Orden para pecar

Olalla Oliveros, después y antes de su conversión.
Olalla Oliveros, después y antes de su conversión.
  • Supuestas prácticas sexuales obligan a la Diócesis de Tui-Vigo a fulminar a Miguel Rosendo, creador de la 'las miguelitas', al que acusan de montar un edén con mujeres que vestían de monjas, incluida la actriz Olalla Oliveros. Llegó a tentar a Tamara Falcó.

La 'miguelitas' podían no ser más que una orden para pecar. A Miguel Rosendo le va la marcha. Se puede apreciar en su tema ‘Síguele’, un ‘hit’ divino con mucha batería y solos de guitarra eléctrica en plan Scorpions, creado por el propio «autor de música religiosa y fundador de la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel», como definen a Miguel Rosendo en el Portal de Música Cristiana: «La Orden es un reciente movimiento eclesial, nacido en el corazón de Galicia, que ha optado por cuidar la música como uno de los elementos identificativos de su misión», añaden. Miguel Rosendo, un padre de familia vigués de profundas convicciones religiosas y dueño de varias herboristerías, hacía resonar ‘Síguele’ a todas horas en su lujoso chalé de las afueras de Oia (Pontevedra). Un búnker frente al mar que servía como sede de su incondicional grupo de fieles: «Son tantas experiencias / que prueban su presencia / que no hablar de Él sería esconderlas. No intento convencerte / que cada cuál despierte / pero por amor te invito a conocerle». La canción la interpretan, como el resto de los temas de los discos editados por (este) Rosendo, las «voces angelicales de las hermanas Sandra y Marta, cuyo estilo y timbre recuerdan al famoso dúo Ella baila sola», destacan en la misma web.

Parece ser, sin embargo, que los teclados y las guitarras no eran lo único a lo que le gustaba echar mano al líder de la agrupación religiosa, que recibió incluso el visto bueno del Vaticano en 2009 como «asociación pública de fieles». Los exitazos musicales de Miguel Rosendo y las hermanas Sandra y Marta, que llegaron a amenizar la Jornada Mundial de la Juventud en 2011, no han impedido que la Diócesis de Tui-Vigo tome cartas en el asunto al llegarle las primeras denuncias de supuestas prácticas sexuales dentro del convento-chalé. Se puso en marcha una investigación interna que ha desembocado en la fulminante destitución de su fundador por su «conducta moral».

En teoría, y según explica el colectivo religioso en su propia página de internet, esta «asociación católica promueve entre sus miembros un profundo sentido del apostolado desde el espíritu de la familia cristiana. Vivimos nuestra fe alimentándonos en la Santa Misa y formándonos en el Catecismo de la Iglesia Católica». En realidad, y según consta en el informe emitido por el ‘visitador canónico’ que ejerció como investigador, el grupo de fieles no solo era una comunidad exótica integrada por Miguel Rosendo y su familia, varios matrimonios con sus hijos y algunas mujeres que iban vestidas de monja (sin serlo) con los colores de Boca Juniors. Mujeres consagradas, pero sin haber profesado los votos públicos de pobreza, castidad y obediencia, conocidas con estupor en los círculos clericales como ‘las miguelitas’. «Miguel montó un edén con religiosas. Había detalles que no me gustaban. Se sentaba con chiquillas, las acariciaba mucho... », ha revelado a los medios una antigua miembro de la agrupación. «Al parecer, utilizaban expresiones de la consagración –tomad y comed, tomad y bebed– para los actos sexuales», revela un sacerdote: «Hay familias que perdieron todo contacto con los adeptos, porque su voluntad quedaba muy reducida. Otras han sido víctimas de curanderismo en las herboristerías del líder, hacían supuestos ritos con las hierbas, cosmovisiones que nada tienen que ver con el cristianismo. Para los especialistas en satanismo, estas son puertas de entrada de espíritus malignos». Vamos, lo más parecido a una secta. Hoy, con Miguel Rosendo en Madrid y la mayoría de sus fieles dispersos por media España, la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel está administrada por un comisario extraordinario de la diócesis, José Vidal. Un portavoz de la agrupación que responde al teléfono se remite a la página web: «No damos más información». En el departamento de prensa de la diócesis el teléfono está «apagado o fuera de cobertura».

Miguel Rosendo, el fundador.

Miguel Rosendo, el fundador.

Quienes sí hablaban ayer, aunque con muchas reservas, eran los vecinos de la zona, que se mostraban estupefactos ante la noticia: «No teníamos ni idea. Tampoco es que tengamos mucho contacto con este señor, pero siempre nos ha parecido muy normal», relataban en el Bar Picadero O Rancho. En otros locales, o no saben o no contestan. No apetece hablar de semejante «escándalo».

Y eso que, a pesar de estar enclavado en esta zona rural de Pontevedra, la sede de la orden estaba cogiendo nombre entre la farándula. El chalé de Rosendo, un búnker recargado de iconografía católica, con estatuas de ángeles, muchas cruces y cuadros de santos y hasta una capilla, también ha servido de refugio espiritual (que se sepa) para rostros conocidos de este país, como la bellísima modelo y actriz gallega Olalla Oliveros, que en su día justificó su decisión de vivir en semiclausura porque el Señor le había hecho «casting. Él no se equivoca». Se refería entonces a Dios, no a Miguel Rosendo, al que conocía desde pequeña y que le animó a tomar los hábitos. Hoy, alejada del mundanal ruido de la fama, cuida de ancianos enfermos en Madrid bajo el nombre de Olalla del Sí de María. Su antigua representante confirma que solo se puede contactar con ella «a través de la Orden». Ni por esas. En el chalé de Rosendo también probó las mieles de la fe Tamara Falcó, que pasó allí un fin de semana de retiro espiritual inaugurando su recién estrenada devoción. La hija de Isabel Preysler y el marqués de Griñón se pasó «todo el día en el confesionario». Desde entonces siempre lleva en el bolso un vaporizador de agua bendita. Más vale prevenir.