Macron vuelve a defender a España: «Hay que respetar las constituciones en Europa»

Emmanuel Macron. /Efe
Emmanuel Macron. / Efe

El presidente francés recuerda que «la soberanía en la UE se expresa a nivel estatal»

ADOLFO LORENTECorresponsal

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha vuelto a erigirse hoy en uno de los grandes aliadosdel Gobierno español en el proceso rupturista impulsado por el independentismo catalán. Preguntado en el Parlamento Europeo sobre las regiones que quieren desgajarse de un Estado miembro, ha advertido de que «hay que respetar las constituciones, gusten o no». «La soberanía en la UE se expresa a nivel estatal. La soberanía no se deshace, sólo se deshace si lo decide un pueblo entero», ha apostillado durante su intervención en el plenario de la Eurocámara.

La autor de la pregunta fue el socialista Ramón Jáuregui, que decidió no pronunciar la palabra Cataluña en su interpelación quizá para dar a un sentido mucho más amplio a la respuesta de Macron. Se trataba de marcar el terreno, para éste o futuros movimientos independentistas. «Soy sensible a todas las expresiones culturales. Creo en un marco constitucional en el cual se manifiestan estas expresiones, ya sea en Francia, en España... La soberanía en la UE se expresa sa nivel estatal. Acompañamiento sí, reconocmiento a la riqueza cultural, sí, pero en un marco democrático. Y este marco pasa por reconocer las constituciones que la gente ha elegido, guste o no. La soberanía no se deshace, sólo se deshacen si lo decide un pueblo entero», ha remarcado.

«Soberanía europea» para combatir los «egoísmos nacionales»

Emmanuel Macron, con sólo 40 años lleva ya un año al frente de la República de Francia y hoy, de nuevo, ha vuelto a reivindicarse como el yerno perfecto de Europa en su esperado y vibrante discurso ante el plenario del Parlamento Europeo, reunido en Estrasburgo. Su prosa encandila. Si se trata de hablar, Macron es el caballo ganador. El problema, sin embargo, es que en la UE que tanto aspira a cambiar no se llevan los rítmicos adjetivos de acento francés, sino los secos sustantivos y el imperativo alemán. Pese a todo, hay partido, porque si alguien puede moldear el funcionamiento del club de clubes es Emmanuel Macron.

Ya han pasado por la Eurocámara el primer ministro irlandés, el croata o el portugués en la ronda de jefes de Estado y de Gobierno organizada por la institución para hablar de algo tan simple y tan complejo como Europa. Sin embargo, su eco fue nulo en comparación con la enorme expectación generada hoy. Y no sólo mediática. Los móviles de los eurodiputados y funcionarios comunitarios echaban humo. Llegaba Macron, larga vida a Macron.

Se hizo esperar. Su intervención estaba prevista para las 10 de la mañana, pero el discurso no comenzó hasta pasadas las 10.22 horas. Entró entre aplausos, 'levitando', con la mayoría de sus señorías puestas en pie para dar la bienvenida a ese aura llamada Macron. Los euroescépticos, eurófobos y demás 'anti' decidieron observar y ver pasar al presidente que se convirtió en su peor enemigo cuando mejor lo tenían para acabar con Europa en 2017.

Nada de medidas concretas. Se trataba de arengar a la tropa, recordar a los europeos que deben quererse un poquito más. Fueron 25 minutos de pasión. «Debemos luchar por nuestros ideales. La respuesta es la autoridad de la democracia, no el autoritarismo democrático. Este Parlamento es un milagro europeo. Es un tesoro. Un modelo único en el planeta. No nos conformemos. Hemos pasado lo peor para llegar hasta aquí. Miren a otras potencias. ¿En qué otros lugares del planeta tenemos estás exigencias», ha recalcado.

Contra el populismo

En este sentido, ha incidido en la necesidad de «construir una nueva soberanía europea complementaria a las soberanías nacionales para acabar con los egoísmos nacionales». «Tenemos que dar una respuesta clara y firme a nuestros conciudadanos. Decirles que podemos protegerles, darles respuestas. La democracia europea es la mejor oportunidad con la que contamos. Nuestro mayor error sería prescindir de nuestros valores e ideales», ha subrayado.

Defendió una «democracia viva», la «Europa de la ambición» y arremetió con dureza contra los populismos y «los nacionalismos de ayer». Por eso pidió ir de frente, hablar con los ciudadanos y refundar el proyecto comunitario. «¿Cómo podemos congratularnos de las elecciones europeas si vota menos de la mitad del 50%. No podemos acusar a Bruselas y Estrasburgo de todos los males del mundo?», ha lamentado.

Macron encandiló. «La verdadera Francia está de vuelta», ha recalcado poco después el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker.

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