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"Cantabria lo tiene todo para triunfar en este mundo global, pero necesita un plan"

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José Carlos Díez realizó durante su intervención un diagnóstico de la situación económica mundial, así como de su repercusión en España y en Cantabria. / Alberto Aja

  • El economista José Carlos Díez cree que la región debe aprender a jugar con las nuevas reglas del mercado mundial

«En Cantabria está todo preparado para ser un modelo ganador en este mundo global, pero hay que tener un plan», afirma el economista José Carlos Díez (Palencia, 1971). Díez, profesor en la Universidad de Alcalá de Henares, asesor privado de empresas e inversores, y uno de los expertos que más se prodiga en los medios, intervino ayer en el Foro Económico promovido por El Diario Montañés, donde explicó que la región debe diseñar una estrategia que le permita aprovecharse, en un contexto difícil, de una economía globalizada que en los próximos años asistirá a la llegada de mil millones de nuevos consumidores de clase media.

Cantabria, que ha registrado una gran caída en su volumen de producción industrial y exportaciones, «necesita urgentemente un plan industrial adaptado a este nuevo mundo. Hay que defender la industria tradicional –que no estoy en contra–, pero tenéis una buena universidad, el capital humano preparado, la investigación preparada y hay que apostar, tener una visión a cinco o diez años de dónde queréis que esté Cantabria», dijo José Carlos Díez.

Puso como ejemplo el sector servicios, de tanto peso en la economía regional. Aunque «va mejor», debe estar atento ante las nuevas oportunidades que se presentan. «Santander va a tener un fuerte revulsivo con los museos y las fundaciones, y va a dirigirse a un tipo de turista distinto. Y en ese mundo, de repente, aparece uno que hace un tablón de anuncios en internet, que se llama Booking, y se queda con el 20% del precio final de intermediación del precio del hotel. Y esa es la pregunta, ¿qué prefieres, hacer hoteles o hacer tablones de anuncios? Habrá que empezar a tener una visión conjunta, hablar con museos, comercializar esos planes para que vengan, ver a qué precio vamos a vender la ciudad en un mundo global. Esas son las preguntas que hay que empezar a hacerse: si llega el día que abren el museo y no hemos hecho nada, a llorar».

Globalización e internet

La globalización e internet son, según Díez, las dos grandes variables que han cambiado las reglas del juego de la economía mundial, que ahora mismo está viendo revisadas a la baja sus previsiones de crecimiento. Díez hizo un repaso a la situación en el mundo, con Estados Unidos perdiendo fuelle, como China, India o Brasil, donde se pone en duda que la apuesta por los países emergentes sea siempre segura. Europa mereció un capítulo aparte por una crisis económica que se ha contagiado a la gobernanza política y que tiene en Grecia a su gran protagonista. José Carlos Díez no dudó en calificar de «desastre» a una nación que no ha entendido que si Angela Merkel les ha advertido de que pueden quedar fuera del euro, es así. «Y no es cuestión de que haya o no rescate, sino de que este va a fracasar, porque las condiciones que se les imponen no las cumple ni Superman».

«Vamos a perder dinero en Grecia porque no pueden pagar, pero eso es algo asumible. El problema es que lo que ha ocurrido la semana pasada en Bruselas va en contra de otro pilar europeo, la convivencia». Por un lado, Syriza comete el «disparate» de acusar al resto de países de no ser democráticos simplemente porque no actúan a su gusto. Por otro, los alemanes no quieren dar más dinero, cuando «deben entender que es difícil explicar que esto es un proyecto común donde gobierna Alemania».

Este momento crítico es también, en opinión de este experto, una buena ocasión de reforzar la idea europea y crear una unión fiscal. «Si en Europa hubiera unión bancaria, no habría corralito en Grecia; si hubiera un seguro de desempleo común, a pesar de la elevada tasa de paro, no sufriría una caída de consumo y de ventas tan brutal. Lo que quiere decir esto es que hay una moneda única, pero no una economía única, y eso es un problema. Y lo tienen que resolver los políticos, porque precisa de una cesión de soberanía».

Con la posibilidad del ‘Grexit’ cada vez más cerca, a José Carlos Díez le resulta increíble que aún haya quien dude de que España se contagiará con el problema griego. Recordó que nuestro país soporta una enorme deuda externa «que obliga a salir todos los días al mercado a emitir deuda. En el momento que hay tensión en esos mercados, el precio de financiación sube, y los costes de emisión de deuda también».

La solución momentánea al problema es la compra de deuda pública por parte del Banco Central Europeo, un programa que concluirá el 31 de diciembre de 2016. ¿Qué pasará entonces con España? Díez acusó al Gobierno de no diseñar «un plan de estabilidad presupuestaria serio». Al contrario, los presupuestos, que se cerraron el año pasado con una desviación de 15.000 millones, son en este ejercicio reincidentes y, a pesar de la merma en la recaudación, se fuerza una rebaja del IRPF. Solo aprueba en la contención del gasto público, algo que no bastará para evitar lo inevitable: «Da igual quien gane. El próximo Gobierno va a subir los impuestos, porque si no habrá que recortar pensiones. La cuestión es ver cómo se hace el ajuste fiscal para que la economía no entre en recesión».

Podemos y Cataluña

José Miguel Santamaría, director de El Diario Montañés, fue el encargado de formularle las preguntas planteadas por los asistentes a este Foro Económico, que patrocinan el Gobierno de Cantabria, Sodercan, Liberbank, Gullón, Grupo Tirso y Hotel Bahía. Buena parte de ellas giraron en torno a la crisis griega. «Grecia no debería estar en el euro. Su productividad es de 20 euros por hora trabajada, cuando en España es de 30 y en Alemania, de 40, y es una situación con la que no puedes soportar estar en la misma moneda». Ahora hay que elegir entre «meter otros 85.000 millones sabiendo que van a fondo perdido o sacarles del euro y ayudarles fuera. ¿Si les sacas fuera se podrá parar el contagio? Yo tengo mis dudas, porque en Europa no hay plan para eso».

También fue cuestionado por el impacto económico de las tensiones políticas en España, en especial por el auge de Podemos y el desafío soberanista catalán. De Podemos dijo que aunque considera razonables sus propuestas para reforzar los mecanismos de protección social, parecen pretender «volver al 78, sin internet ni chinos», con un programa de subida de cotizaciones sociales «que va a dificultar a las empresas ser ganadoras en el mercado global», y con un proyecto de auditoría de deuda legítima que, de relizarse, «nos llevaría automáticamente fuera del euro con un corralito».

En cuanto a Cataluña, dijo que, aparte de la complejidad política de la cuestión, su gran problema es la deuda externa, «con un 80% de depósitos y pasivos en el resto de España. No sé cómo va a poder financiar esa deuda. Eso es meterte en el desierto con 7,5 millones de personas sin saber si hay agua».