«Después de lo ocurrido con el decreto de los estibadores, esto huele a nuevas elecciones»

Manuel Pimentel, en el centro, charla con el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla y el presidente de Editorial Cantabria, Luis Revenga (izquierda). / Foto: Javier Cotera / Vídeo: Pablo Bermúdez
Foro Económico El Diario Montañés

El exministro Manuel Pimentel ha participado este viernes en el Foro Económico de El Diario, donde ha asegurado que «de aquí a mayo habrá un ultimátum»

Álvaro Machín
ÁLVARO MACHÍNSantander

Para Manuel Pimentel (Sevilla, 1961), "teníamos tantas ganas de tranquilidad y armonía para crecer" tras las turbulencias económicas y sociales que, entre todos, se firmó una ‘Pax romana’. Un "espejismo", en realidad, tal y como puso de manifiesto en el Congreso que la oposición tumbara el decreto del Gobierno en torno a los estibadores. El exministro lo definió como un "aldabonazo" y aseguró que "esto huele a nuevas elecciones". "Se ha echado para atrás por castigar al Ejecutivo y es el principio del fin de la nueva legislatura. De aquí a mayo habrá un ultimátum. El Gobierno presentará un paquete con los presupuestos y con esto y dirá ‘o me lo aprobáis o vamos a unas nuevas elecciones’, que serían en el otoño, el invierno o a principios del año que viene".

Pimentel habló muy claro en el Foro Económico de El Diario Montañés. Tiró del ‘España va bien’ con todos los matices que se pueden incluir tras una crisis "secular" para hablar de perspectivas. Pero advirtió de los riesgos al dibujar el panorama. Los "demonios familiares en la política interna" que pueden romper la estabilidad (el trasfondo parlamentario del asunto de los estibadores y de otras propuestas que implican ampliar el gasto o lo que ocurre con Cataluña) y los cambios en el contexto en cuanto a la globalización, la revolución tecnológica y la incertidumbre empresarial tras una "sobredosis de estímulo".

Pimentel es un buen orador. Tiene desparpajo y sabe bajar a la tierra los debates. Le da tanta importancia al discurso que le recordó a las empresas que deben tener uno, "enlazado". Y fue enlazando la situación española y los procesos que le han dado forma con "las corrientes de fondo". En eso centró su intervención, titulada ‘Economía, emplo y política en españa’. "Aunque notamos los estragos de la crisis en las costillas, probablemente este año la onda de percepción de que la crisis ha pasado va a llegar". De hecho, cree que "ya ha cambiado la onda mental". Del "modo plañidera" al "modo proyecto". "Por lo pronto, bien. Pero este análisis se queda corto". Ahí empezó a desgranar un panorama en el que le dio más peso al factor decidir que al hacer. "Lo de ser muy trabajador que nos inculcaron siempre es condición necesaria, pero no suficiente".

"Lo de ser muy trabajador que nos inculcaron siempre es condición necesaria, pero no suficiente"

Por eso, en el foro –una iniciativa patrocinada por el Gobierno de Cantabria, Sodercán y Liberbank, que se celebra en el Hotel Bahía con la colaboración de Viesgo y Gullón– planteó que el concepto de globalización vigente en los últimos veinte años "va a sufrir cambios" y que la revolución tecnológica, que ha ido más allá de lo esperado, va a plantear retos que no se podrán responder "con pedir más regulación y más control". Primeros toques de atención, pero no los únicos. La idea de salir de la crisis cambia el escenario. "Ahora hay que ver cómo salimos de la sobredosis de estímulos de estos años y cómo gestionamos el déficit público y la deuda". Lo que deja la crisis es mucho, como ocurrió con la del siglo pasado. Habló del 29, de falta de alimento y de certezas. Y de respuesta en forma de totalitarismos. La reacción actual del mundo a la crisis más cercana tiene forma, a su juicio, de "fuerzas populistas". Con un carácter xenófobo en Centroeuropa y de izquierdas en los países del Sur. "Son consecuencia del miedo, no somos originales respecto a la historia".

Brexit

Así, encontró respuesta al hecho de que "todo se ha votado a la contra" en los últimos grandes procesos electorales. Se detuvo en el Brexit, en que "quitarnos ese punto liberal que le atribuíamos a los británicos hará que tengamos una Europa con menos ‘fragancia’". Y luego entró de lleno en los conflictos de ‘andar por casa’. "Un país donde no nos ponemos de acuerdo fácilmente, pero en el que la relación sindicatos-empresarios ha alcanzado grandes acuerdos". Y pintó el lienzo. Bajadas salariales a los funcionarios, recortes, pérdida de poder adquisitivo, cierre de empresas, carga fiscal... "Ha pasado todo eso y ha sido el momento con menos conflictividad social de toda la democracia. El diálogo social ha sido responsable". Pero ahora toca otra cosa. "Hay un cambio y la demanda de subida salarial ya está sobre la mesa. España tiene unos salarios inferiores a la media europea, pero más rigidez y menos productividad". Las cartas sobre la mesa.

Su discurso enlazado le llevó en este punto a esa ‘Pax romana’. A la estabilidad para que el crecimiento previsto sea el máximo. "Si no le aprueban los presupuestos, Rajoy debe convocar elecciones". Lo dijo al hilo del conflicto con los estibadores. "Esto no es una negociación laboral, es política. Los sindicatos y las empresas, con nuestras cosas, nos entendemos. Pero si los estibadores ven que van a echar el decreto abajo en las Cortes, ¿qué van a negociar?". En este sentido, dijo de Podemos que "ni está ni se le espera", de Ciudadanos que no comprendía su actitud y del PSOE, que estaba "motivado por sus circunstancias". "No lo hace porque esté de acuerdo con los estibadores. Es un mensaje en clave interna para que no parezca que apoyan al Gobierno".

«Solo actúan cuando se lo pide Europa»

Metió en el saco de los "complejos" el no tomar decisiones "con una fragancia más liberal" ("en el PP abunda más lo conservador que lo liberal", dijo) y el de la postura de gobiernos que "sólo actúan cuando se lo pide Europa". "Carecemos del vigor para hacer las cosas más sensatas. Necesitamos que Europa nos obligue y ni siquiera eso. Nos tiene que sancionar". Y en esa falta de vigor (y de "complejo ideológico") incluyó también que haya "ido tolerando" que una fracción "lleve cebando el odio a todo lo que significa España en cataluña". "Hay que vencer el miedo a tomar medidas porque no se puede mirar para otro lado".

Tocó resumir en el último momento. Estar atentos a los cambios en un panorama con buenas perspectivas a corto plazo. "Si dominamos nuestros demonios familiares en lo político nos va a ir bien. Que solucionen esos temas conflictivos. De la economía ya nos encargamos los empresarios. Y va muy bien".

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