«Hay que acabar con el tsunami burocrático de las pymes»

Daniel Lacalle, durante el acto. / Foto: Javier Cotera / Vídeo: Pablo Bermúdez
Foro Económico El Diario Montañés

El economista Daniel Lacalle defiende en el Foro Económico de El Diario Montañés un cambio en el «patrón de crecimiento» basado en una fiscalidad que atraiga capital exterior, y menos trabas «para facilitar la creación de empresas»

Marta San Miguel
MARTA SAN MIGUELSantander

En los años 70, el grupo británico The Rolling Stone grababa su discos en París. No eran los únicos. The Who lo hacía en las Bahamas. Ambas eran bandas británicas, y mientras Reino Unido ponía en entredicho el patriotismo de Rod Stewart, su música salía adelante desde lugares donde la fiscalidad era más atractiva. ¿Qué hizo entonces Inglaterra? “Sólo hay que ver dónde vive hoy Mick Jagger; en Richmond, Londres”. La anécdota le ha servido al economista y escritor Daniel Lacalle para ejemplificar el "cambio de mentalidad" que ha defendido esta mañana en el Foro Económico de El Diario Montañés, y que apuesta por una "fiscalidad atractiva, no que sea un chollo, orientada al crecimiento".

Sobre esa base ha sostenido su idea de progreso económico en un contexto, el de España, marcado por un déficit que suena a látigo de siete puntas, con la actualidad apuntando a los papeles de Panamá, un desempleo por encima del 20%, y sobre todo un sistema tributario y una burocracia que frenan la llegada del capital exterior: "La tarjeta de presentación de un país es ocupar los diez primeros puestos de la lista del Banco Mundial de países que más facilita la creación de empresas", ha dicho: "No existe una sola comunidad autonóma o ayuntamiento que no tenga realmente interés en que entre más capital o inversión en su región".

Para ello, en ese sudoku existe un movimiento esencial: "Tenemos que invertir mucho más en nuestra capacidad de crecer como país y atraer más capital, porque España no es un país que puede tirar del endeudamiento". En ese sentido ha subrayado que la clave es "el cambio de modelo productivo", qué él prefiere denominar “cambiar el patrón de crecimiento”, y que supone aumentar las exportaciones, apostar por la tecnología y sobre todo por la formación.

"Para reducir nuestro endeudamiento exterior, el alto desempleo y la bajísima transición que existe de pyme a gran empresa hay que hacer una revolución interna, que es abrir ventanas y puertas y mirar lo que están haciendo los líderes del mundo", ha dicho, con el fin de poner en marcha medidas concretas que eviten "el tsunami administrativo y burocrático" al que se enfrentan las pymes cuando llegan a un nivel de facturación.

"Hay que hacer mucho más por la formación en emprendimiento. De los 4,5 millones de parados, la mitad no tiene preparación suficiente". ¿Y qué hay que hacer? Lacalle propone "cambiar la mentalidad como hizo Reino Unido, Irlanda o Holanda para orientar la formación hacia el trabajo, para que los empresarios puedan reciclar a esas personas que han salido de sectores obsoletos en sectores de alta productividad, y para eso necesitamos darnos cuenta de dónde se está moviendo el mundo".

¿Y Cantabria?

Cantabria, para Lacalle, es un filón, como podría serlo España. Sin embargo, la realidad vuelve a toparse con las mismas rémoras. “Geográfica y logísticamente, y desde un punto de vista financiero y de comercio internacional, Cantabria tiene unas oportunidades enormes, pero la región no puede plantearse que se vayan a cumplir dichas oportunidades cuando tiene literalmente a dos horas en avión, en tres de los cuatro puntos cardinales, lugares en los que la fiscalidad para el crecimiento y la atracción de capital es más atractiva".

"Es un problema y podemos quejarnos de que existen esos puntos, pero quejarse no cambiará nada", ha dicho para proponer, acto seguido, que Cantabria tiene "una carta de presentación en la que puede ser líder en crecimiento y creación de empleo porque cuenta con todos los ingredientes a niveles antes citados: geografía, logística o comercio. Y ha insistido en que "no nos debemos conformar con ese crecimiento de 3 o 4 puntos: esto tenía que ser una región de crecimiento del 7, a la irlandesa".

La clave está "en la ecuación"

"Nuestra oportunidad en este entorno complejo de mejorar su posición en el exterior entra en aumentar las exportaciones al extranjero”, ha dicho. Europa supone el 5% de la población del mundo y aporta menos 20 del PIB y un 50% del gasto social. Hay un problema en la ecuación: si queremos mantener la tercera cifra hay que aumentar la segunda: Europa no se puede conformar con ser un centro de crecimiento pedestre y endeudado, no puede ser un éxito que crezca a un 1,5 %. No lo vamos a conseguir pensando hacia dentro, cuando tenemos un 25% de sobrecapacidad industrial”, ha dicho: "Si llevamos a cabo política de la avestruz y de intervencionlismo tenemos un enorme problema".

De actualidad también ha hablado este economista, especializado en gestión de fondos de inversión. Sobre todo de la que dibuja la corrupción y la incidencia que puede tener en la visión que esto genera en el exterior: esa "imagen" de corrupción en España la tenemos "nosotros mismos" pero no en el exterior. En "todo el mundo" se habla de los casos de corrupción de España pero no se ven como un "arma arrojadiza" entre los partidos políticos sino como un "éxito del sistema".

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