Sniace llevará a los tribunales la incidencia con la principal máquina de la nueva Viscocel

Junta de Accionistas celebrada por Sniace el pasado 19 de abril en Madrid./José Ramón Ladra
Junta de Accionistas celebrada por Sniace el pasado 19 de abril en Madrid. / José Ramón Ladra

La compañía realiza una valoración de pérdidas directas e indirectas después de que el ácido afectase a las hiladoras y pedirá indemnización

JESÚS LASTRASantander

«Muy difícil». Así definió el presidente de Sniace, Blas Mezquita, la reapertura de la planta de Viscocel para producir diferentes tipos de fibra. En esas tribulaciones iniciales desde el arranque de la actividad el pasado diciembre tuvo un papel protagonista una incidencia con la principal inversión destinada a abrir una nueva etapa en la factoría. El acero que conforma las bancadas de las máquinas Chemtex, las hiladoras con las que la organización prevé producir fibra retardante, sucumbió al ácido que se utiliza durante el proceso de fabricación, lo que alteró la actividad en esas primeras semanas y obligó a reforzar el equipamiento con poliéster. Ahora Sniace confirma que llevará el asunto a los tribunales para reclamar una compensación por el perjuicio sufrido con el episodio.

Fue el propio Mezquita quien lo anunció durante la Junta de Accionistas celebrada en Madrid el pasado 19 de abril tras ser consultado al respecto por uno de los propietarios minoritarios. «Se está haciendo una valoración de pérdidas directas e indirectas para reclamar», subrayó el mandatario, que igualmente definió el problema como un «tema técnico complejo» que ya se encuentra «resuelto», aunque «ha habido dificultades».

Como avanzó este periódico en enero, el suceso afectaba directamente a una de las inversiones estrella en esta nueva etapa de Sniace, pues estas hiladoras son el eje sobre el que se quiere hacer pivotar el plan de viabilidad de la firma y que presentó a sus acreedores. Como ejemplo, en el citado documento no se contemplaban inversiones para el área de cogeneración ni en Celltech. En cambio, para Viscocel se recogía un desembolso de 7,4 millones con un «cambio sustancial en la sección de hilatura». El importe final ha rondado los diez millones.

La incidencia entroncaba directamente con el hecho de que el 'chasis' de esa inversión se pudría en contacto con el baño, esto es, la mezcla que está en la máquina depositada y hecha a base de ácido sulfúrico. Según fuentes conocedoras del caso, el único acero que resiste esas condiciones abrasivas es la especificación Alloy, la de mayor calidad y, en consecuencia, precio más elevado. El asunto es que este material hubiese disparado el precio de la inversión contemplada en el citado plan de viabilidad.

En el conflicto estaban inmersas tres partes: Sniace, la compañía contratista y el proveedor nórdico que aportó el material para la sección de hilatura. Según detalló Mezquita en la Junta, «nos recomendaron un acero, pero ha tenido problemas de corrosión. La calidad no era la esperada, por lo que ha habido que dar una capa de resina para disminuir» dicho deterioro.

A la espera de la ampliación

Por otro lado, la compañía se encuentra a las puertas de arrancar toda la maquinaria para comenzar con su ampliación de capital por 30 millones y poder llevar a cabo una nueva fase desde la reapertura del complejo entre 2016 y 2017 con nuevas inversiones en equipamiento y, no menos importante, la obtención de fondos para cuadrar unos balances que al cierre del pasado ejercicio arrojaban un fondo de maniobra negativo de 23,9 millones.

El presidente avanzó su intención de que la corporación opere a pleno rendimiento en dos o tres meses. De momento, se mantienen las interrupciones.

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