Primeros pasos para invertir en Bolsa

Primeros pasos para invertir en Bolsa
/ Ana Expósito
  • No hace falta ser un bróker para adquirir acciones. Sólo hay que conocer algunas claves e informarse bien antes de saltar al parqué

¡Ya estamos de nuevo por aquí! El tema que os traemos nos apasiona. Es algo que a todos alguna vez se nos ha pasado por la cabeza, pero al no tener los conocimientos suficientes, no nos hemos atrevido a ponerlo en marcha. Sí, exactamente: invertir en Bolsa. ¿Quién no quiere hacerse rico pegando un 'pelotazo' en el mercado de valores? Es cierto que también queremos que nos toque la lotería o el cuponazo, pero como en eso no os podemos ayudar, vamos a hablaros del mercado bursátil, más conocido como la Bolsa.

Comencemos por lo básico, ¿qué es? Pues un mercado como cualquier otro, donde se ponen en contacto compradores y vendedores. La diferencia en este caso es el tipo de artículo: se negocian intercambios bien de productos de renta fija (emisiones de deuda que realizan los estados o empresas, conocidos como bonos) o bien productos de renta variable (acciones). En España existen cuatro bolsas: Barcelona, Bilbao, Valencia y Madrid. La principal es la de la capital, porque en ella se negocian más títulos y tiene el mayor volumen de negocio.

Las cuatro funcionan a través del Sistema de Interconexión Bursátil Español (SIBE), plataforma electrónica para la negociación de valores de renta variable. Son las propias bolsas las que controlan qué compañías pueden entrar en ellas y ponen sus propios requisitos para que la inversión sea más atractiva para los inversores.

Como ya sabemos qué es, supongamos que queremos invertir en ella, ¿qué opciones tenemos?

Fondos de inversión

El fondo de inversión es un intermediario entre el inversor (nosotros) y el mercado de valores. Es decir, nosotros no compramos directamente acciones al mercado, si no que invertimos en un fondo, que es quien compra. Estos fondos están tramitados por un gestor, que invierte el dinero aportado por los partícipes en el mercado establecido por el fondo.

¿Sus características principales?

1. Tienen comisiones elevadas, lo que reduce su rentabilidad.

2. Tienen un porcentaje de su cartera invertido siempre en Letras del Tesoro o similares (productos de renta fija, vamos, más seguros pero menos rentables).

3. Los gestores tienen condicionantes que afectan a la rentabilidad del fondo: necesidad de estar permanentemente en el mercado elegido, seguimiento de índices…

Inversión directa en Bolsa

Para los que prefieren hacer las cosas por su cuenta existe la inversión directa. Es lo que llamamos la compra-venta de acciones de compañías, para, normalmente, aumentar su patrimonio.

Para invertir en bolsa, lo primero que recomendamos es formarse un poco, es decir, leer libros o webs con contenidos útiles para iniciarnos y tomar decisiones bien informadas. Aquí os dejamos algunos manuales interesantes.

Una vez hayamos estudiado un poco, necesitamos una estrategia: dónde y cuánto dinero queremos invertir. Si no estamos muy seguros, existen unas pequeñas orientaciones que nos pueden servir para lograr una combinación perfecta de rentabilidad y seguridad a largo plazo:

1. Debemos ir formando una cartera de valores sólidos. Es decir, que entendamos que a futuro tienen buenas perspectivas.

2. Que nos den beneficios. Vamos, que tengan una alta rentabilidad por dividendo.

3. Lo ideal sería que los dividendos creciesen a largo plazo por encima de la inflación.

Debemos prestar atención al análisis fundamental y al técnico. El primero determina el valor de las empresas relacionando sus resultados y sus activos. Y el segundo se basa en los gráficos de las cotizaciones, es decir, a su evolución en bolsa. Aquí podéis llevar un seguimiento de las empresas en distintos mercados bursátiles.

Cartera de valores vs fondos de inversión

Ahí van algunas diferencias fundamentales entre los fondos de inversión y la cartera de valores particular.

Una cartera de valores (el conjunto de nuestras acciones) genera una renta periódica por los dividendos, una ganancia que puede utilizarse con total flexibilidad. Las carteras de valores generan además comisiones bajas (entre el 2% y 2,5% anual). El inversor particular no tiene ninguna obligación de operar en todo momento, mientras que el gestor debe estar siempre en el mercado. Se tiene más agilidad para entrar y salir del mercado si se es inversor particular.

Si tenemos una cartera propia podemos invertir en aquellos valores que no están en los índices, mientras que con los fondos de inversión no, lo que nos podría hacer perder muy buenas empresas que no cumplen los requisitos para estar en determinados índices bursátiles.

En los fondos de inversión existe el conocido “efecto manada”: la tendencia de los gestores a hacer movimientos similares entre ellos.

Una 'ciencia' inexacta

Hay algo que debemos tener claro, la bolsa no es una ciencia exacta. Hay cambios que surgen inesperadamente y por muchos conocimientos que tengamos, no los vamos a poder evitar. Lo recomendable es invertir dinero que no necesitemos, esa pequeña cantidad de más que si por algún motivo la invirtiéramos y al cabo de unas semanas su rentabilidad cayera no nos complicara el final del mes.

Si os interesa el mundo de la bolsa y tenéis el gusanillo de iniciaros, pero no queréis jugar con dinero real, existen simuladores que nos dan la oportunidad de realizar inversiones con dinero ficticio. Os recomendamos alguno para que practiquéis. Quién sabe si algún día podréis convertiros en grandes 'brokers':

La bolsa es un tema muy amplio y en próximos artículos os explicaremos más cosas sobre ella. Por ejemplo, lo relacionado con el IBEX35 y aquellas empresas que lo componen.

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