La 'rasputina' de Corea del Sur

Los manifestantes portaron caretas de Choi Soon-sil y la presidenta Park Geun-hye durante las movilizaciones en las calles de Seúl. ::.
Los manifestantes portaron caretas de Choi Soon-sil y la presidenta Park Geun-hye durante las movilizaciones en las calles de Seúl. ::. / RC
  • La presidenta del país ofrece su cabeza al Parlamento tras el escándalo desatado por su amiga del alma, que manejaba los hilos en la sombra

Hay países en los que las manifestaciones masivas contra políticos presuntamente corruptos sí que tienen consecuencias en la cúpula del poder. Lo demostró ayer Corea del Sur. Tras vivir las mayores movilizaciones ciudadanas de su historia, la presidenta ofreció su dimisión, si así lo considera oportuno el Parlamento. Park Geun-hye lo anunció durante el tercer discurso televisado que pronuncia desde que, hace unas semanas, estalló el escándalo protagonizado por su amiga del alma, Choi Soon-sil, que, según investigaciones preliminares, ha estado manejando los hilos del poder en la sombra y se ha enriquecido con ello. «Voy a confiar a la Asamblea Nacional la toma de decisiones en asuntos como el acortamiento de mi mandato», explicó Park, cuya legislatura acaba en febrero de 2018.

De esta forma, la presidenta cedió a la presión. Pero no de forma incondicional, como exigían los cientos de miles de personas que los últimos cinco fines de semana se han congregado en Seúl para exigir su cabeza. «Si los partidos de la oposición diseñan un método que permita reducir la confusión o el vacío de poder, y que garantice una transición estable en el Gobierno, me retiraré de acuerdo con el proceso legal pertinente», puntualizó.

«No ha demostrado sinceridad en su contrición», denunció la diputada demócrata Choo Mi-ae. Y muchos de los manifestantes que han tomado las calles de Seúl se expresaron en líneas similares. «Tiene que irse ya, porque nosotros votamos a Park, no a una 'rasputina' que se aprovecha para sacar millones de dólares con vete tú a saber qué tipo de organizaciones», comentaba ayer Kim Youseon, una joven que hace referencia a la influencia que Choi ha ejercido sobre Park, teóricamente hasta el punto de dictar sus discursos en público o elegir la ropa que debía vestir. Actualmente, la popularidad de la presidenta está en mínimos históricos que rondan el 5%, e incluso grandes grupos empresariales como Samsung se han visto involucrados en el caso.

Los tres principales partidos de la oposición habían preparado una moción de censura contra Park, pero ahora parece que se celebrará un debate en el Parlamento, que, nadie duda de lo contrario, acortará el mandato de la presidenta. Sin embargo, el proceso llevará meses, y luego transcurrirán otros sesenta días hasta la celebración de elecciones anticipadas. «Ha pasado la patata caliente al Parlamento para ganar tiempo», criticó el parlamentario Park Kwang-on. Por eso, hay quienes piden rapidez en las negociaciones para echar a la presidenta, y exigen que, si no llegan a buen puerto antes del próximo día 9, se continúe con la moción de censura, que requiere al menos dos tercios de votos en un hemiciclo de 300 asientos.

Ese listón supone que, para tener éxito, la moción debe contar con el apoyo de al menos 28 diputados del partido en el poder. Teniendo en cuenta la magnitud del embrollo, en el que hay sectas religiosas, tráfico de influencias, e incluso sospechosos nombramientos de diplomáticos, es posible que a la oposición no le cueste lograr esos votos entre los correligionarios más críticos con Park. «Sólo espero que la República de Corea pueda salir del caos y volver a su órbita original cuanto antes», sentenció la presidenta, obviando que ha sido ella quien ha llevado al país a su situación actual.

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