Europa, tiende a ser un país con pocos jóvenes y muchos ancianos. Los políticos no parecen preocupados, quizá porque los jubilados son un granero mayor de votos que el de los veinteañeros, más abstencionistas. Sin embargo, cuestiones tan esenciales para el bienestar a largo plazo como las pensiones, la sanidad, las infraestructuras o la educación dependen de que las nuevas generaciones sean numerosas, jóvenes y mejor preparadas.

Desgraciadamente, la realidad en España dista mucho de este idílico escenario. Los datos que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE) son escalofriantes. España tiene la menor tasa de fecundidad media del mundo en los últimos 25 años. Por primera vez en la historia, excluyendo períodos de guerras y posguerras, en nuestro país, desde 2015, fallece más gente de la que nace (inmigrantes incluidos).

en cifras

  • Cantabria, cuarta región en desigualdadNacimientos y defunciones

De acuerdo con las estimaciones de la Fundación para el Renacimiento Demográfico, la edad media se incrementa cada año en 3 meses, y se estabilizará en 50 años. Caminamos aceleradamente a convertimos en un país de viejos.

Esta situación, que podemos calificar de “muerte demográfica”, es aún más grave en una buena parte de las regiones españolas. Tomando datos del INE correspondientes a 2015, Asturias es la comunidad más envejecida, seguida de Castilla y León y Galicia.

En estas CC.AA. la renovación generacional en las familias y el normal funcionamiento de la sociedad están en serio peligro. Por cada hijo que nace en Asturias, mueren 2,09 personas cada año, mientras que, en Castilla y León o Galicia, un nacimiento corresponde a más de 1,5 defunciones.

Por si fuera poco, la falta de cohortes de población más jóvenes no se suple con más inmigración. En términos netos, Asturias destruyó un 8,8 por mil (‰) de su población sólo en 2015, mientras que Castilla y León perdió más personas incluso, con un descenso del 9,41‰. Galicia también redujo sus habitantes, pero en menor medida, cayendo un 5,13‰ anual. De sostenerse estos ritmos a medio plazo, la población de estas CC.AA. quedaría reducida a la mitad en poco más de medio siglo.

En el otro extremo se sitúan aquellas CC.AA. en las que sí está habiendo relevo generacional. Ahí se encuentran la Región de Murcia, Madrid y Baleares. En este sentido, Murcia lidera el rejuvenecimiento de la población española, con 1,43 nacimientos por cada defunción y un crecimiento vegetativo del 3,29‰.

Con independencia de los movimientos migratorios, tanto esta región como la Comunidad de Madrid y Baleares constituyen todo un ejemplo de regeneración de su población, y de forma natural, a ritmos similares a la media de la Unión Europea.

A diferencia de lo que ocurría en los años 2000, ya no es suficiente el movimiento migratorio para compensar la caída demográfica. Por muchos adelantos médicos y tecnológicos que permitan prolongar la calidad de vida, las prestaciones sociales resultan insostenibles con una población envejecida.

Además, el panorama resulta más sombrío cuando el nivel de ahorro agregado no llega al 20% del PIB y la deuda pública supera el 100%. La clave más inteligente para favorecer la natalidad es reducir el IRPF de las familias que muestran la generosidad de tener niños. ¡A ver si se enteran los políticos!

*Julio Pomés es presidente del 'think tank' Civismo