Soñar despierto

Soñar despierto con Villa Graciela
  • La mujer que quiso adornar su vida con una buganvilla

Suelo callejear sin rumbo fijo. Sola. Recorro las calles de mi ciudad. Las cercanas. Las lejanas. Andando. Conduciendo. Callejeando. Carreteando. “Hay que viajar lejos, hay que viajar cerca”, dice mi padre. Y yo obedezco. Y como buena melancólica empedernida, en el camino, me voy aferrando a mis costumbres, a mis lugares. Como los perros cuando marcan sus esquinas.

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