TTI compra la empresa gala Callisto y lidera el mercado mundial de receptores astronómicos

Juan Becerro y Miguel Peña, en el interior de la cámara anecoica que TTI tiene en su sede del Parque Científico y Tecnológico. /Alberto Aja
Juan Becerro y Miguel Peña, en el interior de la cámara anecoica que TTI tiene en su sede del Parque Científico y Tecnológico. / Alberto Aja

La compañía cántabra de ingeniería completa una «adquisición estratégica» y copa un negocio en el que tiene como cliente principal a la Agencia Espacial Europea

JESÚS LASTRA

La empresa TTI está acostumbrada a participar en proyectos de la máxima relevancia internacional. Productos de I+D+i avanzado con sello cántabro que forman parte de iniciativas de la Agencia Espacial Europea (ESA) para explorar el sistema solar o de la Organización Europea para la Investigación Nuclear –popularmente conocida como CERN por las siglas francesas de su antigua denominación– con los que se pretende descubrir la materia oscura. En ese ámbito de actividad, en el de llevar al siguiente nivel al conocimiento humano, la compañía con sede en el Parque Científico y Tecnológico de Cantabria (Pctcan) acabar de dar un salto de gigante para apuntalar su plan de negocio después de hacerse con la mayoría del capital social de la firma francesa Callisto, una integración que la sitúa a la cabeza en el mercado mundial de receptores astronómicos criogénicos, con la ESA y sus radiotelescopios como uno de los principales clientes en busca de cualquier señal que pueda proceder del espacio profundo.

La operación, concretada hace un mes y que se ha articulado a través de Celestia, grupo inversor de TTI, supone una «adquisición estratégica» que más que sumar multiplica los efectos para ambas sociedades. La firma regional tiene una posición de privilegio en el desarrollo de amplificadores de bajo ruido, mientras que Callisto es líder en el desarrollo de receptores y sistemas criogénicos, con lo que la integración hace que el Grupo Celestia consiga «una posición de liderazgo en la provisión de componentes y sistemas criogénicos y de radiofrecuencia para radiotelescopios astronómicos y de seguimiento de satélites y de sondas interplanetarias», manifiesta la corporación, fundada por José Alonso en 1996.

«TTI y Callisto son complementarias. Por ello, esta adquisición va a permitir que ambas opten a contratos a los que no podían acceder por separado, en un momento de gran demanda para estos sistemas impulsada por las grandes infraestructuras de radiotelescopios y de estaciones de espacio profundo de la ESA que se construirán en los próximos años», explica Juan Becerro, físico electrónico y director general de TTI. La organización gala dispone de 22 empleados, 15 de ellos en Toulouse (Francia) y siete en Darmstadt (Alemania), y aportará a Celestia una facturación anual de tres millones anuales. Desde el Pctcan, solo en este área de actividad, se obtiene una cifra de negocio por ejercicio próxima a los dos millones. En total, la empresa santanderina emplea a 100 personas en sus centros de Santander, Madrid y Sevilla e ingresa cerca de diez millones, una cifra que se prevé evolucione al alza a tenor de los nuevos encargos que se tienen en cartera.

Sky Italia transmite su oferta televisiva a cinco millones de suscriptores con soluciones cántabras Casos de éxito

Más allá de la compra, TTI continúa apostando por soluciones que supongan un «cambio de paradigma tecnológico», como apunta su director de Marketing, Miguel Peña. Una pretensión que con sus más de dos décadas de experiencia trata de aplicar hoy en día en el campo de las tecnologías de radiofrecuencia y antenas, en concreto en las comunicaciones por satélite, la radioastronomía y las aplicaciones científicas.

«Tocamos muchas áreas. Adicionalmente a esta tecnología de los receptores criogénicos tenemos el área de las antenas, tanto planas para satélites autónomos como en vehículos en movimiento. En este último caso tenemos proyectos muy interesantes con una demanda muy importante y anticipamos la fabricación de muchos dispositivos en un futuro próximo», anota Becerro.

La construcción de un centro productivo, próximo objetivo

La creciente demanda que espera TTI llevará implícito un mayor peso de la producción, esto es, que la empresa fabricará sus ideas, algo que actualmente tiene que subcontratar a pesar de que sus productos ostentan un alto nivel de especialización.

El proyecto para la creación de un centro de producción en Cantabria se puso sobre la mesa el año pasado, aunque la operación con Callisto obligó a dejarlo en un segundo plano. Se prevé que el plan vea la luz este año, pero ya no se quieren dar plazos.

«Vamos a requerir de esta inversión, ya que tiene sentido que produzcamos aquí. Aún tenemos que concretar el momento. Es algo que tenemos pendiente, unas instalaciones diferenciadas», expresa Juan Becerro.

Otro nicho de negocio es el de amplificadores de radiofrecuencia para distintas aplicaciones. Una de las apuestas fuertes gira en torno a la emisión de señal de televisión, «donde tenemos una tecnología que reemplaza a la actual de tubos y posee muchas ventajas a nivel de ahorro energético, mayor durabilidad y menor mantenimiento. Ahora mismo somos los únicos capaces de proveer soluciones para instalaciones grandes», completa el director general.

Estas bondades ya se están dejando sentir en cuanto a cuota de mercado se refiere. «Nuestro caso de éxito más relevante es el que hemos desplegado para Sky Italia, que tiene más de cinco millones de suscriptores. Toda la plataforma de televisión se está transmitiendo, tanto en la sede principal como en la del operador que hace la transmisión, gracias a los equipos de TTI, con tecnología que se hace en Cantabria. Es un mercado emergente donde esperamos seguir creciendo próximamente», remacha Peña.

Del espacio al CERN

Hay mucho más. La misma explicación vale para otras frecuencias y aplicaciones. Por ejemplo, en el ámbito espacial, donde en colaboración con la ESA se está llevando a cabo un prototipo que vuelve a entroncar con ese paradigma de salto tecnológico. Un nuevo modelo de amplificador en estado sólido para que esté dentro del satélite, reemplazando un tubo con peores características por «esta prometedora solución», afirma Becerro.

Partiendo de una trayectoria tradicional en equipos de tierra, la empresa viró hacia el campo aeronáutico y, ahora, al negocio del espacio. «Nuestro proyecto estrella es el que tenemos para la Agencia Espacial Europea y que consiste en el desarrollo del amplificador de la segunda generación de satélites Galileo», la versión de GPS europea que se prevé lanzar en el entorno de 2022 o 2023. Innovación diseñada y, se prevé, producida por TTI.

Celestia reinvirtió los beneficios de TTI en más empresas y en 2020 prevé facturar 50 millones Grupo tecnológico

En ese afán por expandir los límites del avance y conocimiento humano, la empresa cántabra está inmersa en otros planes. A saber, el de instalaciones científicas como el CERN y su acelerador de partículas enclavado en Ginebra (Suiza). El colisionador de hadrones, «un círculo de 30 kilómetros», usaba tradicionalmente una tecnología de tubos para inyectar energía a las partículas y hacerlas chocar con objeto de discernir el origen de la materia. Hasta ahora. «Estamos tratando de meter los amplificadores en estado sólido para actualizar su instalación en el colisionador con varios cientos de modelos», relatan.

En paralelo, en colaboración con las universidades de Cartagena y Valencia, y también para el CERN, se ha fabricado un detector de axiones, cuya finalidad es tratar de localizar esta partícula hipotética candidata a componer la materia oscura.

La sede de Santander, al detalle. / Alberto Aja

Con estos mimbres, Becerro no esconde que «estamos en la mejor posición en el mejor momento posible», más si cabe teniendo en cuenta que se están ‘cocinando’ nuevos proyectos en el negocio de los radiotelescopios. Actualmente, su mercado principal es el europeo, pero también se hace negocio en Norteamérica o en el continente asiático. Como referencia, al año se invierten dos millones en I+D+i.

Una empresa de éxito que se engloba dentro de un «grupo tecnológico europeo» impulsado por José Alonso. Celestia inicio en 2013 un intenso proceso inversor en el sector del I+D a través de la reinversión de todos los beneficios generados en TTI, comprando diversas empresas en España y Europa para ampliar productos.

El Grupo espera alcanzar en 2018 una facturación de 25 millones y un equipo humano de 240 ingenieros, en su mayor parte de telecomunicaciones. Esto representa la mitad del camino en su objetivo estratégico de llegar a los 50 millones de euros y 500 ingenieros en 2020.

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