«Colombia camina hacia una paz frágil y la democracia está amenazada»

María Eugenia Hands, Federico Lucendo Pombo, Ramón Pérez Maura y Manuel Ángel Castañeda Pérez. :: SANE
María Eugenia Hands, Federico Lucendo Pombo, Ramón Pérez Maura y Manuel Ángel Castañeda Pérez. :: SANE

El santanderino Ramón Pérez Maura, adjunto al director de ABC, debatió en el Ateneo sobre la paz y la guerrilla, sobre las armas y la droga que aún manejan y controlan

JUAN C. FLORES-GISPERT SANTANDER.

«Colombia camina hacia un paz muy frágil y la democracia puede estar amenazada, porque el modelo que buscan quienes han conseguido las prebendas por parte del Gobierno, buscan un modelo muy parecido al de Venezuela». Así definió ayer el adjunto al director de ABC, Ramón Pérez-Maura, el estado en que se encuentra Colombia después del acuerdo alcanzado por el gobierno de Juan Manuel Santos con el grupo guerrillero FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).

El periodista (Santander, 1966), experto en política internacional, intervino ayer en el Ateneo de Santander en una mesa redonda en la que se debatió sobre 'Colombia, la paz que no quiso el pueblo'.

En la mesa, la exdiputada venezolana y politóloga María Eugenia Hands, y el periodista santanderino Federico Lucendo Pombo, presidente de la sección del Ateneo para Asuntos de Iberoamérica. Al frente, el presidente del Ateneo, el también periodista Manuel Ángel Castañeda Pérez.

«El pueblo voto no al acuerdo de paz porque a las FARC no se les obliga a compensar a sus víctimas»

Como explica Pérez-Maura «el pueblo colombiano dijo el año pasado no al acuerdo alcanzado por el presidente con las FARC porque, aunque muchas veces cueste comprenderlo el pueblo está en contra de ese proceso de paz, porque las FARC han entregado una pequeña parte de las armas que acumulan. Pero, con todo, eso no es lo más importante. Las FARC es uno de los grupos narcos más importantes del mundo y no se les ha obligado a desmontar sus vías de exportación, ni sus redes de relación con otros grupos del mundo, como los mexicanos que introducen la droga en los Estados Unidos. Durante los 55 años de conflicto, han acumulado miles de millones de dólares en ganancias con la droga y, con esos inmensos recursos, es fácil volver a comprar armas».

Cinco décadas de conflicto

Durante estas más de cinco décadas de conflicto armado, las FARC han causado 250.000 muertos y miles de heridos y miles de desplazados. Y, como recuerda Pérez-Maura, «a las FARC tampoco se les ha obligado a compensar a las víctimas. Es increíble que a los responsables de tantas muertes no se les haga pagar por ello. Es increíble. Además, el gobierno les compensa dándoles un cadena de televisión nacional y varias emisoras de radio. Y ocho escaños en el parlamento del país. Ocho escaños sin habérselos ganado en las urnas. Es sorprendente».

Con estos datos en la mano «es normal que el pueblo dijera que no al acuerdo de paz tal como lo ha planteado el Gobierno», dice el periodista santanderino, que añade que «el pueblo después de cincuenta años de guerra tenía ansias enormes de paz en Colombia. Pero el presidente que lo ha logrado tiene unos índices de popularidad bajísimos, del 14%. Eso quiere decir que algo ha hecho mal y los colombianos no están entusiasmados con su presidente».

El 'no' al acuerdo de paz en Colombia salió por pocos votos. (6.422.136 ciudadanos optaron por el 'no', frente a los 6.361.762 que votaron 'sí'). «Y eso que no hubo una campaña de apoyo al 'no'. Todos los medios de comunicación apoyaron el 'sí'. Si hubiera existido una campaña plenamente democrática, con medios también a favor del no, la diferencia hubiera sido muchísimo mayor», dice Pérez-Maura porque, añade, «el pueblo se dio cuenta de que lo que estaba sucediendo era muy grave y, en consecuencia, votó a favor del no».

Democracia amenazada

Pero el acuerdo de paz es un hecho. «A pesar de todo, a pesar del 'no', el presidente ha seguido adelante, ha realizado algunos cambios en los acuerdos con las FARC y ha conseguido lo que pretendía, un acuerdo para la paz que es complicado, porque el llamado Grupo Primero de las FARC no apoya los acuerdos y sigue adelante con su propia guerra. Es un grupo importante y no ha firmado la paz. Es cierto que el número de muertos ha caído en gran número, pero no se puede decir que Colombia vaya hacia una paz absoluta, porque hay más grupos, como el ELN (Ejército de Liberación Nacional), que sigue en la lucha armada en Colombia. Así que la paz es muy frágil y la democracia puede estar amenazada».

En España, en Europa, a los ciudadanos les sorprende que los colombianos votaran 'no' al acuerdo de paz. Y lo es «porque no se tiene un conocimiento completo sobre el asunto. Cuando se explica con detalle el tema, lo entiende cualquiera, muchas veces los medios de comunicación cuentan una realidad blanca. Cuando hablas con colombianos es rarísimo que sus manifestaciones no estén llenas de escepticismo», acaba Pérez-Maura.

Fotos

Vídeos