La Asociación de Estancos de Cantabria rechaza la propuesta para que se liberalice el sector

Esperanza García de los Salmones, en su estanco de la calle San Fernando./Alberto Aja
Esperanza García de los Salmones, en su estanco de la calle San Fernando. / Alberto Aja

En la comunidad autónoma hay 256 oficinas, de las que 64 están en Santander, un mercado «saturado», afirma Esperanza García de los Salmones

Isabel Arozamena
ISABEL AROZAMENASantander

¿Los estancos son un negocio seguro porque carecen de competencia? Los profesionales del sector en Cantabria creen que no como hace unos años, al disminuir las ventas más de un 30% desde la promulgación de la Ley antitabaco en 2011. La venta de tabaco es un monopolio en España y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) acaba de abrir la espita de la polémica al instar al Gobierno central a acabar con esta práctica.

La propuesta ha sido rechazada de plano por la red de expendedurías del Estado, entre ellas Cantabria. La presidenta de la Asociación de Expendedores de Tabaco y Timbre de la comunidad autónoma, Esperanza García de los Salmones, destaca que en otros países donde el sector está liberalizado, como Francia e Italia, «quieren que sea un monopolio» para garantizar su control tanto desde el punto de vista fiscal como sanitario. «El tabaco debe tener una trazabilidad» así se evita el contrabando y posibles riesgos para la salud.

En Cantabria hay un total de 256 estancos de los que 64 están ubicados en Santander. García de los Salmones no es partidaria de otorgar más licencias, sobre todo en la capital que «está saturada». La gestión de los estancos corresponde al Comisionado para el Mercado de Tabacos, organismo que pertenece al Ministerio de Hacienda. Es el Comisionado el que debe de autorizar cualquier producto que se comercialice fuera de los habituales como tabaco y sellos. La concesión «antes era para toda la vida» y ahora es de 25 años.

Hay «restricciones arraigadas en el sector del tabaco» como la exclusividad a los estancos CNMC

«Países como Italia y Francia buscan el monopolio» García de los Salmones:

Así estos profesionales capean la crisis diversificando sus productos como las golosinas envasadas, incluyendo en algunos casos bebidas y figurando como puntos de recogida de agencias de mensajería. Pero el 98% de las ventas procede del tabaco. El negocio de los estancos es seguro y prueba de ello es que no se ha tenido que cerrar ninguna oficina durante la crisis, aunque la presidenta de la asociación afirma que las ganancias han bajado y ahora lo que se vende sirve «para mantenernos». Los últimos datos de que disponen son de noviembre de 2016 a noviembre de 2017, cuando la venta de tabaco descendió en Cantabria un 3,3%, lo que se traduce en una bajada de la facturación en euros del 1,4%. En el precio del tabaco el 80% corresponde a impuestos.

«Todos los años la CNMC sale con lo mismo», recuerda García de los Salmones. Concretamente, el organismo presidido por José María Marín Quemada insta al Gobierno a eliminar los privilegios que tiene la red de establecimientos de venta de tabaco o al menos «reconfigurar» su funcionamiento. Estas recomendaciones forman parte de un informe emitido a petición del Ministerio de Sanidad tras la aprobación del anteproyecto que modifica la Ley antitabaco, y tiene carácter consultivo.

El colectivo mantiene un conflicto con el Ayuntamiento por el MetroTUS

Esperanza García de los Salmones está al frente de la asociación cántabra de estanqueros desde hace dos años, cuando el número de socios era de 36 y actualmente es de 120. Entre las prioridades del colectivo está solucionar el conflicto con el Ayuntamiento de Santander por el servicio que se presta con las tarjetas de autobús y ahora agravado por la inminente puesta en marcha, el uno de febrero próximo, del MetroTUS.

García de los Salmones se queja, sobre todo, «de falta de información». «Hemos pedido dos veces entrevistas en el Ayuntamiento y nos han derivado al responsable del TUS». Reclaman que se informe «como se ha hecho con las asociaciones de vecinos» de todo lo referido a la puesta en marcha de la nueva red de transporte.

García de los Salmones espera que por parte del Consistorio santanderino se dé una pronta respuesta a sus demandas ya que, si no, no descartan medidas de protesta más drásticas como dejar de dar el servicio de entrega de tarjetas y recarga.

Los estanqueros prestan a los ciudadanos el servicio municipal de venta de la tarjeta de autobús que cuesta un euro, «y con la que nosotros no ganamos nada», y de recarga de la misma. En este último caso disponen de una comisión, pero que se pierde en muchos casos «porque la gente cada vez paga más con tarjeta de crédito».

Con la puesta en marcha del metroTUS «se han colocado máquinas en las paradas que no sabemos para qué son» por lo que «desconocemos cómo va a quedar nuestro servicio». Además, al carecer de información, tampoco la pueden transmitir al público que acude al estanco para conocer los pormenores del nuevo servicio de transporte en lo que a la recarga de las tarjetas se refiere.

Competencia considera que existen «restricciones arraigadas en el sector del tabaco» como la exclusividad otorgada a los estancos a la hora de vender productos. Por ello, aconseja actuar en condiciones como el acceso al negocio, los productos que pueden comercializarse o las reglas de abastecimiento a bares, quioscos de prensa y gasolineras con licencia para tener máquinas expendedoras. La CNMC también ha analizado los cambios legislativos que afectan al cigarrillo electrónico. En este sentido, propone «analizar alternativas menos distorsionadoras» que la prohibición de venta a distancia. También cuestiona «la exclusividad» otorgada a los estancos y a comercios especializados a la hora de vender cigarrillos electrónicos por «excluir a otros operadores», algo que no fomenta la competencia.

Frente a ello, los estanqueros defienden que la red de expendedurías del Estado «garantiza el control sanitario, la recaudación de más de 9.100 millones de euros anuales en impuestos y que los menores no accedan al tabaco». Y resaltan que la Comisión Europea insiste en que la lucha contra el contrabando «es esencial para proteger la seguridad europea». Por ello «no se puede tratar de ninguna de las maneras al tabaco como cualquier otro producto por un tema de competencia cuando la propia Ley de Sanidad prohíbe hasta la publicidad de sus productos por temas de salud».

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