«Estamos ultimando nuevos productos innovadores para las cocinas de gas»

Daniel Pedriza

«Los pedidos van bien y la impresión es que mejorarán en el segundo semestre. Nuestro objetivo es llegar a las 800.000 encimeras» Antonio Velasco Director de la factoría de BSH de Santander

María Ángeles Samperio Martín
MARÍA ÁNGELES SAMPERIO MARTÍNSantander

La planta de Bosch/Siemens Hausgeräte (BSH) en Santander es puntera en investigación e innovación: el pasado año registró nada menos que 17 patentes. La antigua Corcho, que inició su andadura en 1855, en La Reyerta (Santander), ha visto modernizarse sus instalaciones y cuenta con el Centro de Competencia de Bosch, referencia innovadora para toda la multinacional alemana. Antonio Velasco (León, 1963) lleva casi un año como director de la planta cántabra a donde llegó desde Bosch Treto cuando se decidió vender la División SG. Velasco, que lleva ya casi 30 años trabajando en el grupo, encara su nueva etapa profesional con un desafío: el lanzamiento mundial de las nuevas cocinas a gas que incorporan la válvula diseñada y fabricada totalmente en la fabrica cántabra. Una innovación que incluye nueve posiciones de graduación para mejorar la utilidad de las placas de gas a la hora de cocinar.

BSH Electrodomésticos España es la filial española del grupo líder europeo en electrodomésticos BSH Hausgeräte GmbH, creado en 1967 como una 'joint venture' entre Robert Bosch y Siemens. A comienzos de 2015, Bosch adquirió a Siemens el 50% de su participación. En 2016 la facturación del grupo fue de 13.100 millones de euros. Dispone de 41 plantas de fabricación, de ellas 7 en España, donde es líder del mercado. Las marcas que fabrica son las globales Bosch, Siemens, Neff, Gaggenau y las locales, Balay y Ufesa.

-¿Cómo ha cambiado la planta cántabra de BSH en los últimos años?

-Ha cambiado mucho en infraestructuras y tecnologías y ha logrado productos punteros como la nueva válvula, que es ahora la estrella en la factoría. Poder contar con el Centro de Competencia de Bosch ha sido fundamental y el cambio que se ha producido ha sido espectacular. Se han realizado importantes inversiones, incluso en los años de crisis y se siguen haciendo. En los últimos cinco años se han invertido en torno a 14 millones de euros. Ahora hay que hacer reparaciones en la antigua nave y sanear el aparcamiento. Este año haremos lo que podamos. Sin embargo, lo más importante son los esfuerzos que se centran en nuevos productos que se están ultimando para mejorar las cocinas.

-¿Cómo está marchando la producción?

-Se producen 700.000 unidades entre encimeras a gas y radiantes. Nuestra capacidad es de un millón y nuestro objetivo es llegar a las 800.000, lo que supondría estar funcionando con dos turnos a pleno rendimiento. La plantilla actual es de 370 personas y recientemente se han incorporado cuatro más para reforzar el cuarto turno. Los pedidos van bien y la impresión es que van a mejorar en el segundo semestre.

-La nueva válvula que permite regular la cocción está triunfando en el mundo...

-Está teniendo éxito. Hay que recordar que se desarrolló completamente en la planta de Santander y que se realizó una inversión de 6 millones de euros en la maquinaria para fabricarla. Todavía se está en proceso de lanzamiento en algunos países, como es el caso de los asiáticos. En Europa está ya en todos y en algunos, como el caso de Italia, ha tenido especial relevancia. Llegará a más de 90 países ya que no hay que olvidar que el mercado español sólo supone el 7% del total de las cocinas que vendemos. Ahora, ya estamos últimando nuevos productos innovadores para las cocinas de gas.

-¿Es difícil realizar previsiones cuando la mayor parte de los productos se van fuera de España?

-El 92 % de las placas de cocción se venden en el exterior, principalmente a países europeos como Inglaterra, Francia, Italia, Alemania, Rusia y Turquía, pero también a otros puntos del mund como Australia y China. El último país a que se ha llegado ha sido Israel. La diversificación tiene la ventaja de que cuando un país al que vendes está en crisis en otro va bien. Lo más complicado son las dificultades que se encuentran en ocasiones por las diferentes normativas comerciales y de exportación o por problemas políticos puntuales como fue el caso de Rusia durante los enfrentamientos con la Unión Europea. Los retrasos en la comercialización de una o dos semanas pueden bloquear una fábrica. Nosotros realizamos todas las gestiones desde la factoría.

-Visitar las instalaciones en las que se realizan las nuevas válvulas es entrar en un mundo en el que la precisión se vive de cerca. Parece que la robotización es imparable...

-Es una necesidad. No es una opción. Estamos ya en la industria 4.0. Es la cuarta revolución industrial. Vamos a fábricas digitales, inteligentes. Contamos con sensores que nos permiten obtener datos, lo importante es la gestión de éstos. Hay que dar un paso más y los que no vayan por ese camino van a desaparecer.

-¿Y el empleo? ¿No hay riesgo de reducción del personal?

-Yo creo que se necesitará otro tipo de empleados. Ahora mismo los costes laborales son mayores en España que en Turquía o China, pero se sigue contando con nosotros porque la calidad es excelente. La apuesta es tener trabajadores bien formados. Por ejemplo la maquinaria para realizar las 'setp-valve' -las nuevas válvulas- vino con un manual que aportaba las operaciones básicas, pero con el paso del tiempo nos hemos tenido que ir adaptando y para ello ha sido necesario contar con un personal preparado. Es la única forma de que se pueda detectar cualquier problema con rapidez y se evite la pérdida de producción. La idea es que el personal que necesitamos ahora no es el mismo que el de antes, no que se vaya a necesita menos. El perfil del trabajador está cambiando. Necesitamos, por ejemplo, personal que hable idiomas y, sobre todo, que tengan una actitud positiva, que estén dispuestos a aprender dentro de la empresa y puedan adaptarse a la manera en como aquí se hacen las cosas.

«Para 2018 ya estará en marcha en Santander el hogar inteligente»

–La planta de BSH no ceja en la aplicación de innovación y el próximo paso será mostrar un hogar inteligente...

–En 2018 estará en marcha el Bosch Smart Home Lab, un proyecto innovador en el sector que simulará una casa inteligente y servirá para dar a conocer a los visitantes las posibilidades que ofrece tener un hogar conectado. Esta iniciativa conllevará transformar el actual museo en una ‘smart home’ (casa inteligente), recreando lo que sería un hogar conectado, en el que desde una aplicación móvil se pueda controlar la casa para que, al llegar, haya acabado la lavadora o la calefacción esté puesta. Serviría como punto de atracción de clientes de la empresa a los que podrán mostrar el gran número de soluciones que el grupo Bosch tiene en cuanto a conectividad en el hogar: cámaras de vigilancia, control de radiadores y ventanas, sistemas contra incendios, calentadores o electrodomésticos. Este nuevo centro, una de las primeras iniciativas de este tipo a nivel mundial, facilitará el intercambio de conocimiento sobre tecnologías innovadoras. La intención inicial es que estuviera en marcha para noviembre de esta año, pero igual se retrasa algo.

–Será un paso más después del hito que supuso el Bosch Competence Center

–Desde luego, el centro, creado en 2015 constituye un lugar ideal de exposición, formación y eventos del grupo BSH a nivel mundial y estamos muy contentos. Cuenta con una sala de exposición de la totalidad del catálogo de Bosch que incluye además zonas de cocina en vivo para realizar demostraciones del uso de producto. Además, dispone de una zona de conferencias y formación con capacidad para 100 personas. A lo largo del año 2016, recibió más de 4.200 visitas, de las cuales gran parte fueron estancias de más de un día. El hogar inteligente será un paso más para la planta cántabra.

-¿Es difícil encontrar el personal que se necesita ?

-Es complicado porque necesitamos perfiles que tengan diferentes competencias. Queremos 'mecatrónicos', es decir, personas que tengan conocimientos de mecánica, electricidad y electrónica, automatismos, etc , y, por supuesto, con capacidad de aprender. Es evidente que de los centros educativos no salen con toda la preparación que nosotros queremos y por eso es necesaria la actitud que antes comentaba para adaptarse. Por ejemplo, es muy necesaria la capacidad de comunicación interna ya que al trabajar a cuatro turnos son varios los equipos que están operando y cualquier incidencia o novedad que sea relevante tiene que llegar a todos los empleados. No es fácil trabajar de una firma alineada. La organización del trabajo es una parte fundamental de la productividad y para nosotros es fundamental. Afortunadamente, las máquinas de nueva generación tienen mucha información y las estamos optimizando. Todavía se puede decir que se está en proceso de aprendizaje. Hay que tener en cuenta que no se para la producción en todo el año.

-De todas formas, ahora se pone en marcha un máster sobre las tecnologías del hogar...

-Comienza en octubre y cuenta con ocho perfiles formativos que permitirá contar con profesionales adaptados a los retos del grupo de electrodomésticos. Habrá un perfil de tecnología de gas y participa la Universidad de Cantabria junto con la de Zaragoza y la Politécnica de Madrid. Los que realicen el máster tendrán no sólo formación teórica sino nueve meses de prácticas remuneradas. BSH, además, tiene previsto un plan para incorporar a su plantilla a menores de 30 años.

-¿Cómo valora la situación del sector de electrodomésticos en la actualidad?

-Se han producido altibajos y algunas empresas no les ha ido tan bien como a nuestro grupo, que en el caso de España ha demostrado que se pueden hacer bien las cosas con excelencia y control de costes y tratando de atraer el talento. Creo que la situación puede mejorar porque todo los datos apuntan que se está saliendo de la crisis. En BSH Cantabria estamos en una posición ideal porque no sólo estamos diseñando productos para nosotros sino para todas las fábricas extendidas por el mundo. La clave es apostar por la innovación: es lo único que te da perspectiva de futuro. Tenemos que estar pensando ya en el desarrollo de productos para las próximas generaciones. Investigar y ver cómo lo convertimos en tecnologías productivas para la fábrica adaptándolo a nuevos diseños. Es la clave de la competitividad. A pesar de que la cuestión de los costes y su control es importante, el lograr el diseño adecuado te ayuda y en nuestro caso contar con un centro tecnológico propio es una ventaja.

-¿Se nota el apoyo regional y local ?

-A nivel de Gobierno regional no nos podemos quejar y tampoco por parte del Ayuntamiento de Santander. Pienso que ambos tienen claro la importancia de la planta cántabra como generadora de riqueza a nivel industrial y de la economía en general, Incluso el impacto en el sector hostelero local, porque nuestro centro es visitados por muchas personas al cabo del año y muchas de ellas están varios días en Santander. La situación para nuestra factoría es de estabilidad, a lo que contribuye que, además, tenemos un convenio colectivo firmado para varios años.

-¿Podemos hablar de mejora de la economía?

-A nivel nacional muchos indicadores nos dicen que estamos saliendo de la crisis, aunque en el caso de Cantabria no al mismo ritmo. Desde BSH estamos intentando cerrar acuerdos con empresas cántabras para llevar a cabo proyectos conjuntos que frenen la deslocalización que se está produciendo en algunos sectores. Sería muy interesante contar con fundiciones locales como proveedores porque si necesitas algo con urgencia lo tienes a pocos pasos de distancia. Tenemos ya contactos con algunas empresas y esperamos que estos proyectos en común se puedan llevar a cabo en breve tanto para beneficio de esas compañía como el nuestro.

-¿Se echa en falta algún apoyo por parte de la Administración en general?

-Lo único que podría estar bien es que los requisitos en los diferentes países fueran más parecidos, ya que todas las gestiones para exportar las llevamos a cabo desde la propia planta y en ocasiones son complicadas. Es contradictorio que el mundo esté más globalizado y que los países haya tantas diferencias.

-Imagino que estar en un grupo como BSH ayude...

-No cabe duda. Lo más importante es que si tenemos proyectos innovadores logramos el apoyo financiero necesario sin recurrir a los bancos

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