La siniestralidad laboral ha crecido un 5% en Cantabria hasta mayo

El ámbito de la construcción, uno de los sectores que mayor siniestralidad registra en Cantabria.
El ámbito de la construcción, uno de los sectores que mayor siniestralidad registra en Cantabria. / Antonio 'Sane'

La incidencia es de 3.061 accidentes laborales por cada 100.000 trabajadores afiliados a la Seguridad Social, destaca UGT en un informe

María Ángeles Samperio Martín
MARÍA ÁNGELES SAMPERIO MARTÍNSantander

La siniestralidad laboral está aumentando en los últimos meses y, según los datos disponibles, en Cantabria ha aumentado un 5% hasta mayo en relación al mismo periodo del año pasado. La región acumula en el último año hasta mayo un índice de incidencia de siniestralidad laboral de 3.061 accidentes laborales por cada 100.000 trabajadores afiliados a la Seguridad Social asegurados o con las contingencias profesionales cubiertas en siniestros en el trabajo o enfermedades profesionales, el mayor contabilizado en la región desde el mismo período de 2011.

Según un informe del sindicato UGT, elaborado con las últimas estadísticas interanuales registradas entre junio de 2016 y mayo de este año por el Instituto Cántabro de Seguridad y Salud en el Trabajo (Icasst), Cantabria registra un total de 5.267 accidentes de trabajo acumulados con baja laboral, un 5,1% más que los 5.009 del mismo período del año anterior. Esos 5.267 siniestros laborales acumulados en el último año son también el mayor número de accidentes contabilizado en la región desde el año 2011, cuando hubo 599 accidentes laborales más aunque sobre una población asegurada de 2.107 trabajadores más (173.469 por los 172.817 de este año).

Los factores psicosociales, una de las causas del aumento de los accidentes

Las estadísticas interanuales del Icasst confirman el incremento de la siniestralidad en Cantabria, pero también reflejan qie los accidentes mortales y graves están aumentando y que las causas de muchos de ellos tienen una origen psicosocial. Los accidentes considerados graves repuntan un 21,4% con 9 más que en mayo de 2016, pasando de 42 a 51 siniestros. Por su parte, los 7 accidentes mortales acumulados en el último año hasta mayo igualan los contabilizados en el mismo período hasta el mismo mes de 2016, mientras los leves aumentan un 5,02%, tras sumarse en 2017 un total de 5.209, 249 más que en 2016. La responsable de Salud Laboral de UGT en Cantabria matiza que «la propia crisis económica y las reformas laborales han contribuido también a aumentar los riesgos psicosociales con factores de riesgo cada vez más severos y un miedo generalizado entre los trabajadores a perder su puesto de trabajo por una baja laboral» y añade que «las lesiones más frecuentes en los accidentes laborales mortales y graves se deben fundamentalmente a infartos y derrames cerebrales, no a aplastamientos o caídas como era norma general hace años». Calonge recuerda que el sector de actividad económica con mayor número de siniestros tanto mortales como graves en el último año en Cantabria ha sido el de los servicios, «algo que cambia la tendencia porque antes se concentraban en la industria y la construcción». De todos modos, la construcción es el que más incrementa su accidentalidad laboral en el último año en términos relativos, casi un 9% mientras que en la industria sube cerca de un 4% y los servicios, un 6,4%. En el sector primario disminuye más de un 8 , pasando e 316 a 290 siniestros laborales con baja.

El sindicato precisa que el impacto de la siniestralidad laboral varía según el número de trabajadores expuestos al riesgo en un momento dado, por lo que se utiliza para ello el Índice de Incidencia y un cálculo de los siniestros sobre el total de la población en riesgo de sufrirlos que se incluye en las estadísticas, en este caso la asegurada y con las contingencias profesionales cubiertas.

Desde 2011, Cantabria no había superado hasta este año en el mismo período los 3.000 accidentes laborales con baja por cada 100.000 asegurados, ya que en el mismo período de 2012 el índice de incidencia fue de 2.904 siniestros; en 2013, de 2.530; en 2014, de 2.722; en 2015, aumentó hasta 2.802; y en 2016, alcanzó los 2.991.

Desde 2011 no se habían superado 3.000 accidentes por cada 100.000 afiliados a la Seguridad Social

Por ello, UGT insta al Gobierno de Cantabria a «cambiar esta tendencia y liderar el cambio que se necesita, en especial un cambio hacia una verdadera cultura preventiva en las empresas, además de la necesidad de una serie de medidas urgentes como la creación de la figura del delegado de prevención sectorial para que pueda actuar en todas las empresas que no dispongan de uno propio», matiza la responsable regional de Salud Laboral del sindicato, Mónica Calonge.

«Sin excusas»

Lo que parece evidente es que las cifras están indicando que la siniestralidad laboral está en incesante aumento. Como subraya Calonge, «es cierto que sólo se puede comparar la siniestralidad laboral en función de la población trabajadora expuesta al riesgo en un momento dado pero también lo es que Cantabria tiene el mayor índice de incidencia de accidentalidad laboral desde 2011 y «ya no sirve de excusa que haya más o menos trabajadores por la crisis económica».

UGT pide cambios para ir hacia una verdadera cultura preventiva en las empresas

La sindicalista recuerda que «en los últimos seis años la siniestralidad laboral no deja de aumentar en Cantabria, tal y como se refleja en el informe de la propia Estrategia Cántabra de Seguridad y Salud en el Trabajo 2017-2021, y en gran media este repunte responde a la falta de inversión en prevención durante los años de la crisis económica». Para la responsable regional de Salud Laboral de UGT, «la prevención, lejos de integrarse en la gestión de la empresa como un activo a mantener, se ha limitado más bien a un mero ejercicio de burocracia que oculta una inacción preventiva real».

En opinión de Calonge, «la subcontratación o la externalización de los riesgos o el incremento de trabajadores autónomos provenientes de un empleo asalariado que se destruyó en la crisis están siendo la causa principal de una mayor presión a los trabajadores y, subsiguientemente, de una mayor precariedad de las condiciones de trabajo y de una mayor siniestralidad laboral».

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