¿Hay igualdad en la empresa cántabra?

Las profesionales dan por superados los obstáculos clásicos derivados del machismo y apuntan que el momento clave es el de la maternidad

Lucía Rodríguez, Mónica Ribón, Laura Gisler, Noelia Cuartas, Elena Velo y María Hoya. /María Gil
Lucía Rodríguez, Mónica Ribón, Laura Gisler, Noelia Cuartas, Elena Velo y María Hoya. / María Gil
Jesús Lastra
JESÚS LASTRA

En plena reivindicación de la igualdad de género y la necesidad de equiparar oportunidades laborales sin discriminar por sexo, el debate es pertinente. ¿Es el mundo económico y empresarial de Cantabria machista? ¿Las mujeres que trabajan en este ámbito ven limitado su desarrollo profesional? ¿Se produce discriminación? El Diario y el Colegio de Economistas reúnen a seis profesionales del ramo de diversas edades y trayectorias para escuchar su historia y conocer a través de ellas si la sociedad regional ha avanzado o, en cambio, un mundo percibido como tradicional y liderado por hombres aún tienen pasos relevantes que recorrer.

Las propias estadísticas del Colegio presidido por Fernando García Andrés dan buena fe de la pujanza de las mujeres en este colectivo y el incremento de su influencia en la última década. En 2007 sólo había 191 asociadas, por 343 varones, lo que suponía el 35,7% del censo. El pasado ejercicio se contabilizaban 431, por 543 colegas masculinos, una proporción del 44,2% tras registrarse 240 incorporaciones femeninas al órgano en una década.

A la sede de los Economistas, situado en el Pasaje de Peña de Santander, acuden Elena Velo (42 años), directora financiera de Senor; Laura Gisler (29), consultora digital en Nexian; Lucía Rodríguez (30), asesora fiscal en BDR; Noelia Cuartas (44), economista con despacho profesional propio; María Hoya (40), directora comercial en Regma; y Mónica Ribón (46), gerente de Gestión Interna en CIC Consulting.

«Los puestos directivos siguen ocupados en su mayoría por hombres, aún hay camino por andar» Lucía Rodríguez | BDR

¿Se han equiparado las mujeres a los hombres en el mundo empresarial autonómico? Tras unos segundos para adoptar posiciones, arranca el debate. «Lo estamos intentando, otra cosa es que lo hayamos conseguido al 100%. Cada día estamos más cerca», inicia Gisler. Rodríguez, por su parte, sostiene que «en los puestos directivos siguen abundando hombres. Las mujeres no tienen problemas para acceder a un empleo, pero los puestos más altos siguen siendo en su mayor parte para ellos», asevera.

¿Cuál es la principal barrera? Rodríguez abunda en que, «desde mi perspectiva, las mujeres todavía no transmitimos la misma confianza que los hombres». En este sentido, Velo precisa que «si en la mayoría de puestos directivos hay hombres, ese 'feeling' lo van a tener con mayor facilidad con los de su propio género».

«La vida profesional sin hijos va de una manera y con ellos hay que cambiar el ritmo» Mónica Ribón | CIC Consulting

La directora financiera de Senor va más allá y señala un momento vital, y obvio, en que el colectivo femenino se ve en la encrucijada respecto a su proyección laboral. «Para mí, la maternidad y la familia es un momento clave. Lo lógico sería tener unos horarios armonizados para poder conciliar vida laboral y familiar. Es imposible. Se necesitan unos horarios razonables y sincronizarlos. No puede ser que nuestros hijos vayan por un lado y nosotras por otro. No hay que facilitar nada a nadie, sino que impere cierta lógica», precisa.

Ribón insiste en que «esta es la clave. Como estudiante o en mi vida profesional jamás he encontrado una barrera. Nunca he sentido que me han rechazado o he tenido que demostrar más que otros por ser mujer. Pero sí es cierto que la vida profesional sin hijos va de una manera y con hijos quien tiene que cambiar el ritmo es la mujer».

«Cada día estamos más cerca de equipararnos a los hombres al 100% en el ámbito profesional» Laura Gisler | Nexian

A más, apuntan que estar con los retoños también es una elección personal, aunque frene ese ascenso en beneficio de los hombres. «Cuando tienes un hijo, muchas veces tienes que decidir. La empresa sigue creciendo y no te puede esperar por que te vayas a dedicar cuatro años a tu hijo», explica la responsable en CIC Consulting.

Al hilo de la maternidad, aseguran que «hay que hacer un esfuerzo brutal al inicio para mantener la productividad y tener un nivel máximo en los mismos sitios».

«A veces el techo te lo pones tú misma y debes plantearte qué es lo que quieres en tu vida» Noelia Cuartas | Despacho propio

Velo sugiere «una vuelta acompasada de la baja maternal, pero eso no es posible. Tiene que ser todo o nada, no hay un regreso paulatino. Ese techo de cristal esta ahí, pero tampoco vemos una manera sobre cómo solucionarlo».

Barreras rotas

Lo que en sí coinciden todas es que «esa barrera se ha roto», en relación a toparse con mayores obstáculos por ser mujer. En este sentido, Hoya precisa que «no he tenido ningún problema de igual a igual. Sí que me encontré con algún conflicto cuando era joven, pero porque gente de más edad me trataba de forma diferente por mi inexperiencia y me la querían 'liar'. En una reunión, a un hombre de 50 años le faltó poco para mandarme a buscar un café. En cambio, uno de los comerciales trató de subsanar la metedura de pata del dueño de la empresa. Ese caso sí que fue por ser mujer y joven. No creo que por haber sido hombre hubiera tenido que pasar por eso».

«Lo lógico sería tener unos horarios más armonizados para compaginar vida familiar y laboral» Elena Velo | Grupo Senor

Gisler va en la misma línea. «Yo también he recibido algún comentario del tipo 'Con lo jovencita que eres...', pero no lo achaco a ser mujer», dice.

Sobre el principal obstáculo que queda por sortear, el reto lo tienen claro: Ser madre. Una decisión personal que, son conscientes, puede condicionar la vida laboral. «Sabes que supone un parón y nunca tienes claro cuándo es el momento ideal», afirma Ribón.

«En una reunión, a un hombre de unos 50 años le faltó poco para mandarme a buscar un café» María Hoya | Regma

«A veces el techo te lo pones tú misma y debes plantearte lo que quieres», subraya Cuartas, mientras que Velo remacha que «en ocasiones nos obsesionamos con ser iguales, cuando yo estoy encantada de que seamos diferentes. Cada una al final buscamos lo que nos compensa. Lo que buscamos todos es ser felices y esto cada uno lo encuentra de diferentes formas».

«El hombre necesita cubrir esos egos, mientras que nosotras necesitamos cumplir con el trabajo y otras muchas cosas», cierra Ribón.

Percepción de igualdad salarial con mismo trabajo

¿Existe la meritocracia en Cantabria? ¿Cobran más los hombres que las mujeres? Ellas, al menos las participantes en el artículo, no perciben a priori esa desigualdad. «La brecha salarial es una frase hecha, yo estoy satisfecha con mi salario y supongo que cada compañero luchará por el suyo», agrega Ribón.

Velo, que explica que están haciendo un Plan de Igualdad, sostiene que «la igualdad nace de base para el mismo puesto, otra cosa es que haya diferentes productividades». Gisler agrega que «para nada hay diferencias, es por convenio».

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