El 34,5% de los hogares cántabros no pueden afrontar gastos imprevistos

El 34,5% de los hogares cántabros no pueden afrontar gastos imprevistos

La tímida mejora de la economía dispara el consumo e incrementa la deuda de las familias de la región, algo que no ocurría desde que estalló la crisis

José Carlos Rojo
JOSÉ CARLOS ROJOSantander

Tras casi una década de cinturón apretado, la mejora de la perspectiva económica parecía augurar un respiro a las familias cántabras; pero en la práctica hay cosas que no han cambiado tanto respecto a los tiempos de crisis. Muchos hogares cántabros aún tienen problemas para llegar a fin de mes. Alrededor del 34,5% de las economías domésticas de la región no tuvieron capacidad para afrontar gastos mensuales imprevistos en el pasado año, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Y es que pese a que la economía mejora, el consumo crece en mayor proporción, incluso pese a que no se sustenta en un incremento real de las rentas, sino más bien en un endeudamiento cada vez más grande. El pasado año fueron más cántabros los que pidieron un préstamo para hacer frente a las compras, la hipoteca o la letra del coche.

Es una tendencia que trasciende a Cantabria. Tras casi ocho años de ahorro, las familias españolas han vuelto a necesitar el pasado año financiación para afrontar sus consumos. No ocurría esto desde que comenzó la crisis. «Existe una creencia de mejora de las expectativas económicas. Sobre todo propiciada por un pensamiento de mejora de la economía. Esto hace que se prevean mayores ingresos futuros y que el ahorro haya caído durante 2017 a mínimos históricos, a un 5,7% de renta disponible», cuenta Fernando García, presidente del Colegio de Economistas de Cantabria.

Según un estudio de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), un 28% de los españoles espera una mejora de su situación económica. Pero ese espíritu de euforia puede tener trampa: «Según el Banco de España, en 2017 las familias españolas solo redujeron su deuda 810 millones, muy lejos del ajuste que realizaron en 2013, de hasta 46.000 millones», agrega el experto. Se ha terminado la contención y cada vez más se acude al crédito y a los activos ahorrados.

Préstamos 'fáciles'

«El consumidor también se ha animado a pedir préstamos con tipos de interés muy bajos. Lo que ocurre es que en Cantabria siempre vamos un poco por detrás de la media nacional en el sentido de que aquí siempre llega todo un poco más tarde», explica Ana Carrera, profesora del Departamento de Economía de la Universidad de Cantabria (UC). «La crisis tardó en llegar y es ahora la recuperación la que también se retrasa. Eso produce un efecto: que la mentalidad está cambiando respecto al consumo pero la recuperación no ha llegado del todo a los salarios y entonces el poder adquisitivo no es tan alto y todo nos conduce al endeudamiento y a la ausencia de ahorro», concreta la experta de la UC.

«La mentalidad del consumo ha cambiado pero la recuperación no ha llegado del todo» Ana Carrera Profesora de Economía de la UC

«Existe una creencia de mejora de la economía que hace que se prevean mayores ingresos» Fernando García Pte. del Colegio de Economistas

Los salarios solo repuntaron un 0,2% el pasado año, aumentando hasta diez veces menos que el Índice de Precios al Consumo (IPC). «Y si a todo le sumas que la tasa de paro sigue siendo alta, igual que la temporalidad de los contratos, de un 27,4%, la situación se vuelve compleja», remarca el profesor de Economía Aplicada de la UC, David Cantarero.

El cántabro parece querer subir al tren de la recuperación. Los dos indicadores de estabilidad económica, la venta de coches y la firma de hipotecas, arrojaron cifras positivas en 2017 en la región. Se vendieron el pasado año 11.574 turismos, un 4,5% más que en 2016 y hasta un 56% más que en 2012. La mayor parte de ellos se financian, hasta un 80%, según fuentes de varios concesionarios. Con las hipotecas las cifras también son optimistas en la región. Subió la firma de estos créditos un 10,7% en 2017 respecto al ejercicio anterior -se firmaron en total 3.498 contratos-.

«Durante la crisis se pospusieron las compras de bienes de consumo duradero como automóviles o electrodomésticos y ahora vuelven a producirse. Según el INE y el Banco de España, las familias cántabras vuelven a tener dificultades para cubrir con sus rentas lo que consumen e invierten y han de recurrir a préstamos que hacen que el ahorro sea algo anecdótico de cada mes. Solo 6 euros por cada 100 de renta disponible», apunta Cantarero.

Del ladrillo a las compras

El estallido de la burbuja inmobiliaria sorprendió a los españoles con un excesivo endeudamiento financiado a través del crédito hipotecario para comprar vivienda. En 2007 las familias españolas llegaron a precisar en torno a 57.000 millones de euros prestados. El susto tras la debacle de 2009 frenó la financiación exterior y a escala interna se produjo un duro ajuste de los salarios. Las familias empezaron a amortizar sus hipotecas a marchas forzadas y la concesión de crédito se paró en seco. El ahorro durante esos años llegó a unos 220.000 millones para reducir esa deuda. Un proceso que está empezando a perder fuelle.

No es que vuelvan a cometerse los mismos errores con los créditos inmobiliarios; más bien se cometen otros nuevos. El aumento de la deuda de las familias continúa ahora con los préstamos destinados al consumo -con intereses de hasta un 7%- frente a ese descenso de los destinados a la compra de vivienda. La conclusión es que la crisis cambió algunas costumbres, pero en el fondo todos los caminos parecen llevar a Roma, o sea, al endeudamiento. «La economía viene marcada por el comportamiento de los individuos. Y los contextos sociales los marcan. Hemos pasado de un tiempo en que predominaba el ahorro a otro en el que comienza a dominar el consumo. Veremos a donde nos lleva, pero todo parece apuntar a que viviremos nuevas burbujas, y algunas están, creo, apunto de explotar», advierte Ana Carrera.

La deuda de las administraciones públicas supone el 36% del PIB de las familias cántabras

Para evaluar lo que supone la deuda para las economías familiares no basta con mirar de puertas adentro, sino que conviene hacer cuentas sobre el impacto que la macroeconomía tiene en los bolsillos de cada particular. Para hacerse una idea, la deuda del conjunto de las Administraciones públicas españolas asciende al 99,8% del PIB, lo que supone que cada ciudadano debe 24.454 euros.

Así lo indica uno de los últimos informes que sobre este asunto ha firmado la fundación 'Think Tank Civismo'. En el caso cántabro, supone un 36% del ahorro familiar. En términos más claros, a una familia de tres miembros le correspondería pagar 73.374 euros.

Aún se puede desglosar más. En Cantabria, la deuda sanitaria consume un 11,53% del ahorro familiar. «El problema que existe en la región es que no es de las más dinámicas de España», matiza Ana Carrera, profesora de Economía de la Universidad de Cantabria. Sucede que la dependencia del sector público es tan importante que cerca de 40.000 personas en la región cobran sueldos de las Administraciones públicas.

A eso habría que añadir las nóminas de empresas públicas como Equipos Nucleares, Enwesa, Cantur, Mare o el Puerto y de organismos como Correos, además de 138.000 pensionistas, las 5.500 personas que reciben renta social básica o los 20.000 desempleados que cobran el subsidio. El sector público supone un 47,7% del PIB. Por eso si las administraciones tienen mucha capacidad de gasto, Cantabria crecerá con fuerza e irá subsanando la deuda, pero si el gasto público se contrae, las cuentas seguirán sufriendo.

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