Sidenor pierde 13 millones hasta agosto pero espera mejorar su balance antes de 2017

Cigüeñales fabricados por Sidenor en Reinosa.
Cigüeñales fabricados por Sidenor en Reinosa. / Celedonio Martínez
  • Las principales lineas de fabricación de Reinosa no tienen buenas perspectivas para este año y el próximo

La primera reunión formal entre la nueva dirección de Sidenor y las Federaciones de Industria de los sindicatos representados en el grupo sirvió para evidenciar la delicada situación de la empresa que hasta el pasado mes de agosto había perdido 13 millones de euros, y para augurar una mejoría de balance en la segunda mitad de año, sin llegar a acabar con los números rojos.

La cifra de 2016, con ser mala, presenta una situación mejor que el año pasado, cuando las pérdidas de la empresa que dirige José Antonio Jainaga se elevaron a 33 millones de euros. «El mensaje que se quiso transmitir es el de una situación mejor que en 2015 pero aún complicada», indicaron fuentes sindicales.

Sidenor tiene una situación financiera más estable. Según aseguró a los sindicatos, la deuda que mantienen con los bancos arrastrada de cuando era Gerdau está «dentro de los límites razonables» y que su objetivo será buscar nuevos recursos económicos para acometer las inversiones.

Según asistentes a la reunión, que fue desvelada por la Federación de Industria de USO y sobre la que Sidenor no ha proporcionado información oficial, la nueva dirección del grupo presentó un panorama desigual sobre la situación de las principales áreas de negocio del grupo. La que mejor está y con buenas perspectivas de futuro es la división de aceros para la automoción, pese a la dura competencia que obliga a bajar precios.

En la demanda relacionada con la energía, petróleo y la construcción mecánica ligada a los trenes de laminación de barras gruesas la caída se sitúa en un 50% de su capacidad. En concreto, las fabricaciones para el subsector petrolífero están virtualmente desaparecidas ante la restricción de las inversiones tras la caída en el precio del crudo.

Sombras sobre Reinosa

Aun cuando no se dieron explicaciones por fábricas del grupo, lo cierto es que la situación de la factoría de Reinosa (que emplea a 760 de los 2.250 empleados de Sidenor) acumula notables sombras. De momento, no hay carga de trabajo en el área de fundición para el próximo año 2017 y en el sector de grandes piezas, bien forjadas o fundidas, la situación tampoco es buena. «La parte de fundición está fallando, pero es una cuestión coyuntural que puede revertir en los próximos meses», aseguró una fuente sindical de Reinosa.

Tampoco hubo precisiones sobre el futuro inmediato de los trenes de laminación de barras gruesas de Azcoitia y de Reinosa, que pugnan por el mismo mercado y están al 50% de capacidad. Sidenor estudia cerrar uno de ellos temporalmente y trasladar al otro la producción, pero no ha tomado aún la decisión y se espera que lo haga en las próximas semanas. La plantilla afectada por el cierre será reubicada o quedará incursa en un ERE; pero en ningún caso se la aplicarán medidas traumáticas, según ha asegurado la compañía.

La dirección del grupo está en contacto con los gobiernos del País Vasco y Cantabria desde hace semanas para abordar la situación y mejorar la colaboración entre la empresa y ambas comunidades.

Fuentes sindicales de Reinosa destacaron que si bien la reunión ha sido una primera toma de contacto, «no se ha despejado la incertidumbre sobre el futuro de la planta de Reinosa. Seguiremos insistiendo en la petición de explicaciones más técnicas y en la petición de un plan industrial con cargas de trabajo y mantenimiento del empleo. Hay mucha incertidumbre y preocupación en la comarca», admitieron.

Lo que si mantiene inalterado Sidenor hasta este momento es el compromiso de que cualquier ajuste de personal que se aborde se hará «sin medidas traumáticas». En este sentido se destacó durante la reunión que «el consejero delegado de Sidenor, José Antonio Jainaga, y su equipo directivo, asumieron el reto de constituir este grupo de aceros especiales porque la mayoría de las ofertas de compra que tenía Gerdau sobre la mesa suponían un gran impacto en el futuro de cómo se había conocido la empresa hasta ese momento, con afectación importante en el empleo».