Elecciones EEUU

Clinton y Trump cierran la campaña con las encuestas en un puño

Springsteen.
Springsteen. / Efe
  • Springsteen promete que Hillary derrotará hoy la campaña del miedo. Con su ayuda la ex primera dama congregó en Filadelfia a 40.000 personas, mientras que el candidato republicano se dejó la piel en cinco estados

Las encuestas son inquietantes, pero anoche en Filadelfia 'El Boss' sacó la armónica, rasgó la guitarra y calmó las ansiedades de quienes temen que la cultura de la intolerancia y el miedo que predica Donald Trump se abran hoy camino en las urnas. “Mañana esas ideas y esa campaña se hunden”, prometió el músico.

Más de 40.000 personas congregadas frente al Independence Hall donde se firmara la Independencia de EE UU aclamaron su vaticinio. “Yo también hubiera estado ahí, soy muy fan de Bruce Springsteen, pero eso significa que vaya a ir a votar por Hillary Clinton”, protestó en CNN Jeffrey Lord, un asesor de Reagan que vive en Pensilvania y apoya la campaña de Trump.

Es muy posible que de haber estado allí se hubiera sentido incómodo, porque su ídolo sólo tuvo halagos para Clinton, la mujer que ve “un EE UU en el que la redistribución de la riqueza está al frente de la conversación nacional”. Antes que él había tocado Bon Jovi y después hablaron Barack y Michelle Obama, pero las palabras del músico de New Jersey, que hizo del 'Born in the USA' un himno nacional, eran particularmente importantes porque tiene los oídos de la clase obrera a la que corteja el multimillonario en los llamados estados Brexit.

Madonna, Lady Gaga, Stevie Wonder, Bon Jovi, Beyoncé y muchos otros han utilizado en esta campaña su música y su influencia para pedir el voto por Clinton, pero el 'Boss', que en 2008 cerró en Cleveland la campaña de Obama apelando “a nuestros mejores ángeles”, se había mantenido en silencio. Su presencia en el cartel de anoche fue un anuncio de última hora, pero su discurso, avalado por 'Thunder Road' y 'Dancing in the Dark', no pudo ser más contundente. “La elección no podía ser más clara”, explicó. “La candidatura de Hillary se basa en la inteligencia, en la experiencia, en la preparación y en una visión de EE UU en la que todo el mundo cuenta: mujeres y hombres, blancos y negros, hispanos e indígenas, donde gente de todas las religiones y trasfondos culturales se unen para enfrentar nuestros problemas de una forma razonable”.

“Del otro tipo”, advirtió, tenía poco que decir, salvo que “su visión se limita a sí mismo, carece de la mínima decencia que le permitiría poner la democracia por encima de sus propios intereses y de su ego”. Nadie en ese escenario tuvo anoche palabras amables para Trump, pero las de Springsteen fueron las más duras.

Pensilvania no tiene voto anticipado, por lo que hoy este estado que Clinton ha convertido en su muro de contención, y al que Trump le ha abierto grietas en el área rural, votará en masa. En las anteriores elecciones la ciudad en la que se firmó la fundación de EE UU votó entusiásticamente por Obama, hasta el punto de que en 59 distritos Mitt Romney no obtuvo ni un solo voto. Nadie espera que Clinton repita esa hazaña, salvo el propio Obama, que ayer, después de ocho de gobierno en los que la oposición ha bloqueado sistemáticamente sus iniciativas, dice seguir siendo un optimista incorregible a la hora de creer en esos buenos ángeles de su país. “Le disteis una oportunidad a un tipo delgaducho como yo con un apellido raro”, recordó nostálgico, en el que probablemente sea el último acto como presidente en el que presente su esposa, observó igual de sentimental Michelle Obama. Y por eso, “porque os conozco y creo que en vosotros, apuesto a que el pueblo americano no votará por alguien que considera inferiores a los inmigrantes y a los discapacitados”, sentenció. “Apuesto a que este país no tendrá problema en votar por el candidato más cualificado, que resulta ser una mujer. Y apuesto a que los afroamericanos votarán en masa, porque este viaje que hemos recorrido juntos nunca se trató del color de la piel”.

Era una apuesta osada, pero es cierto que aunque Clinton sólo esté un 3% por encima en las encuestas del voto popular, al hacer las proyecciones del colegio electoral casi todos los medios le otorgaban ayer la victoria. The New York Times encontraba anoche un 84% de posibilidades de que se convierta hoy en la primera presidenta de EE UU. Y a su partido, un 55% de posibilidades de retomar el Senado.

Por eso mismo Trump se dejó ayer la piel en cinco estados, sin más estrellas que Ted Nugent. “Tenéis una sola oportunidad de derrotar a este sistema corrupto, nunca más volverán a darse estas circunstancias”, advirtió a sus seguidores. Sus adalides eran gente como Rudy Giuliani y Sarah Palin, además de su hijos, a los que había repartido por los estados bisagra, desde Nevada hasta Florida. Pero ante la posibilidad de que su derrota arrastre a los legisladores que renuevan su mandato, el portavoz del Congreso Paul Ryan y otros republicanos de pro se unieron a su campaña. “Republicanos, necesitamos volver a casa, unirnos y votar”, les urgió el congresista de Wisconsin, cuyo estado Trump aspira a ganar. En su delirio dijo ayer estar por delante en Michigan, Carolina del Norte, New Hampshire y Florida. Como también propuso que si gana las elecciones meterá 30.000 soldados en Irak para darle jaque mate al Daesh sin mayor ruido “y anunciarlo una semana después en conferencia de prensa”.

Las elecciones acaban hoy, pero ni él ni Clinton desparecerán del mapa político en el que han despertado a las masas. “Lo que lamento profundamente es el tono de cabreo que ha tenido esta campaña”, confesó ayer la mujer que más cerca ha llegado de la presidencia. Para todos estos estadounidenses divididos, 'El Boss' también tenía una canción que ayer ofreció “como oración poselectoral”: The Long Walk Home.