«Los pequeños transportistas cántabros están en riesgo de desaparecer», advierte Asemtrasan

José Vicente González, presidente de la asociación de transportistas cántabros Asemtrasan./Celedonio Martínez
José Vicente González, presidente de la asociación de transportistas cántabros Asemtrasan. / Celedonio Martínez

José Vicente González recuerda que en 2018 muchos tendrán que tributar por módulos y que el Reglamento de Ordenación del Transporte pondrá más trabas a los que quieran llegar al sector

Mª ÁNGELES SAMPERIO SANTANDER.

El sector del transporte inició en 2015 la recuperación tras los años duros de la crisis, pero 2016 no tuvo los datos positivos que se esperaban y tampoco 2017 está siendo especialmente bueno. Además, hay negros nubarrones especialmente para los pequeños y medianos transportistas que, además de no haber recuperado los portes del pasado, se enfrentan a nuevas normativas que pueden condenar a una lenta desaparición. «Los pequeños transportistas están en riesgo de desaparecer. La mayoría somos autónomos y no hacen más que ponernos trampas y zancadillas», considera José Vicente González, presidente de la Asociación de Empresarios de Transporte de Mercancías por Carretera de Santander y Cantabria (Asemtrasan).

LAS CLAVES

Parque envejecido
«Los camiones tienen una media de 10 años de antigüedad. La crisis ha frenado la renovación»
Cambios impositivos
«Los transportistas que pasen a estimación directa tendrán que pagar entre 15.000 y 18.000 euros más»
AETRAC
«Hay buenas relaciones, pero no siempre podemos coincidir porque hay intereses diferentes»

La asociación, que cuenta con unos 500 socios propietarios de unos 1.100 camiones, viene insistiendo en algunas preocupaciones que a medida que transcurre el tiempo se ve como amenazas directas. Hay dos especialmente claras: los cambios que empiezan en 2018 para el sistema de tributación fiscal y la aprobación y puesta en marcha del Reglamento de Ordenación del Transporte Terrestre por parte del Ministerio de Fomento, que será el que marque las líneas para el sector de cara a los próximos años.

En cuanto a los cambios impositivos, en 2018 entra en vigor la modificación del sistema de tributación por módulos al que están acogidos la mayoría de los transportistas autónomos ya que, en caso de rebajarse de los 125.000 a los 75.000 euros como se pretende, supondría que la inmensa mayoría de los transportistas tendría que pasar a tributar por el sistema de la estimación directa. «Los transportistas que pasen a estimación directa tendrían que pagar entre 15.000 y 18.000 euros más», apunta el presidente de Asemtrasan que recuerda que la federación nacional, Fetransa, ha presentado diferentes enmiendas en el Congreso y Senado que no han sido tenidas en cuenta y en las que se pedía un periodo transitorio para la adaptación.

«Todavía no sabemos nada sobre el futuro de la Ciudad del Transportista»

La Ciudad del Transportista es una concesión en zona portuaria que caduca en 2019. Por el momento, nadie sabe qué va a pasar, pero parece evidente que los camiones necesitan una ubicación para aparcar en Santander y poder recibir los servicios que requieren. «Todavía no sabemos nada sobre el futuro de la Ciudad delTransportista. Lo normal será que se renueve la concesión, ya que en si no es así el Ayuntamiento de Santander tendría que buscar una nueva ubicación para el aparcamiento de los vehículos», reflexiona José Vicente González.

La Ciudad del Transportista (Citrasa) se constituyó en 1997 en terrenos de la Autoridad Portuaria, que tiene unas tasas establecidas por la utilización de este dominio público. En su día hubo discrepancias en el pago de estas tasas y el Puerto de Santander tenía reflejada una deuda por el tiempo que estuvo sin pagarse.

Lo cierto es que para Asemtrasan la continuidad de la Ciudad del Transportista es una prioridad, ya que allí tienen una sede. Además, desde la asociación están convencidos de la necesidad de contar con este tipo de infraestructura para poder ofrecer servicios no sólo de aparcamiento para los vehículos, sino incluso de cafetería, que en la actualidad permanece cerrada.

La buena marcha del Puerto de Santander es fundamental para los transportistas. Precisamente, hace cuatro meses se creó una cooperativa, con apoyo de Asemtrasan, para trabajar en el transporte de contenedores que ha aumentado tras la llega de la naviera CLdN este mismo año a Santander y se espera que puedan tener una creciente actividad. De momento, hay otras dos empresas cántabras trabajando en este transporte y otra portuguesa.

González apuesta por una armonización fiscal en el sector. «La mayoría de los pequeños transportistas son autónomos y dedican cerca del 50% de lo que ganan a pagar impuestos mientras que las grandes empresas (sociedades limitadas la mayoría) aportan en torno al 25%».

Ordenación del sector

En cuanto a la elaboración de un nuevo Reglamento de Ordenación del Transporte Terrestre por parte del Ministerio de Fomento ya se conoce el borrador para la ley que se aprobó en 2013, la idea es que esté listo a finales de este año o principios de 2018. «Creemos que se pretende eliminar a los autónomos del sector y favorecer a las grandes empresa», afirma el presidente de Asemtrasan que comenta que los cambios que se propone para poder ser transportista suponen unas condiciones de acceso más complicadas. Así, por ejemplo, antes se podía llegar al sector adquiriendo el camión y el título de transporte a los que se jubilaban. Ahora es necesario contar con una flota de al menos 3 camiones con una antigüedad inferior a los cinco meses.

Precisamente, la antigüedad del parque de vehículos es otra de las preocupaciones de la organización de transportistas. «La flota tiene una media de 10 años de antigüedad ya que en los años de crisis no se ha renovado. Hay que tener en cuenta que un camión nuevo cuesta a partir de los 90.000 euros», afirma González.

La práctica ausencia de obra pública, la necesidad de un mayor despegue de la industria de la región y la falta de apoyos claros para el sector son, en opinión de Asemtrasan, algunos de los inconvenientes para la mejora del sector que se añaden a las nuevas normas que favorecen a las empresas más grandes. En ese contexto, González afirma que las relaciones con Aetrac, que reúne a los grandes transportistas de la región, «son buenas», aunque «hay aspectos en los que nuestras posturas no pueden coincidir porque nuestros intereses no son los mimos».

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