Lupa y los sindicatos firman un protocolo de prevención del acoso moral y sexual

Lupa y los sindicatos firman un protocolo de prevención del acoso moral y sexual
Roberto Ruiz

El documento incluye formularios de denuncia para la empresa, con unas normas que se aplicarán «sin importar quién sea la víctima o el agresor, ni cuál sea su rango jerárquico»

DM .
DM .Santander

El grupo Semark, propietario de los supermercados Lupa, y los sindicatos con representación en la empresa, han suscrito un protocolo «pionero» de prevención del acoso moral y sexual.

El protocolo, firmado el pasado 27 de abril, consta de 18 páginas en las que se incluyen medidas de prevención, descripciones de los tipos de acoso e, incluso, los formularios de denuncia para la empresa, la principal empleadora privada de Cantabria, donde cuenta con algo más de 1.900 trabajadores, y otros tantos en sus sedes en otras comunidades.

Para Comisiones Obreras, que ha informado sobre esta iniciativa en nota de prensa, «no debería ser noticia» que una empresa desarrolle su Plan de Igualdad con un protocolo contra el acoso moral, el acoso por razón de sexo o el acoso sexual en el trabajo, «pero lo es».

Según la secretaria de Igualdad y Mujeres de CC OO de Cantabria, Rosa Mantecón, el ejemplo que están dando el grupo Semark y los sindicatos con este protocolo «es de suma importancia». «Son medidas reales para un problema real», ha señalado, destacando que en el texto se especifica que estas normas se aplicarán «sin importar quién sea la víctima o el/la agresor/a ni cuál sea su rango jerárquico».

El protocolo se centra, por un lado, en el acoso moral, que se traduce en el acoso laboral o mobbing, y señala comportamientos como asignación de tareas imposibles de cumplir, dejar al trabajador sin tarea efectiva, negativa injustificada de permisos o de licencias por enfermedad, cambios sorpresivos de turnos, reprender reiteradamente delante de otras personas o insultos y vejaciones.

En cuanto al acoso sexual, se divide en dos tipos: el 'quid pro quo', o chantaje sexual directo; y el que crea un ambiente de trabajo hostil e incluye piropos y chistes de contenido sexual, llamadas telefónicas o presiones para salir, tocamientos innecesarios y el uso de imágenes obscenas, así como el intento de violación o la coacción sexual.

A ello se une el acoso por razón de sexo, es decir, el derivado de los estereotipos de género o en función del sexo de la persona, como puede ser asignar trabajos por debajo de la categoría en función del sexo, menospreciar las capacidades intelectuales o físicas por la misma razón o ridiculizar a personas que asumen trabajos tradicionalmente desarrollados por las de otro sexo, entre otros.

«A partir de ahora, todas estas situaciones se van a poder denunciar y se va a poder contar con asistencia sindical para enfrentarlas», destaca Francisco Javier Escudero, responsable de CC OO en Lupa.

Para Mantecón, «ahora lo que falta es animar a otras empresas privadas y a los grandes empleadores del sector público a que sigan el camino trazado por los sindicatos y el grupo Semark y que se generalicen estos protocolos porque así estaremos provocando cambios reales en nuestra sociedad».

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