Cantabria, la segunda comunidad española donde menos crece la economía

Ni siquiera el turismo ha logrado revivir la economía de la región. /Javier Cotera
Ni siquiera el turismo ha logrado revivir la economía de la región. / Javier Cotera

El análisis del Centro de Predicción Económica estima un crecimiento del PIB regional del 1,9%

José Carlos Rojo
JOSÉ CARLOS ROJOSantander

Cantabria va en el furgón de cola del crecimiento económico nacional, según el Centro de Predicción Económica (Ceprede), que estima que La Rioja (+1,8%) y Cantabria (+1,9%) serán las regiones que menos crecerán este año. La Comunidad de Madrid (+2,9%), Cataluña (+2,9%), Comunidad Valenciana (2,8%), Navarra (2,8%) y Baleares (+2,7%), serán las que más mejorarán su economía.

Así se desprende de su última previsión del avance regional del Producto Interior Bruto en 2018. Un análisis que deja a la región en los últimos puestos nacionales, aunque es algo que se veía venir si se atiende a las últimas cifras del paro, que posicionaron ya el pasado 2 de marzo a la comunidad a la cabeza en incremento del número de personas apuntadas a las oficinas de empleo. Tras la última incorporación de los datos mensuales, Ceprede señala que Cataluña y Madrid serían en 2018 las comunidades más dinámicas, con un avance del 2,9%, seguidas de Comunidad Valenciana y Navarra (+2,8%) y Baleares (+2,7%). Esas cinco comunidades crecerían por encima de la media nacional (+2,6%).

El panorama nacional

Para Aragón y Canarias se estima un avance del 2,6%, igual a la media nacional, mientras que por debajo de esa cifra se sitúa el resto de comunidades: Galicia (+2,5%), Castilla-La Mancha (+2,5%), País Vasco (+2,4%), Andalucía (+2,4%), Extremadura (+2,2%), Murcia (+2,2%), Asturias (+2,1%), Castilla y León (+2,1%), Cantabria (+1,9%) y La Rioja (+1,8%). Para Ceuta y Melilla pronostica un alza del 2,3%.

Para obtener sus predicciones, Ceprede ha tenido en cuenta quince indicadores de la actividad económica, como los afiliados a la Seguridad Social, el IPI, el consumo de combustibles, las matriculaciones, el comercio exterior o las pernoctaciones. Ni siquiera el empuje del turismo consigue, por tanto, tirar hacia arriba la economía cántabra.

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