En el desfile participaron alumnos del Taller de Cabezudos del Ayuntamiento de Torrelavega./ Foto: Luis Palomeque
El popular actor torrelaveguense Antonio Resines confesó el pasado viernes, en el suplemento especial que publicó EL DIARIO MONTAÑÉS con motivo de las fiestas, que los gigantes y cabezudos eran su principal recuerdo de las fiestas de La Patrona: «Cuando era pequeño me parecían algo asombroso y de esto todavía me acuerdo hoy», dijo. A juzgar por las caras de admiración que los más pequeños pusieron ayer al contemplar a los sesenta gigantes y cabezudos que participaron en el III Festival de Pasacalles de Torrelavega, ese sentimiento del que hablaba Resines permanecerá vivo y se trasladará generación tras generación.
Mucha culpa de ello la tienen quienes se han ocupado en los últimos tiempos en restaurar los cabezudos para que ayer brillaran más que nunca y se mezclaran con otros que provenían de otros municipios de la región y con los realizados por los escolares. El joven artista de Tanos Fran Querol, presidente de la Asociación Cultural Quimaranes, es uno de los principales artífices del éxito de los cabezudos con la puesta en marcha de un taller para restaurarlos y enseñar a los niños cómo se hace.
Según él, con esta iniciativa, pionera en Cantabria, la ciudad pasa a tener la mejor colección de cabezudos de la región. Fran Querol apuesta por la escenografía en general, una carencia que tiene Torrelavega y se venía demostrando en La Patrona. La idea de restaurar cabezudos surgió cuando Querol empezó a hacer trabajos de escenografía, primero con una carroza que desfiló en las fiestas de Tanos y, posteriormente, en la Gala Floral.
En concreto, ayer participaron en el pasacalles 25 cabezudos del taller de Querol, 17 del Ayuntamiento que han sido restaurados o fabricados de nuevo, 6 de la asociación Quimaranes y el resto procedentes de otros puntos de la región. «Ha sido muy gratificante mostrar al público los nuevos cabezudos y ver las caras de los niños. Eso justifica todo el esfuerzo», dijo. Y es que los antiquísimos cabezudos de Torrelavega estaban muy utilizados y rotos. Querol explicó que lo que se ha hecho han sido reproducciones en fibra de vidrio, que «son mucho más ligeras y resistentes que el cartón piedra». Se trata de una iniciativa pionera en la región, ya que los de Tanos fueron los primeros que se hacían en Cantabria.