Cada trabajador falta a su puesto tres días al año de forma injustificada

Cada trabajador falta a su puesto tres días al año de forma injustificada
R. Grosso

España se sitúa a la cabeza de la OCDE en bajas laborales con un promedio de 11 días anuales por empleado, el doble que EE UU

LUCÍA PALACIOS

De profesión, 'bajista', algo que no hace referencia a un músico sino a aquella persona que usa todas las estrategias habidas y por haber para no ir al trabajo. Pero, eso sí, cobrando. Que le pregunten si no a ese funcionario de la Diputación de Alicante que fue noticia hace poco por estar prácticamente 15 años sin aparecer por el centro psiquiátrico en el que trabajaba. Ante informaciones como ésta, los empresarios defienden tratar en el ámbito de la negociación colectiva que acaba de comenzar un absentismo laboral que va 'in crescendo' conforme crece la recuperación económica, a fin de ligarlo de alguna manera a los incrementos salariales. En este sentido, Ford propuso a los sindicatos un alza del 5% en tres años, pero casi la mitad condicionada a que se cumpla en la fábrica el ratio del absentismo, algo que rechazaron UGT y CC OO.

Eso sí, aunque hagan mucho ruido, son pocos en realidad los que no acuden a diario a su puesto de trabajo, y menos todavía los que lo hacen de forma injustificada: de media no llegan a tres días al año por trabajador. Pero indudablemente casos como el del funcionario de Alicante perjudican mucho al colectivo y puede decirse que el equivalente al 5% de los trabajadores (algo más de 830.000) no pisó ni un solo día su oficina en 2016 por encontrarse de baja, según el VI Informe de Adecco sobre absentismo laboral. Un porcentaje que tocó mínimos en 2013, el peor año de la crisis (entonces se redujo a 661.000 trabajadores). Desde entonces ejercicio a ejercicio ha ido aumentando.

LOS DATOS

35%
de las bajas por incapacidad temporal son irregulares, según recoge un informe de Adecco.
creció el coste total de las bajas laborales en 2016, al suponer un gasto social de casi 68
500 millones.

Así, coincidiendo con los primeros síntomas de mejoría económica, registrados en el cuarto trimestre de 2013, el absentismo laboral (ausencias, excluidas vacaciones y fines de semana) ha ido creciendo: casi ocho décimas desde entonces hasta alcanzar una tasa del 4,8% en 2016, el mismo nivel de 2008. La causa principal se debe -según el citado estudio de Adecco- a las bajas por incapacidad temporal (IT), que descendieron mucho con la crisis pero en estos últimos años suben, y sin que disminuya el absentismo 'por otras causas', que incluso creció en la recesión.

Resulta, al menos, curioso que España sea el segundo país más longevo del mundo (solo por detrás de Japón) y, en cambio, se sitúe a la cabeza de las economías desarrolladas (OCDE) en ausencias laborales por enfermedad. Un promedio histórico de 11 días perdidos por trabajador y año, según cifras de la propia organización y que engloba el periodo 1970-2013 (el último analizado de manera comparativa). Se trata del mismo nivel que Suiza y más del doble que Estados Unidos (apenas llega a 5 días).

72.000 millones de coste

Y esto, lógicamente, tiene un coste. Los procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes supusieron para las arcas de la Seguridad Social un desembolso de más de 68.000 millones en 2016, a lo que habría que sumar otros 5.000 millones que tuvieron que pagar las empresas por el abono de los días de baja, según el informe de Adecco. Además, el coste de oportunidad en términos de la producción de los bienes y servicios que se dejaron de producir ascendió a 57.352 millones, el equivalente a lo que ha pedido la UE a Reino Unido que pague tras el 'brexit'.

Pero la cuestión es, ¿cuál sería el absentismo fraudulento? Porque no acudir a trabajar por estar enfermo es, evidentemente, un derecho. ¿Cómo medir esas ausencias que no tienen justificación y que son las que realmente habría que perseguir y erradicar? No hay datos oficiales sobre esto. Sin embargo, según varios estudios, en torno a un 35% de las bajas por IT podrían ser irregulares.

Si esto es así, podría hacerse un cálculo aproximado. Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2016 cada trabajador faltó de media 56 horas por IT, lo que significaría que 19,6 horas podrían no haber sido necesarias. Si a este tiempo se le suman las 3,2 horas más que el INE califica como «tiempo que la empresa paga y pacta, pero no se trabaja, sin justificación», darían un total de 22,8 horas. Divididas en una jornada habitual de 8 horas, todo ello arrojaría un resultado de 2,85 días al año no trabajados que podrían ser irregulares.

No obstante, «la falta de medidas de flexibilidad en las empresas es uno de los precursores del absentismo», sostiene Javier Blasco, director de Asesoría Jurídica y Prevención de Adecco, que apunta a que estas ausencias muchas veces tienen que ver con cargas familiares a las que las compañías no dan respuesta. Así, apunta como posibles soluciones el teletrabajo, la flexibilidad horaria o los permisos no retribuidos.

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