El PSOE aspira a frustrar el deseo del PP de hacer comisario a Cañete

Valenciano conversa con Emiliano García Page. / Efe
  • Los socialistas ven posible lograr en la UE una reacción como la que en 2004 truncóla designación del conservador Buttiglione

El PSOE se agarra a la malhadada frase de Miguel Arias Cañete sobre las mujeres como un cirujano a un desfibrilador. La de las europeas estaba siendo una campaña electoral de débiles ‘constantes vitales’ para el principal partido de la oposición hasta que Elena Valenciano venció, para propios y extraños, el debate televisivo del pasado jueves con el exministro de Agricultura. Pero lo que de verdad sirvió de descarga fue aquella justificación que el cabeza de cartel del PP ofreció el día después para excusar su derrota. Y los socialistas no se resignan a darla por agotada. Ahora incluso buscan entre sus socios europeos una nueva fuente de alimentación que la mantenga en marcha.

El candidato de los socialdemócratas a la presidencia de la Comisión Europea, Martin Schulz, llamó a la número uno de la candidatura del PSOE para interesarse sobre el asunto y, según fuentes de la formación, en los próximos días habrá un «gesto» de los socialistas comunitarios. El comentario de Arias Cañete ya sobrepasó las fronteras de España este fin de semana porque el Financial Times, diario de referencia en todos los despachos de Bruselas, el británico The Guardian y el alemán Die Welt se hicieron eco de ella en términos poco halagüeños para el partido gubernamental. «El hombre de las cavernas y la superioridad de los hombres», tituló la publicación germana. Más munición para el PSOE.

En 2004 el ministro italiano Rocco Buttiglione tuvo que renunciar a la cartera de Libertades que le había ofrecido el que sería presidente de la Comisión, el portugués José Manuel Durao Barroso, por unas polémicas declaraciones sobre la homosexualidad. En concreto, se refirió a ella como «pecado». Fue la presión de los socialdemócratas europeos la que llevó al exprimer ministro Silvio Berlusconi a agachar la cabeza y retirar su candidatura. De otra forma, Barroso habría tenido difícil obtener un respaldo amplio del Parlamento Europeo a su equipo.

Impacto

Está en el sobreentendido de todas las fuerzas políticas que Cañete no tiene intención de ocupar un escaño en la Eurocámara y que a lo que aspira es a ser comisario. Si el Partido Socialista Europeo anticipa el rechazo de la alianza progresista a su elección, sus posibilidades se verán claramente mermadas. Ese es el golpe de efecto que busca el PSOE, con la complicidad de sus colegas en la UE. Valenciano ya lanzó ayer un aviso al PP en una entrevista en Antena 3. «Esto en Europa tiene un impacto muy importante –dijo– y esa es una razón más para que el PP rectifique y diga que se equivocó».

No es que el primer partido de la oposición tenga una fe ciega en que este asunto vaya a tener un impacto directo en sus resultados de este domingo. Pero lo que sí tiene claro es que le merece la pena avivar la idea de que el PP no cree en la igualdad entre sexos. La elección de la vicesecretaria general socialista como cabeza de la lista al Parlamento Europeo no fue en absoluto ajena a un hecho incontestable: el PSOE debe mucho al voto de las mujeres. Sobre él ha cimentado sus mejores resultados electorales y ahora, más que nunca, necesita movilizar a ese sector de la población.

Las encuestas previas a la debacle de 2011 ya anticipaban que el hoy primer partido de la oposición había perdido la tradicional ventaja que sacaba al PP entre el electorado femenino. Pero según el CIS, la brecha se ha cerrado ahora y ambas fuerzas están prácticamente en empate. Por eso, los socialistas no soltarán la presa que tan fácilmente les sirvió en bandeja el candidato popular el pasado viernes.

«Aquí lo que está claro –insistió Valenciano en un acto en Madrid– es que para que no perdamos las mujeres tienen que perder Cañete y Rajoy». Hasta ahora, la candidata había dejado que fueran otros dirigentes –Alfredo Pérez Rubalcaba, Susana Díaz, Patxi López, Ximo Puig...– los que apretaran las tuercas al PP con esta cuestión. Pero ahora también ella ha pasado al ataque. Mariano Rajoy, que ha hecho como si la polémica no existiera, le ofreció la percha al calificar al suyo como «el mejor candidato».

«Me parece lamentable –reprochó– que en vez de pedir disculpas, no a mí sino a todas las mujeres, el presidente del Gobierno haya jaleado lo que dijo Cañete».