Cañete hace un roto en la campaña del PP con sus palabras sobre Valenciano

Cañete junto a Dolores de Cospedal en Quintanar de la Orden. / Efe
  • Los comentarios despectivos hacia su rival enmudecen a los populares y colocan el debate en el terreno buscado por el PSOE

Miguel Arias Cañete abrió un boquete en la campaña del PP de inciertas consecuencias electorales. Su comentario despectivo hacia Elena Valenciano por su condición de mujer tras el cara a cara que mantuvieron el jueves por la noche en televisión desató una avalancha de críticas de todos los partidos, salvo del PP, que se encerró en un incómodo silencio. El debate político dejó de girar en torno a las herencias recibidas, la crisis y la economía, y se trasladó al terreno de la igualdad, el escenario que el PSOE cree más favorable para sus intereses y el que los populares menos desean.

El candidato popular vino a decir que no se empleó a fondo durante el debate con la socialista porque un duelo verbal con una mujer «es muy complicado» ya que «si haces abuso de superioridad intelectual parece que eres un machista que está acorralando a una mujer indefensa». Otra cosa, agregó, hubiera sido si al otro lado de la mesa hubiera estado Alfredo Pérez Rubalcaba, con el que «nos podemos decir todas las barbaridades», pero con Valenciano «si soy yo mismo, me temo» pues «entraría a matar» porque es «muy espontáneo» y «a veces» no es «políticamente correcto».

Su preocupación no era infundada porque en otra campaña electoral, la de las generales de 2008, desató otra polémica por unas palabras hacia los inmigrantes y su presunta baja cualificación laboral, no como «aquellos camareros maravillosos que teníamos, que le pedíamos uno cortado, un ‘nosequé’, mi tostada con crema, la mía con manteca colorada, y a mí uno de boquerones en vinagre, y venían y te lo traían rápidamente y con enorme eficacia».

Sus comentarios sobre Valenciano recibieron la inmediata respuesta de la vicesecretaria general del PSOE, que a través de Twitter preguntó a su rival: «¿Entonces? ¿Qué hacemos? ¿Mujeres fuera del debate». Rubalcaba también denunció que las manifestaciones de Cañete rezumaban «el machismo del mal perdedor». Los socialistas uno detrás de otro dejaron mensajes condenatorios de la mentalidad del candidato del PP para las europeas. Críticas a las que se sumaron otros líderes, como Cayo Lara, quien sostuvo que Cañete «ha meado fuera del tiesto», mientras que Rosa Díez las consideró «impresentables.

Pero los socialistas detrás de la pública indignación están satisfechos. Para ellos no cabe duda de que Valenciano fue la vencedora del debate, pero si quedaba alguna duda las palabras de Cañete la despejó. La satisfacción en la dirección del PSOE obedece a que el candidato del PP, a su juicio, ha situado el debate electoral en el terreno más favorable para Valenciano, el de la igualdad. Un discurso muy difícil de aflorar en una campaña dominada por las herencias recibidas, las posibilidades de una alianza entre los dos partidos mayoritarios o la salida de la crisis. La candidata socialista no perdió el tiempo y en su primer acto del día en la localidad madrileña de Parla aseguró que si el 25 de mayo gana Cañete «pierden las mujeres y los hombres que creen en las mujeres». Valenciano, además, no disimuló el enfado con su contrincante porque «ha venido a decir que me dejó ganar porque soy una mujer».

Neutralidad gubernamental

En el PP se encerraron en un férreo mutismo. Solo algún dirigente se atrevió a decir que su candidato «no estuvo afortunado», pero la callada por respuesta fue la tónica. Los pocos populares que hablaron bajo condición de anonimato reconocieron que no estuvo bien en el cara a cara. La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, llegó a decir que estuvo «rígido», y la exministra Pilar del Castillo y también candidata culpó al formato del duelo porque «no es el más adecuado» para alguien «campechano» como Cañete.

En el Gobierno también hubo silencio. La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría se escudó en que estaba obligada «a la neutralidad» en unas elecciones, pero recordó que ella también atesora «un historial de haber oído determinadas cosas» hacia su persona «y nadie dijo nada». Fuentes gubernamentales precisaron que se refería a un comentario en Twitter el mes pasado de un diputado socialista: «¿Sabe Sorayita qué es una puta vida? ¿Ha fregado escaleras con sueldos de miseria?». La vicepresidenta había dicho poco antes que en su «puta vida» había cobrado un sobresueldo del PP.

Cañete, entretanto, siguió con la campaña. En la localidad toledana de Quintanar de la Orden señaló como muestra de lo infundadas que son, a su juicio, las acusaciones de machismo que «siempre» ha creído en las mujeres y defendió que las políticas de igualdad no deben ser «patrimonio» de un partido sino un motivo de «unión». Argumentó además que «todo» lo que sabe de Agricultura se lo enseñó «una mujer, Loyola de Palacio,» su antecesora en el Ministerio en el primer Gobierno de Aznar, y recordó que su sucesora, Isabel García Tejerina, fue avalada por él mismo ante Rajoy.